Publicado en: 2 octubre, 2015

Colombia. Vicepresidente Vargas Lleras no le camina a la paz

Por Horacio Duque

Vargas Lleras, actual Vicepresidente de Santos, no le camina a la paz y desde la sombra la sabotea. Se prepara para ser la ficha de relevo de Uribe Velez, en la ultraderecha violenta.

Vicepresidente de Colombia, German Vargas Lleras, no fue a La Habana a la firma del trascendental acuerdo sobre víctimas y justicia para la paz entre el Presidente Santos y el Jefe de las Farc. No le gusta el fin del conflicto y quiere capitalizar los descontentos de la ultraderecha con los diálogos de La Habana, para montar su campaña a la presidencia de la Republica. Para tales propósitos mueve fichas regionales en la Costa Caribe, el Quindío y en Bogotá. Con enormes recursos financieros a su disposición y con grandes tajadas burocráticas, quiere imponer su candidato neoliberal Enrique Peñalosa como Alcalde de Bogotá el próximo 25 de octubre. Ante el desgaste, judicial y político del caballista del Ubérrimo, es la ficha de relevo de la ultraderecha violenta que prepara nuevas formas de coacción paramilitar y criminal en la etapa posterior a la firma de un Acuerdo general para la terminación de la guerra civil nacional. Vargas Lleras es una rueda suelta que rompe el consenso en la elite colombiana en el tema de la paz.

La paz gana terreno, hay una correlación de fuerzas que la favorece, tanto interna como global, aunque es frágil, pues la acecha la potencia de una fuerza obnubilada y retrograda afín a la violencia y la arbitrariedad. Les es difícil desprenderse de los usos no civilizados del poder y la subordinación de diversos grupos sociales.

Marchitada la violencia más dura y de gran impacto, otras asomaran su garra en la posterioridad del acuerdo para terminar la guerra.

Dice Santiago Villa, en El Espectador “viene una etapa difícil. Habrá sangre. Las estructuras del sicariato diseñadas por los carteles del narcotráfico, el paramilitarismo y las bandas criminales siguen operando con gran efectividad. Quizás hoy sea más difícil cometer un magnicidio que hace 10 años, en especial gracias a que se desmanteló el DAS, una de las oficinas de asesinos más peligrosas en la historia de Colombia; no obstante, la muerte a encargo está aún a la orden del día. La semana pasada fue asesinada la periodista Flor Alba Núñez en Huila, y durante los últimos años se han cometido también los asesinatos de Yandra Britto y Jorge Daza, por los que se investiga y enjuicia al ex gobernador de la Guajira, Juan Francisco Gómez, alias “Kiko”; y el atentado contra Ricardo Calderón, periodista de la Revista Semana, mientras investigaba las prisiones cinco estrellas de los oficiales de las fuerzas armadas colombianas, en Tolemaida.

“Así que hay motivos de sobra para pensar que esta máquina de la muerte se volcará sobre los cabecillas desmovilizados de las Farc. Serán tantos los esquemas de seguridad que deberán estar en pie para proteger a las víctimas que reclamen sus compensaciones y restituciones, a los líderes políticos de los nuevos partidos de izquierda, y a los miembros de la sociedad civil que sigan realizando su trabajo de observación, seguimiento y denuncia de estructuras criminales, desde periodistas a miembros de ONGs, que la labor del Estado se verá desbordada por la realidad. Además, los esquemas de seguridad y las instituciones encargadas de ellos son susceptibles a la corrupción, como sucedió con el DAS. En Colombia, como dice el adagio, entre más cambian las cosas más siguen igual (http://bit.ly/1NZdrtg) ”.

De acuerdo.

Hay que erradicar las fuentes de esa neo violencia. De una paz a medias, en vilo, marchando sobre la cornisa.

Como quien arrastra esa patología sangrienta es la ultraderecha, ella misma ajusta sobre la marcha sus dispositivos y agencias. En previsión de un acelerado declive, judicial y político, del caudillo de marras, no es exagerado indicar que el vacío está a disposición de Vargas Lleras, el actual Vicepresidente del gobierno, otra conocida ficha de la extrema derecha áspera, formada en la subsunción real del capitalismo en sus esferas urbanas. Oligarquía inmobiliaria tan resabiada como la rural.

Vargas Lleras, distante de la paz. Con un inmenso poder estatal y privado. Tiene a su disposición los presupuestos con las mayores inversiones en las dobles calzadas de 4G, en vivienda de interés social, en aguas. Manda a discreción. Se impone mediante una facción política, Cambio Radical, que está bajo su entero control. Con ella articula juegos político electorales con mafias regionales en la Costa Caribe, en la Guajira y en el Quindío. Su aliado Caribe, los Char, han configurado una amplia red de negocios mafiosos que se despliega por alcaldías, gobernaciones, aparatos militares, paramilitares y territoriales que incorporan buena parte del Golfo de Maracaibo. En las manos de su aliada cafetera, las regalías petroleras se esfumaron, pues fueron a para en los bolsillos de torcidos contratistas.

Ahora prepara el asalto a Bogotá. Tiene todo dispuesto para el efecto. Bloqueo el POT de Petro para favorecer el monopolio constructor, y agrupó toda la red inmobiliaria y de la Lonja para imponer a Peñalosa, el de las losas y el relleno fluido fraudulento de Transmilenio en la Avenida Caracas y la Autopista Norte, el enemigo de la primera Línea del Metro, en las elecciones municipales del 25 de octubre. Construyo y financia a manos llenas una matriz de opinión para desacreditar los avances sociales de la ciudad en los últimos 12 años y satanizar de esa manera la candidatura de la mayor coalición democrática, popular y de izquierda que encabeza Clara López.

Vargas Lleras no le camina a la paz y se prepara para los violentos resabios que perduraran cuando colectivamente intentemos implementar los acuerdos alcanzados en los diálogos con las distintas insurgencias revolucionarias armadas.

Vargas Lleras es una peligrosa rueda suelta que fractura el consenso de la actual clase directiva en el tema de la paz. Con él, las tendencias violentas del Estado en todas sus esferas y con sus leyes punitivas, van a mutar en otras bandas criminales de pistoleros y sicarios para blindar el capitalismo mafioso preponderante en la economía y la formación social.

Habrá neo paramilitarismo con Vargas Lleras? La historia lo dirá.

Nota. De lo dicho por el Jefe de las Farc a Telesur hace dos días destaco (http://bit.ly/1YRiG3u):

– Se necesita terminar con la violencia para que la política pacifica predomine en las luchas por la solución de los problemas más acuciantes del pueblo. Hay que conquistar las garantías para la lucha política pacífica y sin sangre. Ese es el objetivo central de los diálogos de paz de La Mesa de La Habana. Si hay paz, la lucha armada no se requiere.

– El Presidente Juan Manuel Santos es un aliado en la lucha por la paz, no un enemigo.

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