“Cogerle la caña” a Uribe, pero hacerlo bien…

“Cogerle la caña” a Uribe, pero hacerlo bien…

COLOMBIA: POLITICA DE ESTADO FRENTE A LA PAZ

Popayán, abril 12 de 2009

Llevamos casi 7 años de gobierno de Uribe y pareciera que no hacemos el esfuerzo por conocerlo. A él y a sus asesores. Por ello, se hace necesario reafirmar varios criterios que hemos venido construyendo para poder enfrentarlo sin dejarnos provocar ni caer en sus trampas.

Uribe – y su combo criminal más cercano – sabe lo que quiere. Lo tiene bien claro desde 1994 cuando le dieron forma a su “profesión de fe”.[1] Ellos no están improvisando, tienen claro su norte y colocan todos sus actos – y hasta sus errores -, al servicio de su estrategia. Son capaces de utilizar hasta “su dolor” para ponerlo al servicio de sus intereses y obsesiones.

Conocer y entender la “racionalidad” de sus actuaciones es vital para derrotarlo. Por ello, no es buena la reacción de algunos sectores y personalidades frente a la supuesta propuesta “de tregua”. Realmente lo que exigió hace una semana en Popayán y Cali fue un “cese de acciones violentas por parte de los bandidos de las FARC” como condición para un posible escenario de negociación. Esa fue sólo una frase provocadora, para “medir el aceite”, que, sin embargo, no puede pasar desapercibida. Hay que “cogerle la caña”, pero hay que hacerlo bien.

¿Cuál es la intencionalidad de lanzar esa “propuesta”? Él sabe que a nivel mundial se está posicionando un lenguaje de paz y un espíritu de reconciliación. También percibe que la política de “seguridad democrática” se está desgastando, porque las metas que se colocó no se han conseguido (ni acabó con la guerrilla ni erradicó el narcotráfico) y que los costos de sostener esa guerra son enormes. Se ve obligado a enviar mensajes de paz, y dejar la imagen de que es capaz de sentarse a negociar con la guerrilla.

Pero en el fondo, el combo criminal de Uribe, sabe que una consistente política de reconciliación va en contra de su interés principal, que no es otro que mantenerse en el poder. Por ello le juega a la polarización, es su terreno y su arma. Insisto, la gravedad de los crímenes lo atan al poder. Además, tienen claro que la guerrilla tampoco se le mide a una negociación a corto plazo. Saben que las FARC sólo se sentarían a dialogar una vez hayan logrado fortalecer su estructura militar y económica. Son leyes sencillas de la guerra.

Por ello, salir como han salido varias personas y sectores de la sociedad civil a solicitar que la “tregua” sea bilateral, es un mayúsculo error. Que eso lo pida la guerrilla. Esa tarea no nos corresponde a quienes nada tenemos que ver con los actores de la guerra. Menos a quienes estamos interesados en crear condiciones serias y consistentes para un verdadero proceso de reconciliación. ¡No caigamos en la trampa de Uribe! Actuemos con autonomía e independencia. Pongámonos nuestro propio norte.

Sí se debe resaltar la actitud del Movimiento de Colombianos por la Paz que asumió el reto de sentarse con Uribe – en calidad de cabeza del Estado – a hablar de crear esas condiciones para la paz. Hay que llevar a esa reunión – si Uribe la acepta – verdaderas propuestas de Estado. ¿Cuáles podrían ser? Ya hace 2 años el senador Gustavo Petro había planteado algunas ideas en esa dirección. Sería interesante revisarlas. Por ahora propongo las siguientes:

1. Que el gobierno colombiano convoque a todos los sectores democráticos de Colombia, políticos y sociales, económicos, culturales y académicos, víctimas de la violencia, a construir colectivamente los elementos para pasar de una política de guerra a una política de Reconciliación y de Paz. Por ahora no es necesaria la intervención internacional para “mediar entre las partes”, dado que la negociación no está en la mira a corto plazo. Primero debemos ponernos de acuerdo entre nosotros, después, es posible que esa ayuda sea necesaria.

2. ¿Cuales serían las funciones de ese gran Frente por la Paz y la Reconciliación?

a) Frente a la guerrilla: exigirle el cumplimiento estricto de las normas del Derecho Internacional Humanitario DIH. Eso sería suficiente, para empezar. Ello garantizaría la entrega de secuestrados y retenidos (que ya perdieron la calidad de prisioneros de guerra, porque se les han violado todos sus derechos). Las FARC deben reconocer sus errores públicamente y pedirles perdón a los colombianos. Sólo así podrían recuperar ante la sociedad su perdido estatus de actor político.

b) Frente al gobierno: que se comprometaa constituiruna Comisión de Alto Nivel (allí sí podrían tener presencia organismos internacionales especializados como la Corte Penal Internacional) para profundizar y ofrecer alternativas de solución a la práctica comprobada de los “falsos positivos”, infiltración de la mafia a los altos organismos de inteligencia del Estado, y la parapolítica. Esta comisión no remplazaría las funciones judiciales de las altas cortes sino tendría como principal función trazar políticas de saneamiento de las fuerzas militares y demás órganos del Estado.

3. Ese gran Frente debe abordar con toda profundidad el problema del narcotráfico. Buscar salidas al problema con una visión geopolítica internacional. Su trabajo debería diferenciar cada uno de los componentes ese fenómeno: producción de cultivos de uso ilícito; procesamiento de la droga; tráfico nacional e internacional de insumos, armas y estupefacientes; consumo interno y en otros países; y el movimiento financiero nacional y mundial que hay detrás de ese negocio que mueve al año aproximadamente 500 mil millones de dólares. Cada componente tiene su lógica, su dinámica y su solución.

Con ese espíritu de reconciliación, con una visión de Estado, la sociedad civil debe hablar con Uribe y hablarle al mundo. Con esa postura se respaldaría con mucha fuerza la carta que la sociedad colombiana les envió a los presidentes de América que se reúnen en Trinidad y Tobago[2][2] (carta publicada hace 8 días que ha pasado desapercibida para la opinión pública). Con esa actitud, Uribe debe ser empujado hacia una verdadera política de Paz. Nada perdemos con intentarlo. Piedad Córdoba con valentía e intrepidez, ya lo ha hecho. Con la reconciliación los únicos que pierden son los criminales de toda clase y los actores de la guerra.


[1]Ver: “Desentrañando el proyecto uribista”: http://www.kaosenlared.net/noticia/desentranando-proyecto-uribista

[2] S.O.S. Internacional por la Paz de Colombia.http://www.nodo50.org/asipazcol/cartasociedadcivil07042009..pdf

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