Cien años del movimiento comunista en la India

El 17 de octubre de 2020, el movimiento comunista indio recuerda un siglo de valiente resistencia contra la tiranía, la opresión y la explotación. Fue un siglo de sacrificios por parte de cientos de miles de revolucionarixs del movimiento comunista indio, que comprometieron sus vidas por el sueño de una sociedad igualitaria y verdaderamente democrática. Miles de cuadros fueron martirizados en este camino y muchxs más continúan llevando adelante el sueño y la lucha frente a la represión estatal, la violencia, e infinitos esfuerzos de subversión.

A través de su trabajo de autodefensa, lxs comunistas han impulsado a cientos de millones de personas a la acción para lograr cambios de gran alcance en la sociedad. Lucharon contra disputas religiosas sectarias y la discriminación de castas, movilizaron a trabajadorxs y campesinxs para luchar por sus derechos y trabajaron para cambiar la consciencia del pueblo en dirección progresista, con el fin de hacer a la sociedad más vivible para todos los sectores marginados, explotados y oprimidos. El movimiento comunista es consciente de que la explotación de los seres humanos por otros seres humanos solo puede terminar con el establecimiento de una sociedad socialista y su transición hacia el comunismo. La lucha por este objetivo continúa en los difíciles tiempos que la humanidad enfrenta hoy en día.

Lxs comunistas indixs son patriotas, su práctica está profundamente arraigada en la realidad socioeconómica y cultural de la India, pero consideran que su actividad revolucionaria en el país es parte intrínseca de la lucha internacional por la liberación y la emancipación humana. Siempre han sido muy conscientes de que su sueño de un futuro comunista es un sueño que comparten con compañerxs de todo el mundo. Esto significa que el movimiento comunista indio siempre ha sido fuertemente internacionalista. En otras palabras, ha defendido los derechos de los pueblos y las naciones oprimidas de todo el mundo, incluso cuando esa postura no ha sido popular dentro del país.

Además, el movimiento comunista indio se inspiró fuertemente en la Revolución Rusa (1917), un glorioso episodio en la historia que dio frutos no solo en la lucha contra el Imperio Zarista, sino en todas las naciones oprimidas. Un grupo de revolucionarixs indixs que querían acabar con el dominio colonial británico en su país llegó a Tashkent, en lo que entonces era la Unión Soviética, desde varias partes del mundo. Con el apoyo de MN Roy —un revolucionario indio que fue uno de los fundadores del Partido Comunista Mexicano y miembro del comité ejecutivo de la Internacional Comunista— formaron el Partido Comunista de la India el 17 de octubre de 1920.

Aparte del Partido Comunista de la India en el extranjero, a comienzos de la década de 1920 estaban surgiendo grupos comunistas dispersos en varias partes de la India, dirigidos por líderes como SA Dange en Bombay, Muzaffar Ahmad en Calcuta, M Singaravelu Chettiar en Madrás, y Ghulam Husain en Lahore. Las actividades del Partido Comunista de la India en el extranjero sirvieron para proporcionar educación teórica y práctica en marxismo-leninismo a estos grupos.

Lxs comunistas que estaban en contacto con MN Roy celebraron una conferencia abierta de comunistas indixs en la ciudad de Kanpur, en el actual estado de Uttar Pradesh, del 25 al 28 de diciembre de 1925 y decidieron crear un Partido Comunista de la India con sede en Bombay. Este fue el primer esfuerzo en suelo indio para formar un Partido Comunista de toda la India, y una sección de comunistas indios lo considera el comienzo del movimiento comunista indio.

Los primeros años

Lxs comunistas indios querían lograr la plena independencia de la dominación colonial británica y construir una sociedad en la que lxs trabajadorxs pudieran ser lxs dueñxs de su propio destino. Para ellxs, el ejemplo de la Unión Soviética era la prueba viviente de que este era un objetivo totalmente posible. Realizaron una intensa labor de organización, que fortaleció el movimiento sindical a fines de los años veinte en los centros urbanos. Los años 1928 y 1929 presenciaron una ola de huelgas de la clase trabajadora en el país, incluidas las prolongadas luchas libradas por lxs trabajadorxs de las fábricas textiles de Bombay y lxs trabajadorxs de los ferrocarriles de Bengala.

