Colombia. El inviable regreso de Ricardo García Duarte a la Rectoría de la Universidad Distrital

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Muy fresco y orondo el despistado Rector de la Universidad Distrital de Bogotá, el señor Ricardo García, adelanta movidas, con pantalla periodística incorporada para registrar sus aventuras urbanas, para regresar a su cargo una vez se completó su licencia de un mes a raíz de los escándalos por la corrupción protagonizada por el ex directivo administrativo, señor Wilman Muñoz, hoy en la cárcel por las acusaciones formales de la Fiscalía.

Por supuesto, el liderazgo del movimiento estudiantil universitario se opone a tal retorno, señalando la responsabilidad de García Duarte en la situación generalizada de corrupción en ese centro universitario.

García Duarte es una mediocridad administrativa y gestora, pues su descuido de vitales procesos de control interno y de fiscalización contractual son la causa principal del enorme robo a la Universidad en perjuicio de los estudiantes, profesores, trabajadores y la comunidad. No obstante, los altos salarios que devenga de la Universidad y los privilegios que tiene, la gestión administrativa de García Duarte ha sido una gigantesca estafa.

Como acertadamente lo señala Lopera, el Director del Observatorio de la Universidad Colombiana, “…Aunque legalmente el rector García no tenga responsabilidad, queda en el aire la duda de cómo los mecanismos de auditoría y control interno de la Universidad son tan frágiles que durante varios años no fueron capaces de detectar y reaccionar a tiempo frente al robo continuado, y el rector García no fue lo suficientemente contundente frente a los hechos cuando los descubrió” (Ver https://www.universidad.edu.co/una-gestion-diferente-le-espera-a-ricardo-garcia-como-rector-de-la-u-distrital/ ). Su abandono de la vida cotidiana de la Universidad en los temas administrativos arrojo estas nefastas consecuencias por las que no quiere responder ética y políticamente.

Es lo que omiten sus “amigotes” intelectuales que salieron a publicar una carta de respaldo llena de retoricismos y como una manera de pagar los favores ordenados desde la Rectoría con consultorías chimbas y cargadas de basura especulativa.

Queda claro que García Duarte no es el directivo idóneo que necesita la Universidad Distrital para estos tiempos de crisis y de reformas profundas, académicas y administrativas; él es incapaz de adelantar un proceso de participación directa de la comunidad académica en las grandes transformaciones que promueva una Constituyente universitaria, la misma que García ha bloqueado con artimañas y componendas clientelares con las roscas seudo izquierdistas de allí y con la enquistada derecha de Samuel Arrieta, la ficha de Peñalosa en diversos robos a Bogotá, en los procesos de privatización de empresas estratégicas como la de Energía, donde Arrieta se embolsillo una multimillonaria cifra hasta convertirlo en un emergente de la burguesía burocrática colombiana asentada en Miami.

Sobre las Universidades del Quindío y Córdoba.

Nada que la Oficina de Inspección y Vigilancia del Vice Ministerio de Educación toma cartas en el asunto de los escandalosos casos de corrupción de la Universidad del Quindío, en manos de la mafia Echeverri/Polania; y de la Universidad de Córdoba, en manos del neouribista Jairo Torres (socio de la Senadora Chagui de Cerete), empeñado en hacer montajes policiales contra el Consejo Estudiantil de dicho Centro universitario.

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