Colombia: ¿Y un impuesto de guerra voluntario?

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Nada de raro tiene que para&nbsp desviar la atención del escándalo sobre el gran negociado de los hijos del presidente, precisamente hoy se realiza el debate en el Congreso, con la habilidad sibilinosa que le caracteriza el presidente Uribe y su ministro de defensa abrieron un nuevo debate nacional con su propuesta de hacer permanente el “impuesto de guerra”, o a la seguridad democrática como&nbsp cariñosamente la llaman. Previamente pusieron a uno de los capos del empresariado a que la hiciera como suya, y luego salieron felices a respaldarla. Luis Carlos Sarmiento , el capo, propone que el impuesto lo pague absolutamente todo el mundo y no solo a partir de ciertos capitales.

Como era de esperarse la propuesta disparó la discusión y tiros y troyanos se enfrascaron en el tema dejando a un lado los negociados de los hijos del presidente, Tomás y Jerónimo. Que entre otras cosas empiezan en algunos sectores de la sociedad a considerarlos como santos milagrosos pues solo puede ser un milagro que casi que en un abrir y cerrar de ojos un peladero se convierta en zona industrial y casi que inmediatamente en privilegiada zona franca y para rematar se aparezca de la nada el proyecto de una carretera; milagros insospechados, inesperados y súbitos que multiplican en ese abrir y cerrar de ojos en más del 10.000 por ciento el valor de la tierra adquirida por unos cuantos pesos.

Pero esto ya es cosa del pasado. El debate ahora es sobre el impuesto de guerra. Mañana será otro. Así ha sido la cosa desde hace siete años. Tapando escándalos con otros escándalos.

Los sectores de opinión han salido a rechazar la idea de hacer permanente el impuesto de guerra y lo hacen con argumentos bastantes fuertes. Aunque en este país del sagrado corazón de Jesús poco importa la opinión de los opinadores. Algunos preguntan en que se han gastado los multimillonarios recursos. Que rindan cuentas y luego quizás pidan más. Que si ya estamos en el fin del fin del conflicto e incluso en el postconflicto, como dicen algunos&nbsp violentólogos, pues que para que se quiere más plata para el conflicto, se preguntan otros.

Pero empieza a tomar fuerza una propuesta que desde diversos lados ha empezado a escucharse. Que sea un impuesto voluntario. Que los que están felices con la guerra que la financien, que la paguen. Que los que aman a Uribe con gran delirio y pasión, pues que le paguen voluntariamente su gustico belicoso. Que los que están por la segunda reelección sean quienes financien la reelección de la guerra. Otros sugieren que de la caja menor de los menores de sus negocios Tomás y Jerónimo le financien la guerra a su papito.

Pero como van las cosas y de acuerdo a la propuesta de Sarmiento esta guerra cruel e insensata terminarán por financiarla los desplazados, los desempleados y despedidos, las madres de los jóvenes fusilados por el Ejercito, los familiares de los desaparecidos y los secuestrados y hasta Piedad Córdoba y el pobre y angustiado profesor Moncayo.

Mientras que Tomás y Jerónimo cual imberbes reyecitos Midas todo lo que toquen lo convierten en oro ante la feliz mirada del papi guerrerón y de la mami socialbacana que tal parece sabe mucho más de finanzas que de la filosofía que decían dominaba.

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