Con la aparición de comunistas en la lucha anticolonial, el partido Congreso Nacional Indio (CNI), que dirigía el movimiento nacional indio, se vio obligado a adoptar una posición más firme contra el dominio británico, lo que supuso un cambio de la leve resistencia que había ofrecido hasta entonces. En la sesión Ahmedabad del CNI en 1921, dos comunistas, Maulana Hasrat Mohani y Swami Kumaranand, propusieron una resolución que exigía la completa independencia del dominio británico. Aunque el CNI rechazó la resolución, el hecho de que se planteara en la reunión y se tomara en serio muestra que las ideas comunistas habían comenzado a tener impacto en la lucha antiimperialista.

Alarmados por la propagación de las ideas comunistas en la India y preocupados por las implicaciones para su imperio, lxs británicos lanzaron una serie de casos de conspiración contra los primeros comunistas. Entre 1921 y 1923, muchos líderes comunistas importantes fueron detenidos y encarcelados. Entre estos, el caso más destacado fue el de la Conspiración Meerut (1929-1933). Aunque el caso se inició para suprimir el movimiento comunista, proporcionó una excelente plataforma para que lxs comunistas propagaran la ideología marxista. Aprovecharon la oportunidad explicando y defendiendo enérgicamente el marxismo en la sala del tribunal, apoyados por el gran interés que tales procedimientos generaron entre el público indio. Se acusó y sentenció a transporte o a prisión a 27 de los 33 acusados. En 1934, el gobierno británico declaró ilegal al Partido Comunista y a todas sus organizaciones afiliadas, convirtiendo la pertenencia a ellas en un delito penal. Lxs comunistas continuaron con sus actividades revolucionarias en la clandestinidad y siguieron aumentando el alcance y la membresía del partido.

El éxito de la Unión Soviética —incluso en medio de la Gran Depresión, que destrozó al mundo capitalista— atrajo a muchas personas de todo el mundo hacia el socialismo y el marxismo. La India no fue una excepción. Aunque se prohibió el Partido Comunista, lxs comunistas continuaron trabajando en varias organizaciones que formaban parte del movimiento nacional indio, incluido el partido Congreso Nacional Indio (CNI). Llevaron a cabo sus actividades clandestinamente y reclutaron a muchxs jóvenes para el Partido Comunista. Muchas de las personas reclutadas por el movimiento comunista de esta forma se convirtieron más tarde en líderes prominentes. Utilizando estos diversos foros, uno de los cuales era el Partido Socialista del Congreso o CSP (sigla en inglés), un bloque de izquierda dentro del CNI, lxs comunistas se lanzaron de cabeza a movilizar vastos sectores populares en diversas organizaciones de masas y de clase de campesinxs, obrerxs, estudiantes y escritorxs.

El crecimiento de las organizaciones de masas y de clase

A medida que maduraba el movimiento, los comunistas reconocieron la importancia de la alianza de la clase obrera con el campesinado para alcanzar la independencia completa. Comprendieron el papel que lxs trabajadorxs revolucionarixs pueden desempeñar en la paralización de la maquinaria de la administración colonial, así como el transporte y la comunicación. Como resultado de la actividad comunista, en 1937 se produjo en toda la India una ola de huelgas de la clase trabajadora, en la que participaron 606.000 trabajadorxs.

Aparte de lxs trabajadorxs, lxs comunistas identificaron el papel que estudiantes, jóvenes e intelectuales podrían desempeñar en el movimiento nacionalista y buscaron movilizarlos en favor de la causa revolucionaria.

Lo más importante es que lxs comunistas se dieron cuenta de que en la India, donde más del 80% de la población vivía en sociedades agrarias, la liberación nacional sólo sería realmente posible cuando el campesinado se movilizara a gran escala. Así, el movimiento comunista —que en sus primeros años había movilizado al pueblo principalmente en los centros urbanos— empezó a crecer también en la India rural.

Con este entendimiento, lxs comunistas crearon una serie de organizaciones de masas en 1936: All India Kisan Sabha (AIKS o Sindicato de Campesinos de toda la India), la Federación de Estudiantes de toda la India, y la Asociación de Escritores Progresistas, así como la Asociación de Teatro Popular de la India en 1943. La primera organización de trabajadorxs agrícolas también fue iniciada por el movimiento comunista. Estas organizaciones de masa ayudaron a canalizar las demandas de varios sectores populares que buscaban justicia y derechos hacia una conciencia revolucionaria.

