[Colombia] Bogotá: revocatoria con debido proceso.

 

Los funcionarios de la Registraduría del Estado civil, puntualmente la Dirección del Censo Electoral de dicha entidad, ha emitido concepto favorable al proceso de revocatoria del Alcalde de Bogotá, Doctor Gustavo Petro.

Tal determinación ocurre cuando se ha cerrado el estudio técnico del documento diseñado por los astrólogos progresistas.

En consecuencia se ha expedido el día miércoles 31 de julio un estudio en el que se establece que de las 640 mil firmas incorporadas desde el 18 de abril, resultaron válidas 360 mil.

Como bien es sabido se requieren 290 rubricas ciudadanas válidas para que  puedan ser citados a votaciones con el fin de decidir sobre la suspensión del mandato del actual jefe de la administración capitalina. Lo que corresponde al 40% de los votos obtenidos por Petro, quien triunfó con 723.157 papeletas electorales en las pasadas elecciones de 2011.

Sobre este estudio, el Registrador Distrital expidió la Resolución 1019 con la cual se admite “la solicitud de convocatoria a elección de revocatoria del mandato del señor Gustavo Francisco Petro Urrego, Alcalde Mayor de Bogotá D.C.”

Las 275.270 firmas restantes, fueron descartadas por ser ilegibles, incompletas, repetidas, por pertenecer a municipios diferentes, por pérdida o suspensión de derechos políticos, o por no estar inscritos en el Archivo Nacional de Identificación, ANI, entre otras situaciones.

Contra la Resolución 1019 publicada ayer por los Registradores Distritales, el alcalde Gustavo Petro o sus apoderados grafólogos pueden utilizar recursos de reposición y apelación, según lo dispone el Código Contencioso Administrativo y procesal.

Surtido el estudio de los recursos, si la Resolución llegara a quedar en firme, los registradores distritales deben  convocar a las urnas en un plazo de 2 meses, esto es el 13 de octubre del año en curso.

Para que el mandato del alcalde sea revocado se requiere que en las votaciones respectivas se de una participación equivalente al menos al 55% del total de votos válidos depositados en la elección del alcalde de 2011, y que la mitad más uno vote por el sí.

En la reciente elección de Bogotá, los votos válidos totales ascendieron a 2.244.025, razón por la cual el umbral de participación para la revocatoria de alcalde está en 1.234.214 electores.

( http://www.elespectador.com/noticias/politica/certifican-firmas-revocatoria-de-petro-articulo-437284)

La revocatoria en curso, promovida por sectores tradicionales de la política bogotana, es una acción política intencionada que se plantea una recomposición del “campo político” (Bourdieu), en perjuicio de las tendencias progresistas comprometidas con un proyecto de transformación social de la ciudad que lleve a la superación de la segregación en todos los ámbitos de la ciudad.

Dicho instrumento democrático está consagrado en la Constitución de 1991 y reglamentado en leyes y normas posteriores.

Siendo una herramienta democrática no se le debe aislar, como lo pretende la oposición conservadora, de los restantes requisitos de una poliarquía como los siguientes: 1. Un origen democrático del poder, o sea, que la génesis de las normas institucionales, plasmada por lo general en una constitución política, haya sido generada democráticamente a través de un acto constituyente democrático; 2. Competencia política y existencia de oposición; 3. Sufragio universal y otras formas de participación; 4. Elecciones libres, competitivas y a intervalos de tiempos regulares; 5. Electividad de todos los cargos más relevantes; 6. Partidos en competencia; 7. Fuentes de información diversas y alternativas; 8. Duración legal de los cargos electos; 9. Sometimiento de las Fuerzas Armadas al poder civil; y 10. Un demos votante claramente establecido, que es lo que permanece en una nebulosa por la naturaleza fraudulenta de las burocracias y procedimientos electorales imperantes, que son el fruto de las inveteradas prácticas clientelares del sistema político, construido con trampas y sobornos, como sucedió con la elección de 1971, devenida en un asalto político en perjuicio de una fuerza populista incontenible. 

Es por tal circunstancia que se justifica plenamente el recurso al debido proceso tal como lo adelantan los juristas defensores del Alcalde Petro, pues la lucha es por preservar la democracia.

¿Qué es lo que está en cuestión con la revocatoria? La democracia, las generaciones de derechos conquistados y por conquistar con el Plan de Desarrollo.

Digamos claramente que la democracia nunca fue compatible con el dominio de las burguesías reaccionarias, como algún discurso político quiere hacer creer, el discurso de la legitimación liberal. Al contrario, se tuvieron que arrancar al dominio de la burguesía los derechos conquistados por luchas sociales. Las constituciones democráticas  (entre ellas la de 1991) han plasmado estos derechos o parte de ellos, sobre todo recogiendo las primeras generaciones de derechos, los derechos fundamentales, civiles y políticos. Sin embargo, las leyes, particularmente la aplicación de las leyes (electorales y de partidos, sobre todo), se encargaban de disminuir el alcance de los derechos.

La defensa de los derechos conquistados fue una tarea constante de los movimientos sociales anti-sistémicos; pero, también de las instituciones encargadas de garantizar su cumplimiento; salieron a la palestra en defensa de los derechos. A estas alturas, de la historia política y constitucional, se puede hablar de dos siglos de consolidación y ampliación de derechos, reconocidos por convenios internacionales y por organismos mundiales, además de ser reconocidos por los sistemas jurídicos de muchos estados. Sin embargo, los sistemas de derechos no dejaron de ser un estorbo para gobiernos de la derecha interesados en hacer efectiva las dominaciones de las burguesías, dominaciones plasmadas en “estructuras” de poder y en las maquinarias estatales. Visto de esta forma, desde la perspectiva de la historia efectiva, los estados aparecen conteniendo contradicciones, como no podía ser de otra manera; por una parte, jurídicamente, no podían dejar de institucionalizar los derechos y convertirlos en políticas públicas; por otra parte, la maquinaria fabulosa del Estado funciona para realizar efectivamente las dominaciones múltiples de las burguesías, así como de los propios diagramas y cartografías de poder. Estas contradicciones se hicieron notar en el decurso de los conflictos políticos, menores y mayores, en la secuencia y proliferación de denuncias, en análisis minuciosos, descriptivos y explicativos, aunque también, de una manera práctica, en resoluciones de tribunales, que, cuando son imparciales y cumplen con la división de poderes, atributo de la composición de la república y de la organización de la democracia formal, terminan resolviendo los casos en favor de las víctimas y exigiendo a los gobiernos el cumplimiento de las leyes y la Constitución. Que es lo que debe suceder con la proyectada revocatoria del Alcalde Petro, plagada de vicios e irregularidades manifiestas

Es precisamente la acción a la que no se puede renunciar en la revocatoria en trámite. Acudir a jueces, tribunales, Cortes e instancias internacionales es un derecho al debido proceso que no se puede omitir. La defensa del Plan de Desarrollo por una Bogotá Humana es lo que se encuentra en juego, y cruzarnos de brazos frente a la maniobra de la derecha es mediocridad política.

Hay que a admitir que la acción de la ultraderecha ocurre en un “campo de conflicto” (Melucci), con implicaciones estructurales, no coyunturales, y con sujetos no esencialistas, esto es con los que el choque de potencias configura en la dinámica del contencioso político realmente existente con la revocatoria.

Bogotá, 1 de julio de 2013.

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