Colombia. Luchas estudiantiles en la Universidad Industrial de Santander

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Cada 8 de junio se conmemora en el país el Día del Estudiante, fecha también llamada Día del Estudiante Combativo y Día del Estudiante Revolucionario. Este tributo anual se remonta a las movilizaciones de 1929. El 7 de junio de ese año, los estudiantes de todo el país salieron a las calles a protestar por la recién ocurrida Masacre de las Bananeras.

Como respuesta a estas movilizaciones, la policía asesinó al estudiante de la Universidad Nacional, Gonzalo Bravo Pérez. Hoy, a casi 100 años de esa fecha, la policía sigue arremetiendo violentamente contra los estudiantes cuando salen a las calles a defender sus derechos.

En 1958 se convocó a otra movilización en la víspera del aniversario de la Masacre. El Ejército Nacional asesinó a 12 estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, como resultado de su represión a estas protestas.

Más adelante, en 1973, en el aniversario de estas fechas también fue asesinado el estudiante Luis Fernando Barrientos, en Antioquia.

Desde entonces, los días 7, 8 y 9 de junio son reivindicativos de la identidad y la memoria de las y los estudiantes en Colombia. Y también son momentos donde se expresa la inconformidad con la injusticia en el país, la cual es característica de las luchas estudiantiles hasta el presente. La Universidad Industrial de Santander -UIS-, en Bucaramanga, es uno de los centros de estas luchas.

Luchas estudiantiles en la actualidad

Este año la conmemoración fue distinta a los años anteriores, según comentó María Aguilera, integrante de la organización Red Surgiendo de Bucaramanga. En las universidades no se tenían las condiciones y garantías necesarias para poder realizar la conmemoración, debido a la actual pandemia de Covid-19. Los homenajes se realizaron vía Internet.

La actual educación virtual impuesta a raíz del aislamiento social decretado por la pandemia, pretende que las y los estudiantes continúen con una rutina de estudios que se aleja de la realidad económica y social del país.

Se les exige que rindan y cumplan con los trabajos como si no pasara nada y como si todas las personas tuvieran acceso a un servicio constante y rápido de Internet en sus hogares, o a un computador desde donde poder trabajar. Eso sin hablar de que no se tienen en cuenta las múltiples labores de cuidado del hogar y la familia que interrumpen diariamente la concentración necesaria para poder estudiar.

Marlon Ardila, estudiante del Frente Amplio Estudiantil, declara que es urgente mejorar las condiciones en términos de bienestar académico y tecnológico. También denuncia que las ayudas del Bienestar Universitario, que antes aliviaban un poco la situación, ya no están.

Organizaciones estudiantiles de la UIS están exigiendo a la institución y a los entes gubernamentales que se tomen soluciones puntuales que enfoquen a la educación como un derecho y no como un negocio. Piden que:

  • El Cuerpo Colegiado de Facultad se enfoque a los semilleros de investigación y comunidad universitaria para que se desarrollen propuestas en términos de salud, economía y educación para para ofrecer respuestas y soluciones a las consecuencias de la pandemia actual.
  • En cuanto a lo Financiero, que se tomen en cuenta los estudios que afirman que en este momento no es necesario que los estudiantes tomen créditos para poder seguir estudiando, ya que el uso de los recursos vigentes permite que estudiantes de estratos 1 y 2 sean financiados al 100%.
  • En cuando a la Calidad Académica, que al hablar de “pedagogía virtual” se busque un real consenso y diálogo entre docentes y estudiantes, donde la educación se fomente de manera amigable.
  • En cuanto al Bienestar Universitario, que se garanticen las auxiliatorias y desarrollar una ampliación de coberturas que protejan a más estudiantes y cobijen a una mayor cantidad de beneficiarios.

En los actuales tiempos de complejidad económica, la UIS ha destinado más recursos a su imagen pública que a garantizar condiciones dignas para sus estudiantes. María Aguilera, de la Red Surgiendo, denuncia que la universidad le ha pagado visitas a influencers hacia su campus para subir la imagen de Hernán Porras Díaz, Rector y Representante Legal de la institución. Y que esto se ha hecho con fondos que se utilizaron para una finalidad distinta a la requerida, lo cual ocasionó que se recortaran las auxiliatorias y los servicios de la UIS.

Situación de riesgo

Sumado a esto, en Bucaramanga las y los estudiantes defensores de Derechos Humanos están en situación de vulnerabilidad. María Aguilera denuncia que a nivel nacional se realizan capturas y allanamientos a las casas, sobre todo en Pereira y Bogotá.

En Bucaramanga, los centros educativos no abren directamente procesos disciplinarios. Pero los profesores fomentan la persecución de aquellos estudiantes que realizan ejercicios de movilización. Puntualmente, se persigue el pensamiento crítico.

Alternativas creativas de apoyo entre estudiantes

Las y los estudiantes han buscado cómo apoyarse mutuamente. Han creado alternativas de apoyo como hablar directamente con los docentes para flexibilizar los tiempos de entregas para quienes no tienen acceso a Internet, compartir el servicio de Internet de las casas, o grabar las clases y luego pasárselas.

También se han solidarizado con quienes no pudieron pagar su matrícula y organizaron colectas de dinero para poder ayudar a pagar. Asimismo, han recolectado mercados para sectores populares de barrios como Girón y otros aledaños a la UIS.

Cada día demuestran que las condiciones de la pandemia dificultan el acceso, pero no impiden la ayuda. De cualquier forma, esperan que el Rector y los directivos participen en un Consejo Académico Ampliado donde se rindan explicaciones sobre los gastos de presupuesto en todo este período.

CI MR/PC/22/06/2020/14:00

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