Colombia: del supuesto ‘mundo profiláctico indígena’ y la manipulación con el tema étnico

Hay mucha manipulación con el tema étnico relativo a la realidad colombiana. En Colombia somos indígenas, negros, mestizos. Obviamente hay representatividad de todo grupo étnico en el conflicto social, político y armado, en todas las clases sociales, y en los bandos opuestos con sus diversos modos de expresión política, mediática, conflictual , reivindicativa, rebelde o represiva -esto último en el caso del bando estatal-paramilitar.

Hay voces indígenas, mestizas y negras, y no son homogéneas, al contrario, las hay de todo tipo: las hay emancipadoras, las hay conformistas, las hay funcionales al capital, aunque disfracen su discurso. Ojo con las voces funcionales.

En un reciente comunicado la ACIN, vocera de la tesis del ‘mundo profiláctico indígena preso en tenaza de una maldad’ de ‘ambos bandos’, escribe tendenciosamente:Un bando nos somete con el terror y la guerra y nos promete obras para despojarnos, otros se apropian de nuestra resistencia a los armados y a sus beneficiarios corporativos.” En su labor de propaganda, ACIN escribe confuso, muy confuso, muy difuminado, sin precisar, dado el carácter absurdo de lo aseverado. Obviamente es una estrategia para confundir y sembrar un prejuicio que carece de argumentación y requiere de estas estrategias de manipulación. Para hablar claro: los paramilitares son financiados por las multinacionales, la guerrilla se OPONE a las multinacionales, una guerrilla negra, indígena, mestiza, del pueblo. El que busca confundir con ese mote de ‘actores armados’ es Santos y ahora la ACIN… Qué lejos va la ACIN en su desinformación propagandista que le hace daño a los mismos indígenas que usan en el discurso, porque los indígenas son objetivo también de las multinacionales, y como tal hay muchos indígenas en la insurgencia luchando contra la entrega de Colombia al capital depredador. Pero hay mucho cinismo. Recordar que la ACIN no representa a todos los indígenas, aunque algunos mandos indígenas (que no todos), lo pretendan.

Hay indígenas en la insurgencia armada, hay indígenas milicianos y hay indígenas civiles que ya muestran un claro alzamiento popular: lo dejaron claro los indígenas del Cauca que junto con los mestizos cargaron sobre sus espaldas el desmantelamiento de las trincheras del ejército en el Cauca, ejército que flagrantemente se instala en medio de los poblados, se escuda en las casas, hospitales, escuelas de las poblaciones, violando el DIH al poner a la población civil de escudo en sus acciones bélicas, de consolidación territorial por la via militar. Porque en el Cauca, así como en toda Colombia el estado busca consolidar los territorios por la vía militar, mientras hay carencia de sistemas de agua, hay carencia vial, hay carencia hospitalaria, hay carencia de escuelas: lo que pretende es una consolidación militar para que las multinacionales expolien a sus anchas. El estado y el capitalismo transnacional pretenden seguir saqueando los territorios y que la población siga viviendo en condiciones paupérrimas: un cuadro de dominación mediante el miedo, y la exclusión social asesinando día a día las posibilidades de vida de miles de niños.

Mientras estas cosas ocurren, mientras las poblaciones sufren y se rebelan contra el hambre y el expolio, hay lamentablemente voces que se arropan de ‘indigenismo’ para discurrir de manera funcional a la expansión capitalista -aunque disfracen su discurso y lo adornen con metáforas naturales-. Impresionante que un alcalde que entrega presos políticos del movimiento indígena Quintín Lame a las cárceles del ESTADO colombiano, sea tomado ahora por los medios alternativos como referencia. Medios alternativos: ahondad mucho más sobre Colombia… Cuidado con contentarse con unas voces que sólo representan a una parte de los indígenas… ojo con esa estrategia ya empleada contra otras insurgencias y pueblos. Lo de Colombia no es tan sencillo, y cualquiera que ponga los pies allá sabrá que hay miles de indígenas en la insurgencia, cualquiera que quiera abrir los ojos verá la política de persecución contra los jóvenes indígenas que no se alinean con el estado y sí apoyan a la insurgencia popular, los verá perseguidos por parte de unos caciques que tienen medios bien financiados por la UE y la USAID para ser acomodaticios, y para tener gran amplificación, de paso.

