Cien mil hogares gallegos padecen pobreza energética que mata 800 personas al año

Esta dura realidad no se presenta solo en Galiza, sino a lo largo y lo ancho de todo el Estado español. En Extremadura de 91 mil personas que no pueden calentar su casa adecuadamente, mueren 200 al año. En total, en el Estado español mueren 7.200 personas víctimas de la pobreza energética.

Cada año mueren 800 habitantes de Galiza por esta problemática y 455.000 de éstas personas tienen graves dificultades para poder pagar los recibos de luz o gas. La periodista Patricia Hermida, informa que «Según la Asociación de Ciencias Ambientales, 455.000 gallegos dedican más del 10% de sus ingresos anuales a gastos en energía. Y 200.000 tienen serias dificultades para calentar sus viviendas. La suma de estos dos índices obtiene como resultado la definición de pobreza energética. Las cifras nos hablan de casas congeladas, donde incluso se han descartado las estufas en un intento de ahorro. En las ciudades de los pies fríos, asistimos a un panorama vergonzoso para los propios gobernantes. En Galicia, mueren 800 gallegos cada año a consecuencia de este tipo de miseria: por dolencias o accidentes derivados del frío.»

En el Estado español, la pobreza energética llama a la puerta de los 4 millones de personas con problemas para caldear sus viviendas: el 10% de la población, según la Encuesta de Presupuestos Familiares y la Encuesta de Condiciones de Vida.

Tal el caso de otras comunidades, como Extremadura – según informa José L- Aroca- en la que 200 habitantes mueren cada invierno por no poder calentar su casa. En este momento en esa Comunidad 91.000 personas no tienen dinero para mantener la vivienda a temperatura adecuada y más de 2.000 familias han perdido el bono social de la luz en los últimos tres años.

Aroca menciona los datos proporcionados por la Asociación de Estudios Ambientales que indica que la tasa de mortalidad adicional de invierno (TMAI) se lleva todos los años la vida de 7.200 habitantes del estado español, una cifra que duplica con creces la de quienes mueren cada año en accidentes de tráfico, un problema que por contra convoca mucha mayor atención por parte de las autoridades y de la sociedad en general.

Fuentes: Correo Gallego/ Eldiario.es


 

A seguir parte del Informe de la Asociación de Estudios Ambientales sobre Pobreza Energética

La pobreza energética es una problemática poco conocida en España.

Se sabe que una parte de la población española es incapaz de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o se ve obligada a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda. Sin embargo, tanto por su carácter eminentemente doméstico y espacialmente difuso como por su estrecha interrelación con otras formas de pobreza y exclusión social, la pobreza energética es un fenómeno prácticamente invisible para administraciones públicas, organizaciones no gubernamentales, empresas y resto de actores relevantes.

Aunque no existen aún metodologías de medición específicas, se ha estimado que la pobreza energética es una realidad que en 2010 afectaba al 10% de los hogares españoles

A partir de fuentes estadísticas de libre disposición – la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) y la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) – se ha estimado que en el último año con información disponible (2010), en torno al 10% de los hogares españoles (unos 4 millones de personas) se encontraban en situación de pobreza energética. Esta cifra se ha obtenido a partir de dos enfoques de medición, que consideran que un hogar está en pobreza energética cuando: i) el peso de los gastos en energía respecto de sus ingresos anuales es desproporcionado (más del 10%, el doble de la media nacional); ii) se declara incapaz de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en los meses fríos.

La pobreza energética no afecta por igual a todas las Comunidades Autónomas

Según el indicador de gasto en energía e ingreso anual de hogar basado en la EPF, las regiones con tasas más elevadas de pobreza energética son las Comunidades Autónomas del interior y norte peninsular (más frías) como Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja, Navarra o Aragón.  Por su parte, el indicador subjetivo de incapacidad de mantener la vivienda a una temperatura adecuada basado en la ECV, indica que las regiones más afectadas son, por este orden, Canarias, Murcia, Galicia, Andalucía, Extremadura e Islas Baleares. Es decir, en su mayoría Comunidades Autónomas de climas templados.