A medida que el movimiento comunista entraba en la India rural, tuvo que enfrentarse a la arraigada estructura del feudalismo indio, en especial a la amalgama de casta y clase. En la India rural abundaba la explotación del campesinado por la clase terrateniente, los prestamistas y los funcionarios de gobierno. Después de la extracción de renta y de las deudas con los prestamistas, a lxs campesinxs que cultivaban alimentos apenas les quedaba algo para alimentar a su familia. Empujadxs hacia un ciclo de deuda, inevitablemente una gran parte del campesinado perdía sus tierras, convirtiéndose en arrendatarios. La situación de lxs trabajadorxs sin tierra era aún peor, ya que pertenecían en su mayoría a las castas intocables que eran forzadas —por coerción física y por las costumbres sociales— a proporcionar trabajo gratuito y llevar una existencia subhumana socialmente sancionada. Entre los diversos asuntos que lxs comunistas abordaron en las aldeas, el primero fue el de la intocabilidad, que vincularon a otros como los bajos salarios y las condiciones de trabajo forzado.

Con el liderazgo de lxs comunistas, el movimiento campesino ganó fuerza. La membresía del All India Kisan Sabha dirigido por lxs comunistas creció de 600.000 en mayo de 1938 a 800.000 en abril de 1939. El movimiento campesino tenía una serie de reivindicaciones, que incluían abolir el latifundismo y conceder la propiedad de la tierra a lxs campesinxs que la cultivaban, terminar con el trabajo forzado y las exacciones ilegales de los arrendatarios por parte de los terratenientes, la redistribución de la tierra a lxs campesinxs sin tierra, un cambio radical del sistema de impuestos sobre la tierra y mejores precios para los cultivos.

Mientras lxs comunistas movilizaban al campesinado, la dirigencia del CNI estaba abiertamente alineada con los terratenientes y los gobernantes en la mayoría de los lugares. La clase terrateniente, junto con los industriales indios, eran los dos nuevos pilares de apoyo del partido. Como resultado, se elevaron las tensiones entre el movimiento comunista y las secciones de derecha del CNI. Los gobiernos locales dirigidos por el CNI apoyaban abiertamente a los terratenientes y los capitalistas. Por presión del ala de derecha del CNI, la dirección expulsó a los comunistas. A continuación, como recuerda EMS Namboodiripad, un pensador comunista clave y el primer Ministro Principal del estado de Kerala, recuerda que “algunas de las secciones estaduales, distritales y locales del CSP (incluyendo todos sus miembros en Kerala) se trasladaron del CSP al Partido Comunista de la India”.

La Segunda Guerra Mundial

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en 1939, Gran Bretaña convirtió a la India en participante de la guerra sin consultar a los representantes del pueblo indio. La guerra causó inmensas penurias al pueblo indio, ya que el precio de los bienes esenciales subió bruscamente. El Partido Comunista de la India se opuso firmemente a la guerra y organizó protestas masivas. El gobierno británico comenzó a hacer detenciones en masa, y para mayo de 1941 casi toda la dirección del PCI estaba en la cárcel.

Pero el carácter de la guerra cambió luego de que la Alemania nazi lanzara su ataque contra la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, pasando de una guerra interimperialista a una guerra de todos los pueblos contra el fascismo. El internacionalismo proletario llamaba ahora a los partidos comunistas de todos los países a “reconocer que el fascismo de Hitler era el principal enemigo y que la guerra librada por la URSS en alianza con Gran Bretaña y Estados Unidos era una guerra que tenía que ser ganada por todo el pueblo por el interés de defender la base de la revolución mundial” (Resolución del Politburó del PCI, distribuida a todxs lxs miembros del partido con la cobertura de carta del partido Nº 56, fechada 15 de diciembre de 1941).

