Colombia. La negligencia del Estado y la pandemia en las cárceles

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Este 6 de mayo se llevaron a cabo protestas al interior y los alrededores de la cárcel ‘La Picota’ en Bogotá. Los internos realizaron cacerolazo para denunciar las negligentes medidas del Gobierno Nacional para evitar la propagación de la Covid 19 al interior de las cárceles del país, que hoy suman más de 685 casos de contagios y tres muertes. Por su parte, los familiares realizaron una movilización a las afueras de la cárcel, para apoyarlos.

‘Trancón en la Picota’ se denominó a la jornada de protesta pacífica por la vida y la dignidad de las personas privadas de la libertad realizada el 6 de mayo. Tanto los internos como sus familiares exigen una rebaja en las penas del 50%, sin exclusión de delitos, la excarcelación humanitaria inmediata y la reforma del decreto 546.

Según la ‘Lazos de Dignidad’, organización defensora de derechos humanos, hasta ayer se habían confirmado 3 muertes y 685 casos de contagios por el coronavirus al interior de las cárceles.

El mayor foco de contagio se encuentra en la cárcel de Villavicencio, Meta, en donde 620 internos están contagiados, así como 40 funcionarios (34 guardianes y 6 auxiliares); así lo confirmó Juan Guillermo Zuluaga, gobernador de ese departamento.

Desde el inicio de la pandemia, internas e internos de todas las cárceles del país han realizado múltiples jornadas de protesta para denunciar esta situación, así como la sistemática violación de derechos humanos por parte de los funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario –INPEC-. La respuesta se ha limitado únicamente a la represión.

En el marco de esta situación, la hija de un interno de la cárcel ‘La Picota’, compartió a las redes de Colombia Informa una carta que su padre escribió desde la prisión.

Testimonio desde el interior de La Picota

En esta carta, Edgar Hurtado Ramírez de nacionalidad mexicana, se dirige al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para solicitar apoyo y poder tramitar su repatriación, para así continuar con el proceso de extradición a Estados Unidos.

“Solicito su apoyo para que se suspenda temporalmente mi proceso de extradición y se tramite mi repatriación, ya que tanto Estados Unidos como Colombia no cuentan con las garantías para salvaguardar mi derecho constitucional de salud digna, humana y principalmente mi vida”.

Hurtado Ramírez fue detenido el 21 de septiembre en el Aeropuerto Internacional José María Córdova, de Rionegro, Antioquia, cuando intentaba viajar en un vuelo comercial con destino a México.

Según la sede de la Policía internacional en Lyon, Francia, Edgar Hurtado Ramírez era buscado por la Interpol en más de 190 países por los delitos de narcotráfico y lavado de activos. Migración lo detuvo en el aeropuerto y ese mismo día se expidió la circular roja en Colombia para capturarlo.

El 27 de septiembre fue trasladado a un calabozo de la estación de Policía de Los Mártires, en Bogotá, hasta el 21 de diciembre 2019, cuando finalmente fue trasladado a La Picota.

Según Jokebeth Hurtado, su hija, al detenido no lo dejaron realizar llamadas, por lo que se desconocía su paradero, hasta que finalmente se pudo comunicar con la embajada y tuvo noticias de su padre. Hurtado Ramírez tiene 51 años de edad, es propenso a la diabetes y a problemas respiratorios

Para él, en la Picota lo están condenando a muerte, ya que “Colombia no cuenta con el control del virus, por lo que no pueden garantizar mi derecho a la vida. La sobrepoblación nos lleva a tener seis presos en espacios destinados a dos. A pesar de que existe gente contagiada en este complejo, no se ha tomado ninguna acción para poder prevenir la situación, al contrario, están generando el incremento de contagios ya que la guardia y el personal con el que tenemos contacto, tiene movimiento hacia el exterior y dentro de todo el complejo, agregando que el sistema de salud que se tiene es deficiente”.

Denuncia además que el Inpec traslada reos de pabellón a pabellón, y en las noches, esos mismos vehículos son utilizados para trasladar alimentos, propiciando más contagios.

Jokebeth señala que “en las encomiendas que les mandamos no les dejan pasar cobijas y muchas veces ni siquiera les dan de comer”. Asimismo, Hurtado Ramírez asegura que el proceso de extradición no se hizo en el debido tiempo porque el abogado de oficio que se le asignó “no tiene el interés de realizar defensa alguna”.

Debido a la emergencia sanitaria, Colombia suspendió todos los procesos de extradición. Hurtado Ramírez alega que según la Conferencia de las Partes en la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional numeral 44, se establece que “puede denegarse la extradición por motivos humanitarios (como la edad avanzada o una enfermedad grave de la persona cuya extradición se solicita)”.

Como Edgar Hurtado Ramírez, en las cárceles de Colombia se encuentran más de 100 mil personas a la espera de medidas que realmente den soluciones a las grandes problemáticas que enfrentan al interior de estas. La consigna es “Liberación humanitaria”.

Los cacerolazos y las protestas se mantienen en diversos complejos carcelarios del país, aunque la respuesta por parte del Gobierno Nacional se ha limitado a la brutal represión, causando la muerte y las heridas a varios reclusos.

CI JO/ND/06/05/20/20:30

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