Cinco cambios sociales que nos obligan a seguir siendo feministas hoy

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Hace 20 meses, el espacio Feminismo Crítico estrenaba con este texto:  «Cinco razones por las que la igualdad entre mujeres y hombres es un espejismo» . Hoy, las cinco razones siguen siendo válidas; pero, además, estamos en un momento con grandes transformaciones, sobre las que hay que estar alerta. Algunas cosas han cambiado a mejor (quien iba a decir que el feminismo estaría en boca de todos); otros, desgraciadamente, a peor (los derechos sexuales y reproductivos nunca habían sido tan en peligro en la OCDE). A continuación desde el Observatorio IQ de la Vida Cotidiana os explicamos cinco nuevas situaciones llenas de potencialidades pero también de amenazas, que muestran por qué hay que seguir siendo feminista hoy. Cinco cambios sociales -explicats con cinco gráficos que publicamos por primera vez- que nos obligan a seguir siendo feministas hoy.

1. Las mujeres tenemos un mayor nivel educativo que los hombres, pero estudiar nos sirve menos

El bajo nivel educativo de las mujeres, esgrimido a menudo para justificar situaciones como el predominio masculino en los puestos de decisión económica, social y política, es un mito. Entre la población adulta con educación superior, la mayoría son mujeres. Sin embargo, este hecho no se ve reflejado en un cambio proporcional en cuanto a la posición económica y de prestigio social. No sólo hay un «techo de cristal» en cuanto al éxito profesional, sino que existe un «suelo pegajoso»: las mujeres son mayoría en posiciones económicas y laborales más desaventajadas. Y esto vale tanto para las mujeres con bajos niveles formativos como para las mujeres con altos niveles formativos. Estudiar sirve a las mujeres para progresar económicamente? Sí. Los sirve en la misma medida que a los hombres? No. Como ejemplo, puede mirar el gráfico siguiente, donde se muestra cómo las mujeres están sobrerrepresentadas entre las personas con rentas de pobreza y estudios superiores, y infrarrepresentadas entre las personas con estudios superiores y trabajo remunerado.

 

2. La revolución tecnológica ha llegado al mundo de la reproducción … y también ha llegado el capitalismo salvaje

La ya clásica del feminismo de los años setenta Sulamith Firestone imaginaba el uso de la tecnología para fines reproductivos como un instrumento para la liberación femenina. Hoy no sólo los gametos pueden ser dados (óvulos y espermatozoides), sino que es posible que una mujer, diferente de la que aporta el óvulo y de la que aporta el deseo de maternidad (si es que lo hay), sea quien gestión el feto. Esto ha abierto una multiplicidad de fórmulas posibles para la reproducción humana, pero también un importante debate bioético y de género. Es deseable la separación total entre los elementos biológicos de la maternidad (ya sea la gestación o la aportación de los propios óvulos) y la maternidad o paternidad como proyecto de vida?

Los debates bioéticos alcanzan una nueva dimensión debido a la globalización y de las inmensas desigualdades económicas entre las personas. Puede convertirse en la gestación subrogada una forma de explotación en los contextos sociales más desfavorecidos? Es el consentimiento previo el único o el principal requisito necesario para garantizar los derechos de las gestantes? Es aceptable que el cuerpo de las mujeres (o el trabajo de este cuerpo) sea puesto en venta en el mercado capitalista global, como si se tratara de un objeto o servicio separado de las mujeres mismas? Un dilema político, económico y ético, que sin la aportación de una mirada feminista quedará mal resuelto, o incluso puede llevar el término «subordinación femenina» a todo un nuevo nivel.

3. Las mujeres toman cada vez más la palabra, pero las resistencias también aumentan

En los últimos años hemos visto como el terreno de los blogs y de los liderazgos de opinión en las redes sociales perdía su hegemonía masculina, con mujeres y, a menudo, feministas, ganando protagonismo. También hemos visto, si no un aumento de mujeres en el ámbito de los y las electos, sí en posiciones de portavoz o liderazgo, con casos como el de Ada Colau, Inés Arrimadas, Anna Gabriel, Carmen Forcadell o Neus Munté. Así, contando las cuatro principales figuras de las formaciones políticas (presidente / a del partido, portavoz de partido, presidente / a del grupo parlamentario y portavoz parlamentario / a) de los partidos con representación parlamentaria, la hegemonía masculina ha disminuido hasta el 61, 9%. Además, la presidenta del Parlamento, la vicepresidenta del Gobierno de la Generalitat y la alcaldesa de Barcelona son tres mujeres. Este hecho se ha visto reflejado en el reparto de tiempo en los medios de comunicación (véase el caso de los medios catalanes en el gráfico siguiente).

