Colectivos de personas mayores exigen que el criterio para desconfinar a las personas no los discrimine por edad

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Desde la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (@MayoresUDP) y la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (@CEOMA_ong) han emitido un comunicado conjunto solicitanto a a las autoridades «establecer criterios alejados del edadismo y no prolongar el confinamiento de las personas mayores sin patologías previa, más allá del que se disponga para el resto de la ciudadanía». De lo contrario, aseguran que se estará condenando a miles de personas a permanecer aisladas, agravando su situación, y dando lugar a situaciones de vulnerabilidad y soledad.

Ambas organizaciones consideran que no se puede obligar a las personas que tienen más de 65 años a permanecer aisladas en sus lugares de residencia por tiempo indefinido bajo el criterio de su “edad avanzada”, aunque reconocen que la la crisis sanitaria por el COVID-19, se ha ensañado con más crudeza a partir de los 80 años.

 

Una cuestión de derechos

Tanto UDP como CEOMA recuerdan que el colectivo de personas mayores no es sinónimo de «vulnerabilidad » y que «antes que nada, son ciudadanos de pleno derecho, con derechos y deberes». Así, ven con temor que bajo la excusa de ser protegidas, «las personas de edades avanzadas corremos el peligro de ver cómo nuestros derechos se ven postergados mucho más que en otros colectivos durante la paulatina recuperación de la libertad de movimientos.

«No solo corremos el peligro de que nuestros derechos se vean postergados por un criterio edadista, si no que corremos el riesgo de perder el valor social del mismo, algo que comienza cuando se nos considera como un colectivo uniforme, homogéneo. Las situaciones de riesgo o de vulnerabilidad ante el COVID-19, no deben suponer una pérdida de la consideración del valor y de las competencias, no solo de las personas mayores, si no de cualquier persona».

 

Estereotipos edadistas

En su opinión, la sobreprotección fomenta los falsos estereotipos y una «visión distorsionada, paternalista, uniforme y negativa de un colectivo que se caracteriza por la diversidad». Así reivindican que «la gran mayoría de personas mayores somos autónomas«, mientras otras se encuentran en situaciones de vulnerabilidad o con necesidades de cuidados y protección.

Desde UDP y CEOMA señalan que agrupar a la población mayor responde a criterios edadistaslo cual va en contra de la dirección de las políticas sociales, así como del envejecimiento saludable que preconiza la OMS, que se hará todavía más patente con la próxima Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030).

 

Mayor esfuerzo en las residencias

Sin embargo, aprovechan la esta ocasión para señalar la especial atención que debe de hacerse en las residencias de mayores. En estos centros, donde residen personas mayores de 80 años (375.000 en España) con pluripatología y dependencia, consideran que se debería aplicar los test de detección del virus a todos los residentes, para saber los positivos y los negativos.

«Con los negativos, posiblemente se les debería dar alternativas, poder regresar temporalmente con sus familiares, o habilitar zonas previamente desinfectadas de la residencia», explican en el comunicado. Mientras que para los positivos, proponen su traslado a otros centros sanitarios habilitados para pacientes de estas características y «ser sometidos por igua, al tratamiento mas adecuado para resolver su situación clínica, sin obviar cualquier recurso (UCI) que necesite para su tratamiento y cura», apelan en relación a la polémica sobre su exclusión de intensivos y limitado acceso a los respiradores.

 

Fuente

 

 

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