Ese cuento de que los ‘bastones de mando lo hacen tan bien solamente con su palabra’ no tiene nada de cierto… A menos que estimemos que es ‘tan logrado’ que los niños indígenas mueran de física desnutrición, mientras hay caciques indígenas enriquecidos –que son los mismos que pregonan que lo hacen tan bien-. Por otro lado resulta insultante para las víctimas esa tesis de los supuestos ‘logros mediante una espiritualidad superior’ que aducen ciertos caciques y sus medios: porque es real y tangible que miles de colombianos han sido asesinados por el estado, cuando precisamente usaban la palabra: ¿será que eran ‘inferiores’ a esos ‘bastones de mando’? ¿serían menos ‘seres de luz, menos ‘espirituales’ y por eso no lograron sino ser asesinados por las herramientas estatales? ¿Será que los indígenas alzados en guerrillas durante siglos, y hoy alzados en las insurgencias no tienen ‘espiritualidad’?Por favor, ningún pueblo tiene superioridad espiritual sobre los otros. Y Colombia tiene una población de configuración mestiza, negra e indígena, descendiente de siglos de historia colonial, de violencia oligárquica, de resistencia popular, y también de colonización mental de la iglesia que ha sembrado sus valores contra la emancipación de los pueblos.  Lo cierto es que las multinacionales tienen grandes intereses en Colombia, y particularmente en el Cauca, por eso requieren de la política de militarización del estado. Muy cínica la postura de esos líderes indígenas cooptados por el estado, que por otro lado le entregan a los indígenas atados a las cárceles de estado.

Hay en la red alternativa, un reportaje de 2 periodistas que arriesgan su vida en Colombia, Dick y Miriam Emanuelsson, un reportaje desde adentro de esa insurgencia de la que todos hablan sin tomarse el trabajo de ir a ver en el terreno, tomando por ciertas las desinformaciones varias. En el reportaje se evidencia la composición claramente indígena de la guerrilla en el Cauca: Los guerrilleros, y muchos de ellos indígenas en nuestro alrededor que ven y escuchan los comentarios de Caracol, y agregan que ‘la guerrilla en el Cauca está constituida en su mayoría por indígenas. ¿Cómo seria posible levantar retenes un kilómetro del casco urbano si no fuera por la base social que tenemos en Toribío y en el Cauca en general?’”(1).  

Sería bueno para la consecución de la paz con justicia social, para lograr un diálogo político entre las partes, partir de la realidad objetiva, y dejar la desinformación sobre Colombia y su realidad de lado, dejar de pintar la realidad como un cuento de ‘Pocahontas’, cuando es mucho más compleja, y se rige por el saqueo multinacional, el militarismo de estado colombiano y sus paramilitares, a los que se contrapone la oposición popular, de la cual también forma parte la insurgencia. Muy deshonesto aparece lo que hace ACIN de buscar confundir todo e igualar a la herramienta paramilitar con sus propios hermanos del pueblo en la insurgencia –hay muchos indígenas insurgentes porque buscan cambiar la situación de injusticia social-: no es igual un ejército mercenario paramilitar de multinacionales y latifundio, que una guerrilla con un programa político, bombardeada por aviones made in EEUU y todo el poderío del estado, pero que subsiste porque es el mismo pueblo, un pueblo mestizo, negro indígena, colombiano. Basta de cuentos, ACIN está desinformando a saciedad. Es importante la crítica constructiva; pero son deshonestas las comparaciones funcionales a la oligarquía y multinacionales, comparaciones que obvian la lucha popular, no son honestas las posturas que buscan estafar y hacer creer que el grupo étnico indígena es una masa homogénea de ‘seres altamente espirituales’, porque la realidad es mucho más compleja: hay indígenas en el ejército, los hay paramilitares, hay indígenas guerrilleros, hay indígenas civiles enriquecidos en cacicatos, mientras la mayoría del pueblo indígena muere de hambre, hay explotadores indígenas e indígenas explotados, hay indígenas que aceptan dinero de multinacionales para entregar sus territorios y hay indígenas dignos que nunca aceptan ser corruptos como lo fue Kimy Perniá Domincó, por ejemplo. Simplemente porque en el grupo humano indígena en Colombia, pasa como en el grupo humano de las negritudes, de los mestizos: es inexacta esa tesis que plantea que el grupo humano indígena habitaría en un mundo profiláctico, alejado de toda contingencia terrestre, y absolutamente incorruptible.

(1)http://www.rebelion.org/noticia.php?id=153028&;titular=la-bofetada-de-las-farc-a-santos-en-torib%EDo-

http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/24801-farctazo-la-guerrilla-ind%C3%ADgena-negra-y-mestiza-de-colombia-derriba-un-avión-de-guerra-de-última-generación.html

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