Pero parecería que este nuevo protagonismo ha ido aparejado con un incremento de la violencia machista en las redes, con varios episodios de misoginia dirigida a políticas. La violencia machista se adapta a los nuevos medios y se revuelve contra el que el machismo no puede soportar: que las mujeres tomen la voz, que sean libres, protagonistas y poderosas . El Consejo del Audiovisual de Cataluña ha publicado recientemente un informe donde se recogen blogs y canales de YouTube dedicados exclusivamente a contenidos machistas. No se pierdan este informe: no os dejará indiferentes.

4. Más igualdad en la parcialidad … pero a la baja

Que no nos lleve a engaño el título que hemos elegido. La parcialidad (principal forma de precariedad laboral femenina, que deja a las personas que la viven sin un sueldo suficiente para vivir hoy y sin una pensión por envejecer fuera de la pobreza) sigue siendo un fenómeno eminentemente femenino. Ahora bien, los años de crisis han hecho que el porcentaje de feminización baje, desgraciadamente, debido a la incorporación de más mujeres en esta modalidad contractual. La crisis ha hecho también que suceda un cambio en las razones que esgrimen las mujeres para no tener este tipo de contrato, mientras que las razones de los hombres no varían. Baja el porcentaje de mujeres que argumentan obligaciones de cuidado como causantes de la falta de acceso a los empleos a jornada completa . En cambio, aumentan las que afirman que, si se les ofreciera un contrato a tiempo completo, la cogerían. En el caso de los hombres, las obligaciones de cuidado siguen sin prácticamente aparecer en la foto.

5. Se entenderá mejor la violencia desde las instituciones, pero la protección no es efectiva

Las propuestas de la comisión de estudio en el Senado y del Pacto Nacional contra la Violencia de Género, así como el compromiso de la incorporación de los mandatos del Convenio de Estambul (véase el artículo de este mismo blog  «Próxima parada: Estambul ( contra todas las violencias machistas « ),  que establece, por ejemplo, que las criaturas deben ser consideradas víctimas directas de la violencia machista, o que esta violencia va más allá de la que se produce dentro del mundo de la pareja, apuntan a un progreso hacia una mejor atención y sensibilización de las instituciones en relación con el fenómeno.

Sin embargo, mientras esperamos el cambio normativo que ha de venir, continúa el goteo de mujeres asesinadas en casos extremos de violencia machista en el ámbito de la pareja (la única reconocida como tal y registrada en los datos oficiales). Entre el 19% (en 2012) y 37% (en 2016) de las mujeres asesinadas en los últimos 10 años habían emitido una denuncia por violencia machista. Y, desgraciadamente, la evolución de los datos no indica que podamos considerar excepciones los casos con denuncia, en que las mujeres deberían contar con la protección del Estado, y donde la quiebra de este -de toda la sociedad- en su protección las lleva a la muerte.

Como se ha visto, tenemos motivos para estar esperanzadas, pero tenemos aún más motivos para seguir siendo feministas . Por eso en iQ estamos decididas a seguir midiendo, analizando y difundiendo datos que nos recuerden estas y muchas otras razones. Estamos embarcadas en un proyecto de micromecenazgo que nos permitirá tener un nuevo Observatorio iQ , y el mes de mayo y dispondremos de una nueva web y de más infografías gracias el apoyo de 200 micromecenas que quieren hacer posible que nuestro proyecto esté a la altura de los cambios de los tiempos: más fácil, accesible y visual. Quedan pocos días -hasta el 12 de marzo- para colaborar. Si te gusta lo que hacemos, aún estás a tiempo

http://www.elcritic.cat/blogs/feminismecritic/2017/03/05/cinc-canvis-socials-que-ens-obliguen-a-seguir-sent-feministes-avui/

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