Colombia: el destrozo de 8 años de seguridad democrática

No podría ser de otro modo si entendemos el histórico sentido del poder político en nuestra nación;obtener un cargo público setraduce en todas sus esferas enla oportunidad idónea para alcanzar la fortuna familiar, el posicionamientoy prestigio social, el pago de favores políticos y militares a quienes ayudaron en su propósito (empresarios, medios de comunicación, multinacionales, narcotraficantes, paramilitares, burguesía, etc.), en síntesis, las tradicionales aspiracionesal poder en Colombia configuran el sistema de desigualdad social, política, económica, cultural y humana que la oligarquía ha generado y necesita para mantener su posición.

Este panorama ha tenido y sigue teniendo vigencia enmanejos de gobierno como la actual políticade Seguridad Democrática, que con total cinismo se muestra como el logro del presidente Álvaro Uribe en contra de la insurgencia. Estas palabras demuestran el fracaso de su propósito, pero las mismas le reconocenéxito en la promulgación depolíticasque benefician y protegen los intereses de las poderosas familias, empresas, corporaciones y mafias que siempre han manejado a su antojo el país; la emergencia social, Agro Ingreso Seguro, las zonas francas, las multimillonarias licitaciones del INCO, los incondicionalespermisos a compañías extranjeraspara la explotación de recursos nacionales, la legislación amañada en beneficio propio, la legitimación política y militar del paramilitarismo, la persecución a la oposiciónhan sido medidas exitosaspara sumir al país en un estado dedesesperanzay ruina,en dondelas capas sociales más pobres, vulnerables y excluidas siguen cargando elmayor peso.

En este escenario, nunca antes igualado por lacayo alguno, se promovióla promulgada “confianza inversionista de Uribe”, o mejor,la entrega delos recursos naturales, empresas, bienes y servicios nacionales para que los conglomerados económicos aumentaran su riqueza ystatus quo, en contra de los intereses del país ydel patrimonio económicode los colombianos. La salud resultó ser otro de los negocios rentables que no podían ser desaprovechadospor el presidente, quien siendo senador de la república en el año 1.993 promulgó la famosa ley 100 creadora de las llamadas EPS (Entidades Promotoras de Salud); convertidas hoy en poderosas empresas económicas con crecimientos patrimoniales que las ubican entre las 10 empresas más ricas del país, como es el caso de Saludcoop y Coomeva.

Mientras que cada año estos pulpos de la salud siguen engrosando sus arcas y ganando miles de millones de pesos, los colombianos de a pie tienen cada vez másrestringido su derecho a la saludya la vida. La respuesta del gobierno ante la muerte de miles de colombianos que terminaron sus vidasen la entrada de los hospitales suplicando por atención médica, fue la modificación del POS (Plan Obligatorio de Salud), no en beneficio de los pacientes sino de las empresas que les vendieran los servicios. Hoy estas medidas presidenciales imponen al enfermo el pago de procedimientos o medicinas que no cubra el POS, descontándolos de sus cesantías si las tiene o a través de préstamos en bancos si los logra.

Es inamisible que las EPS se queden con el 30% de las ganancias sobre los dineros que se destinan para la salud de los colombianos,es inconcebible que para diseñar los decretos de esta supuesta emergencia social el ministerio de Protección Social en cabeza de Diego Palacio contratara a miembros de las mismas EPS, directas beneficiadas de esta reforma. ¡Qué podría esperar el país del ministro Diego Palacio, implicado en el caso de Yidis Medina y la compra de votos para que pasara en el congreso la primera reelección del presidente Álvaro Uribe!

Ninguno de estos atropellos en contra del pueblo ni mucho menos los abusos de poder del presidente Uribe poseen justificación alguna. Mientras que impuestos como el del Patrimoniotienen comoúnico y exclusivo destino a la guerra de los ricos para cuidar sus bienes, aumentar sus riquezas, viajar a sus fincas para montar en sus costosos caballosy participar junto a la “sociedad de bien” en brutales corridas de toros, este estado de total gozo y plenitud se contrasta con la situación demillonesde colombianos, que sobreviven en la más indigna incertidumbre al ver a sus familiares al borde de la muerte por no tener los recursos suficientes que cubran los medicamentos y los tratamientos de costosas enfermedades que fueron excluidas de la responsabilidad del gobierno y de las EPS.

Semejante es la situación con los impuestos que pagan los colombianos por concepto de juegos de azar, bebidas alcohólicas y cigarrillos que van a parar al FOSYGA (fondo de solidaridad y garantías); aunque en teoría este recaudo debe garantizar los dineros para cubrir los gastos de los colombianos en materia de salud, la realidad es otra. Estos recursos vienen siendo destinados o “invertidos” en el fortalecimiento delcarácter acumulativo y especulativodel sector financiero, como ocurre conlos 6.5 billones de pesos que al finalizar el 2009 tenía el Fosyga y de los cuales el 93.7% se encuentran ganando intereses en CDT, TDA, TES, para servir de caja menor a un gobierno que compra parlamentarios, organizar referendos, compra votos y organizar campañas políticas para sus vasallos.Estoesla Seguridad Democrática del presidente Uribe, esto es lo que a gritos áulicos repite en los medios de comunicación que debemos reelegir los colombianos.

¿De dónde vamos a sacar los colombianos el dinero para pagar por el derecho que tenemos a la salud? ¿Del empleo que genera este gobierno?, en un país donde no existeel derecho al trabajo porqueel desempleo sigue creciendo, llegando en Enero de 2010 al 14.6% y el subempleoal 60%,pese a las amañadas cifras del DANE para aumentarla confianza inversionista.

Resulta fácil concluir que la manipulación de la constitución, la reforma a la justicia, la paramilitarización de las instanciasde poder,la entrega de bienes nacionales, la firma de tratados de libre comercio,la instalación de bases gringas y, claro, la declaratoria de emergencia social son, entre otras, medidas colaterales de esa bandera del gobierno de Uribe llamada “seguridad democrática” que sólo han generado polarización nacional, desestabilidad económica, pérdida de soberanía, desempleo generalizado, aumento de la mortandad, en síntesis, deterioro de la ya precaria calidad de vida de los colombianos.

La corrupción, el clientelismo, la mentira, el engaño y la burla del pueblo colombiano son los mensajes que envía este gobierno a sus votantes e incautos defensores, pero sobre todo un total despreciopor la vida y la suerte de millones de colombianos que no creemos ni hacemos parte del selecto grupo de favorecidos por el régimen de la “Seguridad Democrática”.

NI UN PASO ATRÁS LIBERACIÓN O MUERTE

NI RENDICIÓN, NI ENTREGA, SIEMPRE JUNTO AL PUEBLO

POR UN NUEVO GOBIERNO DE NACIÓN, PAZ Y EQUIDAD

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DIRECCIÓN FRENTE DE GUERRA CENTRAL

MONTAÑAS DEL ORIENTE ANTIOQUEÑO,EJE CAFETERO Y TOLIMA

FEBRERO DE 2010

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS