CINISMO A ESPUERTAS: Bush afirma que, pese al alto coste de vidas, “el éxito en Irak es innegable»

Cuarenta y ocho horas antes de que las tropas de EEUU bombardearan Bagdad, el presidente de EEUU, George W. Bush, se dirigía a la nación en un mensaje televisado en el que, además de decir que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no había estado “a la altura de sus responsabilidades”, aseguraba que el régimen de Sadam Husein había “ayudado, entrenado y albergado a terroristas, incluyendo a miembros de Al Qaeda”.

Hoy, cinco años después, y cuando nadie ha sido capaz de demostrar la presencia de armas de destrucción masiva en el país, Bush ha vuelto a dirigirse a su país para insistir en el “claro éxito” de la contienda. El presidente norteamericano considera “exageradas” las valoraciones que sobre la guerra han hecho los dirigentes del partido demócrata y ha advertido que, de marcharse, Al Qaeda volvería a fortalecerse en la zona. Así, ha concluido su discurso asegurando que la batalla en Irak es “justa, noble y necesaria”, y diciendo que con la ayuda de todos los norteamericanos “terminará en una victoria”.

Bush parece hacer oídos sordos a las conclusiones de un reciente informe del Pentágono en el que se asegura que, a pesar de que el régimen del fallecido presidente iraquí Sadam financió, dirigió y ejecutó actos de “terrorismo de Estado” durante más de una década, nunca existió “relación directa” entre el Gobierno iraquí y la red terrorista internacional Al Qaeda antes de la invasión de Irak en marzo de 2003.

Esto supone el primer reconocimiento oficial del Ejército de EEUU de que nunca hubo ningún contacto entre Husein y el terrorismo de Osama bin Laden, principalmente a causa de las diferencias religiosas entre ambos.

No obstante el periodista estadounidense Jonathan Karl, que ha publicado una copia del informe en su blog de la cadena estadounidense ABC News, ha criticado la escasa difusión que la Junta de Jefes de Estado ha concedido al documento, que no ha sido presentado ante los medios en rueda de prensa, y sólo se puede pedirse de forma individual y por carta, ya que ni siquiera está colgado on-line en ninguna web del Gobierno estadounidense.

Las conclusiones del documento establecen una relación “compleja” entre el régimen iraquí y “diversas organizaciones terroristas”: primero a nivel de doctrina política, ya que el régimen de Husein -articulado en torno al partido Baaz- se comprometía a apoyar a las organizaciones que defendieran el socialismo pan-arábico, incluyendo a las asociaciones radicales. En segundo lugar, a nivel estratégico, el informe establece que Irak participaba en determinados actos de violencia terrorista en el momento en el que sus autoridades concluían que su posición de poder en la región podría resultar beneficiada del atentado en cuestión.

El documento, ‘Proyecto de Perspectivas en Irak ‘ (PPI), fue publicado esta semana, y elaborado a partir de la base de datos Harmony, que cuenta con más de medio millón de documentos incautados a las autoridades iraquíes desde 2003, y a petición de la Subsecretaría de Defensa para la Inteligencia y de la Agencia de Inteligencia de Defensa.

Sin relación directa

El PPI explica la relación de conveniencia entre el régimen de Sadam “y una compleja mezcla de causas revolucionarias panararabistas, así como movimientos radicales panislamistas”, en el período transcurrido desde la primera Guerra del Golfo (1991) hasta la invasión de Irak en 2003. A pesar de que sus objetivos a largo plazo eran diferentes, ambos trabajaban juntos “en ocasiones”.

Dado que la unión de las comunidades árabes bajo el nacionalismo de izquierda era una de las cualidades definitorias del movimiento baazista, la propia doctrina del partido Baaz establecía el apoyo incondicional a este tipo de causas, a pesar de que elementos de su Gobierno eran conscientes “del alto coste interno y externo de tal relación”.

Por otro lado, el informe determina que “el régimen de Sadam cooperaba directamente, pero de forma encubierta, con grupos terroristas considerados beneficiosos para los objetivos a largo plazo establecidos por el Gobierno de Husein, entre ellos desequilibrar la región para convertir a Irak en un centro de poder”.

