Colombia. 16 prisioneras políticas en huelga de hambre

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Entre el 11 y el 21 de noviembre, 16 prisioneras políticas recluidas en la cárcel del Buen Pastor en Bogotá, llevaron a cabo una huelga de hambre, porque pretenden acabar con el Patio destinado a las prisioneras políticas para convertirlo en un pabellón de maternidad, lo que implicaría trasladarlas a un tramo de seguridad del Patio #5, donde solamente podrían tener acceso a celda y baño, y quedarían confinadas en un encierro permanente dentro de un estrecho pasillo.

La nueva área de reclusión a donde amenazan trasladarlas, hace parte de un sector de la cárcel destinado a detenidas por delitos comunes, con lo que colocarían en grave riesgo su seguridad; situación que está prohibida en los Protocolos internacionales referidos al trato debido que los Estados deben dar a los prisioneros políticos.

Las prisioneras políticas exigen su permanencia en el Patio #6 de dicha cárcel, en donde han logrado conquistar a través de la lucha, mantener espacios como biblioteca, cuarto de costura y cancha deportiva. Además han logrado generar un clima de convivencia y de respeto en este centro de reclusión. Logros que ahora pretenden arrebatarles.

En un comunicado de las huelguistas [*], ellas informan que:

Han sido las prisioneras políticas que nos antecedieron y actualmente nosotras, quienes hemos conformado una biblioteca, ya que al ser consideradas ‘personas privadas de la libertad de seguridad’, no podemos ir a la biblioteca de la reclusión, así como tampoco podemos asistir a los talleres ni a las aulas educativas. Por nuestro perfil no nos han permitido salir del Patio, es por esto que en este espacio contamos, además de la biblioteca, con un área de reparto de alimentos, un taller con máquinas de coser, un expendio y una cancha para realizar actividades físicas”.

Ante el silencio de la Ministra de Justicia Gloria María Borrero y las difíciles condiciones de salud de algunas de las huelguistas, las prisioneras decidieron firmar un acuerdo con la capitana Jenny Casas, encargada del Comando de la prisión, en donde les garantiza que ninguna prisionera será trasladada por ahora y que no tomarían represalias. Garantías frágiles para las compañeras, que no impiden que la Administración del penal vaya a suspender el plan de traslado que tiene previsto.

Fueron 216 horas de solitaria e invisible lucha, en un desesperado intento por apelar a la conciencia de nosotras y nosotros para obtener apoyo y solidaridad. Valioso esfuerzo que nos lleva a repensar cómo entendemos y vivimos la conmemoración del pasado 25 de noviembre, llamado el Día de la No violencia contra la mujer.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, aprobada por la Asamblea General de 1993, es perentoria en rechazar actos como el que pretende el Gobierno contra estas prisioneras políticas:

El término ‘violencia contra la mujer’ se entiende como todo acto de violencia basado en el género que dé o pueda dar lugar a un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, incluyendo amenaza de dichos actos, coerción o privación arbitrarias de su libertad, ya sea en la vida privada o en la pública”.

[*] Rebelión.org, 22-11-2018

eln-voces.com/16-prisioneras-politicas-huelga-hambre/

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