Necesidad de reforma

La pérdida de confianza de la ciudadanía en la fuerza policial crece día a día, y la muerte del abogado Javier Ordóñez volvió a poner sobre la mesa la necesidad de reformar a la institución. «La policía está perdiendo buena parte del respeto de la sociedad. Hay un clima de cansancio que nos lleva a la situación que estamos observando», dijo Castañeda. En Colombia, a diferencia de otros países, la policía nacional no depende del ministerio de Seguridad o del Interior sino del de Defensa, y a pesar de ser un cuerpo civil armado, tomó parte como un ejército regular en la lucha contra los grupos guerrilleros y las bandas dedicadas al narcotráfico.

Del lado del gobierno, la respuesta a lo que sucedió en las calles fue cuanto menos confusa. El presidente Iván Duque aseguró que «no puede haber tolerancia cuando se abuse del uniforme». Sin embargo, rechazó que se «estigmatice y se les llame asesinos» a los uniformados por «responsabilidades puntuales» de algunos de ellos. «Este hecho se circunscribe dentro de un marco general de violencia y violación a los derechos humanos que se está presentando en Colombia en los últimos meses a los cuales el gobierno ha respondido con un lenguaje belicista», manifestó al respecto Castillo.

La violencia de esta semana llevó a diferentes sectores a plantear una reforma de la policía. «Por supuesto mi llamado es a que cese toda forma de violencia pero también a que haya una reforma estructural y esencial de la policía», sostuvo en ese sentido Iván Cepeda. «La policía no puede seguir violando los derechos humanos de la población, y requiere convertirse en un organismo que respete en toda circunstancia los derechos de la ciudadanía», agregó el senador colombiano. Castillo fue aún más crítico al asegurar que «Colombia hoy está transitando por cuenta de las acciones del gobierno a una agudización del conflicto y a la instalación de un régimen proclive al fascismo».