Esta aparente discrepancia puede deberse en primer lugar a diferencias climáticas regionales, que modifican la percepción de lo que debe ser “una temperatura adecuada”. Sin embargo, se piensa que también puede ser indicativa de la existencia de dos tipos de pobreza energética: i) una más convencional, que sufren los hogares de pocos ingresos de las zonas más frías de España (centro y norte peninsular) y que se manifiesta con el indicador de gastos e ingresos (EPF); y ii) otra específica, que padecen hogares que habitan en viviendas mal aisladas y sin sistema de calefacción adecuado, típicas de las regiones templadas del país. Estos hogares son incapaces de asegurar su confort térmico en las semanas frías el año, si bien el peso de los gastos en energía sobre su presupuesto anual es reducido.

La crisis ha incrementado significativamente las tasas de pobreza energética y afecta de forma diferencial a la población desempleada

En la actualidad, España es el Estado Miembro de la Unión Europea con la tasa de desempleo más elevada. Se ha comprobado en prácticamente todos los indicadores analizados que los hogares en paro tienen una mayor probabilidad de sufrir la pobreza energética. Además, la crisis no sólo está aumentando el número de hogares en pobreza energética y de personas desempleadas. También está incrementando con rapidez la proporción de hogares en paro que están en pobreza energética

La crisis ha incrementado significativamente las tasas de pobreza energética y afecta de forma diferencial a la población desempleada

En la actualidad, España es el Estado Miembro de la Unión Europea con la tasa de desempleo más elevada. Se ha comprobado en prácticamente todos los indicadores analizados que los hogares en paro tienen una mayor probabilidad de sufrir la pobreza energética. Además, la crisis no sólo está aumentando el número de hogares en pobreza energética y de personas desempleadas. También está incrementando con rapidez la proporción de hogares en paro que están en pobreza energética.

La pobreza energética podría estar generando ya más muertes que los accidentes de tráfico en carretera

La tasa de mortalidad adicional de invierno relativa de España (20,5%) no ha descendido desde la década de los 90 del siglo pasado y es una de las más altas de los países occidentales. Se estima que la pobreza energética es responsable en España de entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras, una cifra más elevada que la de víctimas mortales de accidentes de tráfico en carretera (1.480 personas en 2011).

Por Comunidades Autónomas, las más afectadas son las regiones templadas del sur y levante peninsular (Extremadura, Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana) seguidas de algunas regiones de la cornisa cantábrica (Galicia, Cantabria, Asturias) más Cataluña.

España carece de políticas específicas para la eliminación de la pobreza energética

España carece de una estrategia definida de lucha contra la pobreza energética como en el Reino Unido, aunque algunas políticas, medidas y elementos del marco normativo como el bono social sirven como paliativo temporal para algunos hogares. A pesar de la amplia variedad de instrumentos orientados a mejorar la eficiencia energética del parque de viviendas de España, ninguno de ellos se refiere a la pobreza energética entre sus objetivos o criterios. Se sospecha además que los hogares con menos recursos no se están beneficiando de las ayudas contempladas en dichos instrumentos.

Especial atención merece la cuestión no resuelta del déficit de la tarifa eléctrica, que puede convertirse en una causa principal del incremento de las tasas de pobreza energética si se resuelve con un aumento de la tarifa como el solicitado por los productores de electricidad.

La rehabilitación de viviendas es solución a la pobreza energética y palanca para la generación de empleo

De acuerdo con los casos reales recopilados a través de una encuesta realizada a empresas y organismos del sector, la rehabilitación energética de viviendas genera en España cerca de 17 puestos de trabajo directos a tiempo completo por año y millón de euros de 2010 invertido (o 47 empleos anuales por cada 1000 m2 rehabilitados).

La creación de empleo se une a otros impactos positivos como son la reducción de la dependencia energética y de las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes con efectos negativos sobre la salud y los ecosistemas (NOx, SOx, partículas en suspensión, etc.). De esta manera, la pobreza energética suma un argumento clave a los objetivos tradicionales – ambientales y económicos – de la mejora de la eficiencia energética de los edificios residenciales.

 

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