Colombia. Mujeres del Catatumbo construyen propuesta de salud alternativa

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Durante cinco días el corregimiento de Filo Gringo del municipio de El Tarra, Norte de Santander, fue el escenario de la Cuarta Escuela de Promotores Psicosociales del Catatumbo, que contó con la participaron de delegadas de los comités de mujeres articuladas al Comité de Integración Social del Catatumbo –Cisca-, un proceso de mujeres de Santander, y el Centro de Atención Psicosocial –CAPS-.

La escuela tuvo el objetivo de crear espacios de intercambio de saberes sobre la medicina tradicional para la cura de enfermedades, brindar acompañamiento médico, psicológico y recreativo a las comunidades y abrir un debate sobre el modelo de salud actual y el diseño de un modelo que sea pertinente para el campesinado.

Yaned Reina del CAPS aseguró que la escuela de salud del Cisca, que contó con enfoque psicosocial, buscaba fortalecer capacidades en cada uno de los participantes para la promoción el cuidado de la salud integral de su comunidad: “Esto tiene que ver con una relación de convivencia, de respeto mutuo y defensa de recursos vitales como el agua y la tierra; también con la soberanía alimentaria que impulsa al campesinado a retomar la siembra de alimentos de pancoger, la creación de huertas de hortalizas y plantas medicinales y, en ese mismo sentido, promover la recuperación de prácticas ancestrales para la prevención y curación de enfermedades combinadas con terapias complementarias de la medicina alternativa como el masaje, la moxibución y la digitupuntura. Todo esto tiene que ver con la defensa y exigencia del respeto a los Derechos Humanos, entre ellos, la salud”.

Una medicina propia

Según el doctor Gabriel Rueda, del CAPS, “la medicina alternativa es otra forma de la medicina basada en la sabiduría ancestral de todos los pueblos del mundo, nuestros indígenas y campesinos tienen muchas cosas en común con otras medicinas alternativas, por ejemplo, la medicina china, las medicinas orientales en general, trabajan con la sabiduría ancestral que ha sido perpetuada con la tradición oral, la mayoría de nuestras abuelas conocen estos saberes y usualmente son usados para aliviar al enfermo, por ejemplo, el uso del tabaco, las ventosas en las comunidades campesinas, los rituales de soplo de algunas comunidades indígenas y bebedizos, rezos en las comunidades llaneras; en la medicina oriental la acupuntura (agujas muy finas insertadas en puntos que están en el cuerpo por donde circula la energía vital) es utilizada con frecuencia, estas tradiciones manejan estas prácticas para curar el cuerpo, el espíritu y alma”.

“El cuerpo humano trabaja a nivel energético, las tradiciones populares en medicina han aportado a la salud y el bienestar de los individuos; la medicina occidental tradicional aporta y complementa los saberes de occidente junto con la alta tecnología, la cirugía, la pediatría etc.”, sentenció Rueda.

La niñez como protagonista

La participación de los niños fue un ingrediente muy importante en el desarrollo de esta actividad. Mientras sus madres se dedicaban a formarse sobre la medicina natural, ellos recibían el acompañamiento de algunos psicólogos del CAPS.

Julio Arévalo, quien para la medicina genérica seria como un pediatra, explicó que “el trabajo con los niños se hace a través de diferentes actividades como el dibujo de mándalas, esta es una tradición milenaria que se utiliza para conectar con el corazón”.

En ese sentido, se utiliza con los niños más en contextos de solución de conflictos, pues estos niños han vivido la violencia en carne propia, lo que se busca es que el niño se vayan acostumbrando a tener unos momentos de pausa, donde se vaya encontrando consigo mismo: “Hacer mándalas con lana nos permite que ellos se conecten y piensen un momento que es lo que los incomoda, entender por qué están tristes o qué les hace alegres, en ciertos comportamientos el niño no es que pierda la paciencia, más bien es porque tienen muy pocos espacios, muy poca es nuestra educación formal que permite que el niño conozca que es la paciencia, conozca que es la escucha, conozca que es pensarse su vida, pensarse que quiere ser, que le gusta y también dar un espacio a que el niño pueda expresar, lo que no le gusta y sea respetado en ello, el adulto centrismo impone muchas cosas que borra el juego, borra la rabia que existe en los niños y que no se escucha, y trabajar con mándalas permite que ellos puedan decir de eso, encontrar su sentido de vida, de qué les incomoda, qué les gusta y qué quisieran ser”.

Mujeres del Catatumbo, guardianas de la salud

María Ciro del Cisca considera que estos espacios son determinantes para el proceso organizativo en el marco de la construcción del plan de vida y de manera particular en el eje de la salud: “En el fondo lo que buscamos es cambiar esa lógica de una salud relacionada con la enfermedad y no con la prevención, con los productos químicos o farmacéuticos que depende de lo afuera hacia una relación con la salud que dependa de lo adentro, teniendo en cuenta el entorno, la naturaleza y un modelo productivo que garantice la autonomía y la soberanía de las comunidades”.

Ciro enfatizó: “la problemática de la salud es supremamente compleja en el país, que requiere ser muy crítico frente al modelo que se propone con la ley 100, que para los sectores rurales está caracterizado por el abandono, la mala atención, convirtiendo ese derecho en una mercancía. Lo que se pretende generar es una conciencia alrededor de ese modelo y que poco a poco se vaya construyendo un modelo propio de salud para la región, que nos retorne hacia los conocimientos tradicionales y a valorar todas esas experiencias de salud que se han desarrollado históricamente”.

Finalmente, la escuela de salud busca convertirse en un escenario permanente de información dinamizándose concretamente desde las casas de la mujer, donde se pueda encontrar también un espacio que permita la transformación de plantas medicinales en la elaboración de jarabes, ungüentos, champús, jabones, etc., como un ejercicio permanente de economía propia, sujetos en la agenda de lucha del Cisca para la defensa y permanencia en el territorio en condiciones de vida digna.

CI CC/MP/08/08/16/13:30

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