Colapso en las urgencias del Hospital Miguel Servet de Zaragoza

 

En verano, según la Consejería, baja la demanda asistencial. Por ello se puede cerrar una de las salas de observación (la sala 3), que se usa de comodín abriendo y cerrando durante todo el año a conveniencia.

Son 21 camas de observación menos, que hubieran evitado esas veinte camillas de los pasillos. Una auxiliar de enfermería comenta horrorizada que ha tenido que poner un enema en el pasillo, entre biombos… en un intento de garantizar algo de dignidad y privacidad al paciente.

Por no hablar del riesgo añadido que supone, que una plantilla mermada, tenga que atender a pacientes desperdigados de esta manera por las urgencias entre camillas, sillones…

Esta situación, que se repite una y otra vez, pone en tela de juicio la aseveración de que en el verano baja la demanda asistencial y se pueden cerrar salas de observación e incluso plantas enteras de hospitalización, como la sexta y octava plantas del edificio de Traumatología que permanecen cerradas; hecho que contribuye al colapso en urgencias, no permitiéndose la correcta fluidez de ingresos.

Cerrar zonas sólo contribuye a ahorrar en contratación, lo que perjudica a los pacientes, que son los que sufren las largas esperas y las estancias en camillas durante horas.

Los trabajadores de urgencias llevan denunciando esta situación desde junio, sin que se les escuche.

Desde la Plataforma Contra la Privatización de la Sanidad, denunciamos este ataque flagrante a nuestro derecho a la sanidad, y esperamos que se garanticen las medidas oportunas, impidiendo que vuelvan a vivirse situaciones como éstas.

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