Colombia. El enemigo imperfecto

Publicidad

 

El hecho de que la respuesta al cerco militar y al masivo desembarco de tropas en sus zonas de influencia haya sido un acto humanitario unilateral, da cuenta de las dificultades que afrontará el actual gobierno para colmar las noticias con actos de guerra y hacer de los bemoles del conflicto el centro de discusión pública.

La estructura federada y las tácticas de guerra de esta insurgencia, centradas en golpes de mano llevados a cabo por pequeñas unidades, la hace un enemigo con alta movilidad, difícil de cuantificar en el terreno y sobre todo etéreo. Las manifestaciones recientes desde La Habana dan cuenta de una intención central de no sostener una confrontación frontal y en lugar de ello la máxima comandancia de la organización guerrillera apela a los cauces diplomáticos.

Esta aparente decisión por parte del ELN, pone contra las cuerdas la estrategia de mano dura como esquema para aumentar la popularidad del presidente Duque, dejándole, como único recurso para prolongar este discurso, un eventual escenario de confrontación con Venezuela, escenario en el que Colombia opera sin posibilidad de decisión real al estar inscrito en un ajedrez geopolítico al que poco importa el anhelo belicista del primer mandatario.

La tensión social surgida del descrédito institucional de los órganos encargados de proveer la verdad formal, dificultan aún más el escenario de gobierno. Las versiones contradictorias sobre el atentado en la Escuela General Santander han minado la credibilidad del público, los resultados erráticos controvertidos por la prensa y la permanencia del Fiscal General, pese al manifiesto conflicto de intereses en el caso ODEBRECHT, impide reunir la legitimidad que precisa la construcción de un enemigo público.

Los malos resultados económicos cada vez cobran mayor independencia del gobierno anterior y se unen a una reforma tributaria profundamente regresiva para los colombianos de ingreso medio, perfilando un malestar creciente que se insinúa de forma prominente detrás del altisonante discurso en contra de un enemigo público que se rehúsa a ser tal. Por el momento la tarea urgente de la sociedad colombiana es construir la paz, no para los actores del conflicto, si no para el país que más lo necesita, para el país sin armas.

Las discusiones urgentes sobre la corrupción, la regulación laboral, lo pensional, la educación, el manejo de los recursos naturales, no dan espera. La sociedad no parece dispuesta a postergar una vez más en nombre del conflicto su bienestar, el barullo de botas parece incapaz de aplacar un clamor social por discutir en democracia el futuro nacional.

*Santiago Salinas es abogado, defensor de Derechos Humanos y analista político.

.

http://www.colombiainforma.info/el-enemigo-imperfecto/

 

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More