Colombia: Por el derecho del pueblo a organizarse, expresarse y rebelarse, viva la protesta popular

 

No solo los y las campesinas de la región del Catatumbo se han convertido en un ejemplo de resistencia y tesón, las comunidades indígenas del municipio de Ricaurte en Nariño han soportado valerosamente el embate de la fuerza pública en contra de sus justas reclamaciones. La lista de luchas y resistencias es interminable, todas demuestran su valía y el empeño de todo un pueblo en la defensa de sus derechos y la construcción de un país con democracia y socialista.

El torrente de movilizaciones que colman barriadas, calles y veredas no solo interpelan la implementación de un modelo económico neoliberal y antipopular implementado por las clases dominantes, evidencian la necesidad de la organización y la movilización, la unidad y la lucha para defender y ampliar los derechos del pueblo.

El gobierno santista y la unidad nacional se empeñan en hacer de Colombia una plataforma de inversión imperialista, un paraíso para que la inversión extranjera siga creciendo y los enormes capitales de los megamonopolios y las potencias extranjeras se puedan reproducir sin inconvenientes, so pena del deterioro de las condiciones de vida del pueblo colombiano.

Las manifestaciones sociales y populares de los últimos meses dan cuenta de un pueblo que le apuesta a la construcción de una nación soberana, que lucha por la democracia popular y se empeña en un modelo de país diferente. El gobierno y las clases dominantes hacen oídos sordos de estas reclamaciones, insisten en la firma de tratados de libre comercio que han afectado la producción agropecuaria y la industria, han pauperizado las condiciones laborales y de trabajo, han puesto en bandeja de plata nuestros recursos naturales y nuestra soberanía.

Mientras que el gobierno Santos habla de paz en la Habana, no le ha temblado la mano para reprimir indiscriminadamente cualquier asomo de descontento popular. Mientras insiste en que la protesta es válida si y solo si se desarrolla por los medios institucionales, se empeña en criminalizar y estigmatizar las organizaciones y los individuos que se atreven a denunciar las injusticias a las que se ven sometidas nuestras poblaciones y nuestros territorios en el día a día.

Mientras que sostiene que solo escucha a aquellos que se manifiesten pacíficamente, en una actitud irresponsable tilda a las poblaciones movilizadas de vulnerar los derechos de los habitantes presentes en las regiones en conflicto, los acusa de pertenecer o ser auspiciadores de la guerrilla, convirtiendo así a las poblaciones en un blanco y un objetivo militar.

El modelo económico santista anclado en la locomotora minera ha generado una grave condición social y humanitaria en las áreas de explotación y las áreas de exploración; es ejemplo de un modelo capitalista que expropia a las poblaciones de los medios disponibles para la reproducción de la vida, agota los recursos naturales hasta el punto de volver inhabitables las regiones e irrecuperables las fuentes necesarias para impulsar un desarrollo económico acorde a las necesidades y perspectivas de la población. De la mano de la locomotora minera, se han agenciado multiplicidad de emprendimientos ilegales que igualmente generan enormes problemáticas sociales y ambientales. Todo lo anterior necesita no solo que se entrabe el modelo económico de las clases dominantes, requiere que el pueblo colombiano luche por una propuesta de apropiación de los recursos donde prevalezca la preservación de los medios materiales de vida. Por todo lo anterior como proyecto político apoyamos el paro de los y las trabajadores y los pequeños y medianos productores del sector minero, buscando avanzar en la construcción de un modelo de apropiación popular, soberano y democrático de este tipo de recursos.

Demandamos del gobierno nacional una repuesta pronta y efectiva a las justas reclamaciones de los múltiples sectores en conflicto. De la mima manera es de obligatorio cumplimiento que el ejecutivo nacional cese cualquier señalamiento que ponga en riesgo la vida de los manifestantes. Exigimos que los militares y policiales involucrados implicados en acciones de represión y asesinatos en contra de la población movilizada, respondan por sus actos y se clarifiquen las circunstancias y responsabilidades en estos hechos repudiables.

Hacemos un llamado al conjunto del pueblo colombiano a que juntos nos movilicemos, defendiendo y ampliando la lucha en la defensa de nuestros derechos. Llamamos a apoyar la lucha del sector educativo, a rodear la propuesta alternativa de educación superior construida por la MANE y todas aquellas propuestas para construir una nación soberana. Lucha que se debe acompañar de la unidad y la construcción de procesos organizativos que proyecten la construcción de una Colombia diferente, una Colombia socialista.

 

Movimiento por la Defensa de los derechos del pueblo – MODEP

Julio de 2013

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