Publicado en: 22 octubre, 2015

Colombia. Tareas hacia el futuro

Por lorca.gab

Los que detentan el poder en los gobiernos municipales, departamentales y regionales, incluido el dominio económico y social, se han acostumbrado a manejar ese poder como parte de su patrimonio personal y harán lo que sea para mantenerse. Las expresiones criminales del paramilitarismo, la corrupción

Por María Mulata

Lo que se vive en pueblos y ciudades, en tiempos electorales, es tan rutinario como sorprendente porque la tranquilidad de algunos vecindarios se torna en agitación y ruido, en altoparlantes, afiches, arengas, festejos, bazares, convocatorias, debates y propuestas. Si en la región hay confrontación, las tensiones se elevan al punto en que una chispa puede volverse incendio.

Pero lo que quiero comunicarle a nuestros lectores es que mi observación sobre las elecciones, esta vez, tiene una significación más inmediata para nosotros porque tal como van las cosas, esta será la arena en la tendremos que luchar en el futuro inmediato, con las armas de las ideas, las palabras, los gestos, la promesa de la nueva sociedad que reivindique nuestra gesta armada.

Y lo que hemos visto, desde nuestro trabajo de formación de cuadros políticos para la confrontación que se viene, es de tamaño monumental. Tantos o más grandes serán los obstáculos de las ciudades de los que tuvimos todos los días para sobrevivir en el monte. Aquí se mueven millones de pesos para comprar votos, con dádivas y promesas de cosas de comer y regalos primarios. Ideas, partidos, lealtades, consistencias, más bien nada.

Los que detentan el poder en los gobiernos municipales, departamentales y regionales, incluido el dominio económico y social, se han acostumbrado a manejar ese poder como parte de su patrimonio personal y harán lo que sea para mantenerse. Las expresiones criminales del paramilitarismo, la corrupción, los carteles de la contratación son manifestaciones de esta realidad, que es precisamente la que tendremos que enfrentar con nuestras propuestas políticas.

Ese poder ha cooptado, ha incorporado a su esfera de influencia, a organizaciones religiosas, a gremios, a comunidades sociales y a unos actores que son clave en el funcionamiento de la sociedad: los intelectuales, los periodistas, buena parte de los maestros y de los funcionarios del poder judicial. No es exagerado afirmar que lo que tenemos por delante es, nada más y nada menos, que la reconstrucción del tejido social de un país distinto del que hemos vivido.

En mi trabajo de todos los días, inmersa en las angustias de supervivencia no solo de las comunidades desplazadas por el paramilitarismo, sino marginadas por la peor versión del capitalismo salvaje, y, en el mejor de los casos por el modelo neoliberal de unos grupos económicos que cuentan con los privilegios que le dan sus aliados en el gobierno, advierto desde las entrañas del monstruo, sobre lo que nos espera. Un afectuoso saludo de María Mulata.

www.lascombatientesdecano.wordpress.com

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