El CNI estaba en negociaciones con los británicos, que ofrecían concesiones —incluido el traspaso del poder— pero solo después de la guerra. Las negociaciones se rompieron. La amenaza de la invasión japonesa se cernía sobre la India a medida que las fuerzas japonesas avanzaban y conquistaban los territorios ocupados por los británicos de Singapur, Birmania (actualmente Myanmar), Malasia y las Islas Andamán. Sin embargo, el CNI —que había hecho una larga campaña contra el fascismo— ahora lanzó el movimiento “Quit India” (‘Salgan de la India’), exigiendo a los gobernantes coloniales que “salgan de la India” para presionar a los británicos a buscar rápidamente un compromiso.

Lxs comunistas se opusieron a la Resolución de Quit India del Comité de toda la India del CNI. Ante el avance mundial de las potencias fascistas, consideraron que el llamamiento era inadecuado para la época y les preocupaba que cualquier debilitamiento de los aliados debilitara el esfuerzo de guerra antifascista. Pero el pueblo estaba impaciente por librarse del yugo del colonialismo y la posición del movimiento comunista iba contra el sentimiento popular en el país en ese momento.

Tras la independencia del país, esta postura fue revisada por el Partido Comunista, que concluyó que había sido un grave error ir contra el sentimiento popular durante el movimiento Quit India. Mientras apoyaban la guerra popular en la esfera internacional, los comunistas debían haber respaldado la justa demanda del pueblo indio de que los colonialistas británicos “salgan de la India”, concluyó el PCI. Aunque el CNI hizo un llamamiento a los británicos para que abandonaran el país, la mayoría de sus líderes fueron arrestados inmediatamente y no hubo ninguna orientación ni preparación por parte de la dirección del CNI acerca de cómo llevar adelante la lucha ante una represión a gran escala. A pesar de su oposición al llamamiento, lxs comunistas hicieron campaña por la liberación de los miembros del CNI encarcelados y exigieron el establecimiento de un gobierno de unidad nacional.

La prohibición del Partido Comunista —que había sido impuesta en 1934— se levantó en julio de 1942 y los comunistas fueron puestos en libertad. En medio de la guerra, la horrorosa hambruna de 1943 y 1944 causó la muerte de más de tres millones de personas en Bengala, Orissa, Bihar y Assam. Como ha señalado la economista Utsa Patnaik, esto fue el resultado de una política deliberada de los británicos para construir una inflación de las ganancias “para extraer recursos de la población india restringiendo el consumo de las masas para financiar la guerra de los aliados contra Japón en el sur de Asia”. Lxs comunistas participaron activamente en la adquisición y distribución de productos básicos. El partido hizo campaña para construir un movimiento contra sectores de comerciantes y terratenientes que acaparaban granos y otros productos básicos, y para exponer el carácter antipopular de los gobernantes británicos que favorecían a esos explotadores. Se creó Mahila Atma Raksha Samiti (Comité de Autodefensa de las Mujeres) para salvar a mujeres jóvenes de los traficantes de personas. Se movilizaron voluntarixs y equipos médicos para realizar tareas de socorro. Como resultado de ese trabajo incansable —a pesar de haber adoptado una postura impopular en la guerra—, el movimiento comunista mantuvo su fuerza independiente y aumentó significativamente el apoyo popular al partido.

El auge en la posguerra

El período de posguerra vio un aumento de las luchas de masas en la India, muchas de las cuales fueron lideradas por el Partido Comunista. La fuerza que construyó en muchas regiones durante la guerra se movilizó en ese momento hacia acciones de masas.

Una marea de luchas de la clase trabajadora se alzó en el país como respuesta a la reducción de cinco a siete millones de trabajadorxs y el aumento del costo de la vida, así como en respuesta a los llamamientos a fortalecer la lucha por la independencia nacional. Entre las acciones masivas de la clase trabajadora se encuentran las huelgas de lxs trabajadorxs de correos, telégrafo y ferrocarriles en 1946.

El motín de los “grados” [oficiales subalternos] de la Marina Real India (RIN por su sigla en inglés) en febrero de 1946 fue un evento histórico. Los “grados” navales de Bombay que hicieron huelga izaron una bandera roja junto con las banderas de otros partidos del movimiento nacional, tomaron las armas y arrestaron a sus oficiales superiores. El Partido Comunista de la India dio todo su apoyo al levantamiento y convocó a una huelga general el 22 de febrero de 1946. En todo el país, cientos de miles de trabajadorxs hicieron huelga, los comerciantes cerraron sus establecimientos y lxs estudiantes boicotearon las clases. Finalmente, los marineros rebeldes se rindieron el 23 de febrero; sin embargo, el apoyo popular que consiguieron como resultado de la campaña liderada por el movimiento comunista evitó su aniquilación total.

