Cine e historia social: 6. Jesús en concreto, de Edward Dmytryck

En su convulsa y rica historia, el cine militante persistió bajo formatos muy diferentes, incluyendo el comercial, es decir realizado por productores y directores reconocidos. En Hollywood esta cine está ligado a nombres como lo de Dalton Trumbo, Herbert J. Biberman, cierto Elia Kazan, y también Edward Dmytryck, otro claudicante ante el macarthismo que aunque en menor medida que Kazan, no dejó de realizar películas de valor…Antes hizo Jesús en concreto, que siempre consideró como su favorita.

Give us this day (1949), la película que realizó Edward Dmytryck en su efímero exilio británico y que él mismo, de vueltas de diversos “desencantos”, solía citar como favorita entre todas las suyas. Su destino tiene ciertas semejanzas con el de La sal de la tierra (Herbert J. Biberman. 1953), a la que ya me he referido en otro apartado de esta serie.

Como es sabido, los avatares derivados del comienzo de la llamada “caza de brujas” obligaron al autor a olvidarse de ella, entre otras cosas porque se la utilizaba como una de las pruebas de su militancia comunista, maldición extensible al guionista Ben Barzman, que al revés de Dmytryck, no claudicó aunque tuvo que exiliarse; recordemos que el siguiente trabajo de Barzmann sería El que debe morir, con Jules Bassin (incluida en la seria Cine y revolución), e igualmente escribiría uno de los peplums másmaduros de la historia del cine: La caída del imperio romano.

Give us thi day nos llegó aquí hace tiempo vía (ya perdida) de TVE, y la recuerdo de un lejano pase nocturno con el título de la novela de bases autobiográficas original de Pietro di Donato, Cristo en concreto, que publicada en 1939 resultó un éxito considerable en “Little Italy” proletaria. El título en inglés se refiere a la oración Padre nuestro, las líneas que siguen a la frase “El pan nuestro de cada día” o sea “dánoslo hoy”.

Es una de las poquísimas películas que ha utilizado el nombre de Cristo en su título. Aparte de los diversos engendros dela nulamente piadosa España franquista (El cristo de los océanos, El Cristo de los faroles, Cristo negro), cabe anotar dos Cristos significativos de origen italiano como Cristo prohibido (1953), la única incursión de Curzio Malaparte en el cine, y sobre todo Cristo se paró en Eboli (1978), la impresionante adaptación de Francesco Rossi de la novela autobiográfica de Primo Levi.

Este Cristo en concreto de Dmytryck, fue una de las mayores expresiones del neorrealismo norteamericano aunque fue rodada en los estudio Dunham de Londres, con una reconstrucción meticulosa del mundo de los trabajadores de la construcción en Nueva York. Trabajadores cuyas familias llegaron llenos de ilusiones a los Estados Unidos y que sufrieron las consecuencias de un capitalismo salvaje, especialmente en la crisis que siguió a la depresión de 1929.

Cuenta el drama del albañil Italiano-Americano Geremio (Sam Wanamaker) que se gana la vida en puestos peligrosos de la construcción. Tiene una historia con una muchacha de la vida,Kathleen (Kathleen Ryan) en la que se pueden intuir los trazos de Maria Magdalena, mientras espera que venga de Italiala joven Annuziata (Lea Padovani, a la que encarna Paz Vega en Fundido en negro, de Oliver Parker). Annuziata pone como condición que Geremio tenga su propia casa. Finalmente se casan, tienen hijos, pero las dificultades económicas se hacen agobiantes. Con tal de salir de su situación Geranio está tentado por aceptar trabajos que sus camaradas consideran oprobiosos… Se trata de una evidente alegoría religiosa en la que se indica como el capitalismo niega la humanidad de los trabajadores, Cristos en concreto. El final es trágico, y opera como un vibrante alegato contra el sistema.

Ulteriormente, Hollywood dejó espacio para este tipo de discurso, aunque muchas de las frases pronunciadas por el capellán “obrerista” que encarna Kart Malden en la equívoca Ley del silencio, de Elia Kazan, están extraídas del libro de Pietro de Donato, sobre todo cuando dice que los trabajadores que defienden su dignidad y sus derechos son Cristos en concretos, un discurso que, conviene recordarlo, fue leído en clave correcta por muchos católicos y clérigos de laestirpe del Padre Llanos, y de tantos otros, muchos de los cuales continúan por ahí.

Con todo, veteranos como Robert Rossen (El buscavidas), y jóvenes como Martin Ritt (Donde la ciudad termina, Odios en las entrañas), Sydney Lumet (Panorama desde el puente, etc), y el propio Trumbo (Johnny cogió su fúsil), siguieron estos trazos…El cine militante se expandiría internaconalmente, sobre todo a través del sector más combativo del neorrealismo italiano.

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