Colombia. Los Falsos Positivos de Duque

Dimar Torres Arévalo, excombatiente de las FARC, participaba activamente de la vida comunitaria y de los Procesos de Reincorporación con las Naciones Unidas. Fue asesinado el pasado lunes 22 de abril por integrantes del Batallón de Operaciones Terrestres Número 11 en el Catatumbo, en la vereda Campo Alegre de Convención, Norte de Santander.

La Asociación de Campesinos del Catatumbo (ASCAMCAT) denunció el asesinato y el intento de desaparición forzada de Dimar por el Ejército Nacional. Integrantes de la comunidad grabaron los hechos y los difundieron por redes sociales.

“Cuando los habitantes escucharon disparos de arma de fuego en la vereda Carrizal, inmediatamente acudieron al lugar y encontraron a los militares cavando un hoyo; después de una búsqueda a 5 minutos del lugar encontraron el cuerpo de Dimar desmembrado, violado y con un disparo en la cabeza”.

Pese a las evidencias, el Ministro de Defensa Guillermo Botero y el General Mauricio Moreno, comandante de la Segunda División del Ejército, justificaron el hecho argumentando un supuesto acto de legítima defensa del militar que le quitó la vida.

La Segunda División, la cuna de los falsos positivos

Estos hechos no son un caso aislado, son parte de una acción sistemática por parte de las FFAA. Hay que recordar cómo el Grupo de Caballería Mecanizado N. 5, el 14 de octubre de 1992 por órdenes del teniente coronel Mario Montoya, asesinaron al campesino Henry Palencia Antúnez en El Zulia, Norte de Santander; siendo este el primer Falso Positivo denunciado.

Entre 2006 y 2008 la Segunda División bajo el mando de los Generales Carlos Ovidio Saavedra y José Joaquín Cortés Franco cometió 123 falsos positivos.

En el Batallón Francisco de Paula Santander de Ocaña descubrieron el escándalo de los Falsos Positivos con la muerte de los 11 jóvenes de Soacha, a manos de la Brigada N. 15, bajo el mando del coronel Santiago Herrera Fajardo, y de la Brigada N. 30 comandada por los Generales Paulino Colorado y Ricardo Bernal Mendiola, responsables de 85 casos.

Una campaña más por la defensa de la vida

El aumento de agresiones en un 43,7 por ciento en el 2018 contra los líderes sociales y los defensores de derechos humanos, llevó a que los activistas sociales desarrollen iniciativas de denuncia, visibilización, sensibilización y autoprotección.

Alrededor de 3.000 líderes de todo el país arribaron a el pasado 28 de abril a Bogotá, para  instalar un Refugio Humanitario en el centro de la ciudad. La iniciativa busca tener una audiencia en el Congreso de la República, para exigirle al Estado colombiano dar cuenta de sus acciones en términos de políticas para la protección de los líderes sociales, no sólo en referencia a los asesinatos y los desplazamientos, sino también frente a las judicializaciones y la estigmatización.

Esta iniciativa popular busca contribuir a la autoprotección, a través del fortalecimiento de las Guardias indígenas, cimarronas y campesinas, en el entendiendo que el Estado colombiano ha sido incapaz de garantizar la protección de las organizaciones y los líderes sociales.

Continúa el genocidio

Hasta la fecha, suman 7 los líderes sociales asesinados en el mes de abril.

El 27 de abril, Diofanor Montoya Urrego de 75 años, fue asesinado por sicarios, cuando adelantaba labores del campo en su finca de la vereda La Unión, municipio de Maceo, Antioquia.  El 27 de abril, Andrés Mauricio Rojas, líder social del municipio de Ituango, norte de Antioquia, caminaba por la vereda El Mandarino, cunado fue asesinado por sicarios.

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