Colombia. Más de 600 personas de FARC siguen en las cárceles: Andrés París

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Las principales ciudades colombianas desde el 21 de noviembre fueron desbordadas por una ciudadanía descontenta. La brutalidad del Escuadrón Móvil Antidisturbios -Esmad-, las detenciones arbitrarias, torturas y todo el terror sembrado desde la fecha no han logrado opacar el clamor nacional y el rechazo absoluto a las políticas antipopulares del gobierno del Presidente Iván Duque. Para esta entrevista Jesús Carvajalino, conocido también como Andrés París, hace un análisis del Paro Nacional y la situación particular de prisioneros y prisioneras políticas de FARC.

Surgen discusiones respecto al papel de los partidos políticos progresistas y de izquierda y el rol de sus liderazgos frente a estas jornadas. Las protestas en Colombia y Chile han sido de carácter policlasista y heterogéneo; en Ecuador y Bolivia de carácter indígena, popular y sindical. Sin embargo, en todas estas naciones de nuestra América sus Presidentes y gobiernos interpretan de manera equivocada la realidad: en nuestro país el uribismo sigue con el discurso del enemigo interno, respondiendo con terrorismo de Estado las demandas populares, sin escuchar las demandas del país.

En la entrevista Jesús Emilio Carvajalino, miembro del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común -FARC-, nos mostró que este 30 de noviembre crearon la Corporación para la Reincorporación y la Reconciliación Nacional con la participación de delegados y delegadas de Caquetá, Huila, Valle Cauca, Bogotá, Córdoba, Antioquia, Tolima, Putumayo, Cundinamarca y Sucre. Representan a más de 2000 excombatientes de la exinsurgencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC-.

La corporación va a estar presidida por Sonia, una exprisionera política de las antiguas FARC que estuvo más de 11 años privada de su libertad en los Estados Unidos. En medio de la convulsión social y la movilización permanente del pueblo colombiano Carvajalino nos compartió su punto de vista sobre varios temas de coyuntura así como de prisioneros y prisioneras políticas, entre ellos Simón Trinidad.

Colombia Informa: El 15 de septiembre pasado le dirigieron una carta a Emilio Archila, Alto Consejero Presidencial para la Estabilización y la Consolidación, y a Andrés Felipe Stapper, Director de la Agencia para Reincorporación y la Normalización, donde propusieron reconocer a las personas prisioneras políticas excluidas de las listas acreditadas así como otras excombatientes que no habían sido reconocidas ni la primera vez. ¿Qué motivó a admitir que unas fueran sacadas de las listas, que otras no fueran reconocidas ni la primera vez, de cuántas prisioneras políticas estamos hablando?

Jesus Carvajalino: El asunto de los prisioneros es otro aspecto del desorden administrativo y la forma poco clara como la dirección de la Rosa [Partido FARC] lleva la implementación de los acuerdos. Más de 600 personas que se reclaman de FARC siguen en las cárceles sin resolvérseles su situación jurídica. Eso obedece a que se cerraron las listas antes que todos los presos excombatientes se pudieran registrar. Desorden y desidia caracterizó ese trabajo por sacar de las cárceles mediante la amnistía a nuestra gente.

Más de 600 personas que se reclaman de FARC siguen en las cárceles sin resolvérseles su situación jurídica.

C.I.: Se le vio en los Diálogos del Caguán junto a Simón Trinidad en varias ocasiones, ¿qué nos puede contar de su experiencia con él y de lo que sucedió en La Habana que no permitió que fuera incluido en los Acuerdos de Paz?

J.C.: Simón trinidad siempre estuvo presente en los diálogos de La Habana. Siempre se exigió su libertad. El Gobierno colombiano y gringo prometieron liberarlo si avanzaba el proceso de paz. Se firmó el acuerdo y Simón no fue liberado. Es evidente que en la estrategia negociadora del Gobierno colombiano estaba también meter conejo, engañar también en este punto. Y Timochenko no determinó volver el caso de la libertad de Simón asunto de líneas rojas.

C.I.: Los resultados electorales del 27 de octubre le dieron la victoria a Julián Conrado en Turbaco. Y así hubo algunas expresiones alternativas que ganaron espacios del poder constituido en las regiones de Colombia. Son ganancias valiosas, pero insuficientes, ¿se puede leer como sintomático los 8 millones de votos que sacó Petro, la pérdida de espacios del uribismo en las últimas elecciones y el actual paro nacional?

J.C.: Las elecciones son espacio para medir la correlación de fuerzas que se enfrentan en política. Efectivamente los movimientos alternativos avanzaron pero también el partido liberal que es parte del establecimiento. El uribismo mantiene una base electoral grande y retrocede en Antioquia, tierra de donde es originario. Sin embargo lo electoral es insuficiente para imponer los cambios.

Las divisiones y el oportunismo hacen que en los organismos de elección popular no se refleje bien la correlación de fuerzas. Es en el Paro Nacional donde se pone de presente que la gente en Colombia salió a protestar aguijoneada por la crisis económica. Y aunque la izquierda y los alternativos avanzan en lo electoral el paro mostró que hay vacíos muy serios en estas fuerzas que no construyen organización e influencia en las masas.

C.I.: ¿Cómo se puede entender que la iniciativa de la gente haya desbordado la convocatoria al paro nacional, cuál es el alcance real del Comité Nacional de Paro si ya Iván Duque dijo que la Ley de Financiamiento y la reforma tributaria van?

J.C.: La explosión social que se vive en Colombia es efecto de la bomba económica que ha puesto Duque contra el pueblo y los trabajadores. La convocatoria al paro fue la grieta por donde se expande la inconformidad social. Ha desbordado a la izquierda revolucionaria, a los partidos alternativos y golpea a la derecha que es el signo donde el Gobierno actúa. Todas las formas de hacer política en todos los sectores han fracasado.

No hay vanguardia conocida y los partidos todos quedan seriamente cuestionados. Seguro atrapados en intereses mezquinos y en prácticas políticas que no cuentan con las masas. Estos partidos tardarán tiempo antes de tomar el rumbo y ritmo de las masas en las calles. La salida a la crisis no se ve. El santismo se ve más activo y la izquierda a la cola de ellos. Las masas en su radicalidad corren el riesgo de ser manipuladas y desviadas. Las navidad se usa ahora para desmovilizar la protesta.

El santismo se ve más activo y la izquierda a la cola de ellos.

C.I.: En la entrevista que le hizo recientemente el periodista sueco Dick Emanuelsson dice que Colombia no está jugando un papel protagónico frente a las luchas populares que están surgiendo hoy en América Latina. ¿Puede explicar más al respecto en el contexto del paro nacional?

J.C.: Colombia entra en la ola de la protesta social y política que sacude América latina. Entra en un contexto común ya que son las mismas políticas imperialistas que se aplican en todo lado. El acuerdo de paz con las FARC no incluyó en su agenda el tema social. El gobierno lo impidió. Hoy está claro para qué lo hicieron: para desactivar la bomba social. Y desarman las FARC para desactivar una vanguardia que venía avanzando. La actual coyuntura se prolongará y hay que aprovecharla para reorganizar el deteriorado partido FARC e insertarnos en el actual auge de las luchas del pueblo colombiano.

Entrevista realizada por Danna Urdaneta, colaboradora para Colombia Informa desde el Comité de solidaridad Internacional – Venezuela -COSI-.

CI DU/JA/14/12/2019/19:30

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