Colombia, el equilibrio roto

Colombia, el equilibrio roto

Octavio Augusto Navarrete Gorjón

I

En Colombia opera la guerrilla más vieja de Latinoamérica. Proviene de 1964 si tomamos en cuenta a las actuales FARC, desde antes si incluimos en esa tradición a los agrupamientos que dirigieron los hermanos Vázquez Castaño (Fabio, sobre todo, el primero que concibió la creación de un ejército guerrillero convencional, como decía el nombre de su agrupación: Ejército de Liberación Nacional).El mérito mayor de esa guerrilla es haber logrado un prolongado equilibrio de fuerzas; que no es sólo militar, actualmente las FARC controlan una buena parte del territorio nacional.En él sostienen una economía de guerra, cobra impuestos, aplica justicia con rudimentarios métodos corporales que incluyen condenas de cárcel, es responsable de un amplio sistema educativo … y …por supuesto, tiene corporaciones armadas regulares.

II

Se llegó a ese equilibrio después que el gobierno probó todos los métodos para aniquilar a la guerrilla.Primero fueron campañas del ejército regular que periódicamente lanzaba ofensivas contra la guerrilla (que entonces no controlaba territorio).Las escaramuzas eran concebidas en los mandos castrenses como entrenamiento para el ejército.Sobre las zonas de combate fue lanzado en carrusel todo el ejército colombiano.

Como suele ocurrir en estos casos, en cada ofensiva fracasada el ejército dejaba sembrados cada vez mayores destacamentos para contener las respuestas guerrilleras.El asunto se fue empantanando y ocurrió un fenómeno inédito en América Latina: la militarización de la sociedad.El ejército colombiano se multiplicó por ocho hasta la década de los 80’ del siglo pasado; hoy, uno de cada cuatro colombianos en edad de votar está en el ejército.Si a ese personal armado agregamos los cuerpos guerrilleros y los contingentes de sicarios que utiliza el narcotráfico, tenemos que un tercio de la sociedad colombiana está en alguna modalidad de economía de guerra.Ese dato estructural es el que está detrás de la profunda descomposición de la sociedad colombiana.

III

No podía seguir este proceso de militarización sin que la economía reventara como un sapo.Por ello, a partir de los 80’ del siglo pasado, el gobierno colombiano puso en marcha su programa de militarización de la sociedad rural.Consiste la medida en armar a civiles para que resistan a la guerrilla durante el tiempo que tardan en llegar los cuerpos regulares contrainsurgentes.Con esa medida se descargaba un poco al ejército de sus tareas y se involucraba a amplios sectores de civiles en la contrainsurgencia.Al principio dio resultados; tres años después, los paramilitares diseñaron su propia agenda, se aliaron plenamente con el narcotráfico y expulsaron de sus tierras a los campesinos que no estaban de acuerdo con ellos.Actualmente hay en Colombia cuatro millones de desplazados que están en las ciudades medias y en la capital, no sólo haciendo presión sobre la vivienda y los servicios, sino llevando de viva voz la realidad del campo colombiano.

IV

En el otro lado del tablero, la guerrilla amplió su base social y multiplicó sus contingentes.Es bastante probable que (como en todo proceso de confrontación social) los cambios de uno de los protagonistas influyeran en el contrario.Es innegable que la guerrilla amplió su membresía por el desplazamiento y el despojo de tierras a los campesinos, que realizaron los paramilitares.Fue allí donde se originó un dato escalofriante: más de la mitad del contingente guerrillero está formado por jóvenes menores de edad, muchos de ellos son hijos de campesinos desplazados.

Con personal cada vez más fresco y en crecimiento, las FARC pasaron de ser un grupo guerrillero a tener grandes contingentes regulares.Se invirtieron los papeles; comenzaron a tomar la iniciativa en el terreno y a concebir las confrontaciones como un entrenamiento para sus cuadros.Pasaron de las escaramuzas a las batallas formales; en 2007 sostuvieron combates que duraron más de tres semanas, en los cuales pudieron sostener fuego cruzado por más de diez horas; también pudieron llevar a sus heridos a lugar seguro.

El gobierno colombiano se percató hace tiempo de que en los combates regulares estaba luchando contra contingentes de tropas frescas.Es el viejo método que utilizó Lautaro para vencer al conquistador Pedro de Valdivia en el sur de Chile: relevar el personal después de algunas escaramuzas hasta derrotar por cansancio al enemigo.El gobierno de Colombia ya sabe que lo único que le queda en este caso es la negociación política; pero aunque lo sepa, trata de tener una mejor posición en el terreno.

V

El ataque criminal del ejército colombiano contra un contingente de las FARC en territorio ecuatoriano es un síntoma claro de desesperación.¿Qué llevó al presidente Uribe a aprobar esta costosa aventura? ¿Es que no quiere la paz?La razón es simple: tras la política de liberación de rehenes de las FARC, el gobierno colombiano intuye (no sin razón) el preludio de una gran ofensiva regular.Los rehenes no le pesan a la guerrilla en sus desplazamientos; están en una retaguardia inexpugnable; sin embargo es un dato que los aísla de la solidaridad internacional.Tres temas estuvieron gravitando contra la guerrilla a nivel internacional: su alianza con el narco, los rehenes y los niños guerrilleros.De lo primero ya se sabe que el único vínculo con los narcotraficantes es el cobro de elevados impuestos en las zonas que controla la guerrilla; no se involucran con ellos ni forman parte de sus grupos de sicarios.Esta alianza es mucho menos orgánica que la que mantiene el gobierno de Alvaro Uribe con los capos.De los niños guerrilleros hay una explicación racional y atenuante: son hijos de combatientes o desplazados.Quedan los rehenes; si las FARC se desprenden de ellos habrán ampliado su cobertura internacional.

Para otra entrega dejamos el papel que están jugando los gobiernos de izquierda en la región.Adelantemos solamente que con el triunfo de Chávez en Venezuela y el de Correa en Ecuador, el gobierno colombiano se quedó sin retaguardia.En Colombia se ha modificado el prolongado equilibrio que viene desde la segunda postguerra del siglo pasado, los ríos de colombianos que exigieron en las calles de Bogotá y de todas las ciudades importantes que el presidente Uribe se disculpara ante Ecuador nos hablan de una sociedad que también está rompiendo sus viejos equilibrios políticos.

E-mail: correchuan@hotmail.com

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