Pero el documento determina que no se ha hallado una relación directa entre Al Qaeda y el régimen de Sadam. Principalmente, el documento considera que, para la cúpula fundamentalista de Al Qaeda, Sadam Husein encabezaba “la peor clase de régimen apóstata posible”, al dirigir una “política secular oficial” con la que sólo compartía a su enemigo común, Estados Unidos.

A través de ese nexo de unión, ambas organizaciones estaban relacionadas pero siempre de forma “indirecta” y similar, por poner un ejemplo, a la de “dos cárteles de droga que compiten entre sí pero que se apoyan mutuamente con el objetivo final de expandir el negocio”.

De esta forma, “el régimen iraquí estaba involucrado en el desarrollo y ejecución de operaciones terroristas a nivel local e internacional en el período de tiempo que precedió al inicio de la Operación Libertad Duradera”. Los blancos principales de estas operaciones de terrorismo de Estado no eran ni estadounidenses ni israelíes, sino ciudadanos iraquíes, sobre todo aquellos a los que el régimen “percibía como sus enemigos”, y que eran “objeto de una exhaustiva investigación por parte de los servicios de Inteligencia de Bagdad”.

Una de las conexiones más fuertes es la que vincula al régimen de Husein con las milicias palestinas, como Yihad Islámica. Así, los documentos hallados revelan que “las familias de algunos terroristas suicidas muertos en Gaza y Cisjordania durante el régimen de Husein habían recibido ayuda económica, en forma de indemnización, procedente de Bagdad”.

Finalmente, el informe destaca que el “terrorismo de Estado” emprendido por el régimen iraquí se convirtió en una “herramienta tan rutinaria que el Gobierno recurrió a un elaborado proceso burocrático para controlar el proceso de reclutamiento y entrenamiento de terroristas; así como la asignación de presupuestos para la construcción de coches y chalecos bomba”.

Escasa atención

Karl denunció que el Pentágono no sólo canceló la presentación pública del informe, sino que el documento no ha sido divulgado ni por correo electrónico, ni publicado en la web de la Junta de Jefes de Estado Mayor (JJEM).

&nbsp “Aparentemente, la administración Bush no quería que el estudio obtuviera atención alguna. Iba a ser colgado en la página de la JJEM, junto con un prefacio de los autores. Pero ya no”, declaró Karl. El informe está disponible para aquellos que lo soliciten, y se envía por correo desde el Mando de las Fuerzas Conjuntas con sede en Norfolk (Virginia).

Fuentes del mando conjunto explicaron a ABC News que “el informe está disponible para todo aquél que quiera tenerlo”, pero un funcionario del Pentágono precisó que los primeros estudios sobre el impacto del informe revelaron que “arrojaba unas conclusiones demasiado sensibles, políticamente hablando”.

Desmentido

Por “sensible” se entiende la negación directa, por parte del Ejército, de la estrategia emprendida por la administración Bush y que ha desembocado en la actual Guerra en Irak, empezando por el presidente, que el 18 de junio de 2004 declaraba su firme creencia de que “existía una relación entre Sadam y Al Qaeda” y de que “los ataques del 11 de septiembre” fueron orquestados entre ambos”, según comentó al diario The Washington Post.

El 16 de marzo de 2003, el vicepresidente Dick Cheney compareció en el programa Meet the Press, de la NBC, para subrayar que “Husein mantiene una larga y estrecha relación con varios grupos terroristas, incluyendo a la organización Al Qaeda”, que “juntos podrían organizar un ataque mucho más letal que el perpetrado contra las Torres Gemelas del World Trade Center si los terroristas hubieran tenido acceso a las armas de destrucción masiva que Sadam ha desarrollado”.

Finalmente, el ahora ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, consideró “incuestionables” las “interacciones entre el Gobierno iraquí y operativos de Al Qaeda”, a lo largo de “un período de tiempo de entre 8 y 10 años, y que sigue hoy con Al Qaeda en Irak “, en una entrevista concedida a CBS Radio en 2002.

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