Bajo el liderazgo de lxs comunistas durante este período, en varias regiones de la India se produjeron movilizaciones masivas de campesinos contra la explotación de los terratenientes. Por todas partes, el PCI exigió la abolición de varias formas de opresión económica y social que habían agobiado a las aldeas durante siglos. En algunos lugares, las movilizaciones tomaron la forma de revueltas armadas lideradas por comunistas. Hubo movilizaciones masivas de campesinas y campesinos desde Andhra, Telangana, Tamil Nadu, Kerala, y Maharashtra hasta Bengala, Assam, Tripura, y Cachemira. Estas movilizaciones sacudieron a las clases dominantes, que utilizaron extrema violencia para reprimirlas. Finalmente el campesinado logró muchos de los derechos por los que había estado luchando, fortaleciendo aún más el movimiento comunista.

El movimiento Tebhaga

El movimiento Tebhaga fue una masiva agitación campesina en Bengala, dirigida por el PCI bajo el estandarte del Sindicato de Campesinos de toda la India entre 1946 y 1950. A los aparceros se les permitía quedarse solo la mitad de lo que producían sus tierras, y debían entregar el resto a los propietarios. El movimiento Tebhaga exigió que la parte de los aparceros se aumentara a dos tercios y que se redujeran los alquileres. Tebhaga significa literalmente ‘tres partes’, refiriéndose a la demanda de que la cosecha se divida en tres, y que dos de esas partes se queden con los aparceros. El movimiento tuvo lugar cuando se estaban produciendo disturbios comunalistas[1] en Calcuta y en el distrito de Noakhali, en la parte este de Bengala. Pero el movimiento Tebhaga fue un glorioso ejemplo de unidad hindú-musulmana basada en la lucha de clases, y en las áreas donde Kisan Sabha —el sindicato campesino— tenía influencia, permanecieron libres de disturbios comunalistas. Hindús, musulmanes e indígenas estaban entre las 73 personas que fueron asesinadas por la policía durante la lucha. A pesar de la brutal represión del ministerio de la Liga Musulmana en Bengala, los derechos de los aparceros, tal como los exigía el movimiento Tebhaga, se establecieron en muchas regiones como resultado de la lucha.

La lucha armada de Telangana

La lucha armada de Telangana fue el mayor levantamiento liderado por lxs comunistas en la historia de la India. Tuvo lugar de 1946 a 1951 en Telangana, una región de idioma telugu, que en ese entonces formaba parte del estado de Hyderabad. Durante el dominio colonial británico, India tenía cientos de regiones que no estaban directamente bajo gobierno británico y se permitía a estados vasallos permanecer en alianzas subsidiarias con los británicos. Hyderabad, gobernada por un monarca con el título de Nizam, era uno de esos estados principescos. La lucha de Telangana, dirigida por el Partido Comunista, enfrentó al gobierno autocrático de los Nizam y a la explotación feudal de los terratenientes. La lucha comenzó con demandas por abolir los impuestos injustos y el vetti (trabajo forzado) y por proporcionar títulos de propiedad a lxs campesinos que cultivaban las tierras. A medida que se intensificaban las movilizaciones comunistas, aumentó la represión, la violencia y los asesinatos de comunistas tanto por parte de los Razakars (la tropa de asalto de los Nizam) como por parte de la policía, lo que condujo a la resistencia armada. En el punto culminante del conflicto armado, el movimiento controlaba completamente 3.000 poblados con una población total de más de tres millones de personas. Como resultado de esta lucha, se distribuyó un millón de acres de tierra entre lxs campesinxs, se abolió el trabajo forzado, se aumentó el salario de lxs jornalerxs y se aplicó el salario mínimo. A través de comités auto-organizados, se establecieron educación, salud y otros servicios en estos poblados.

El gobierno del CNI lanzó una “acción policial” el 13 de septiembre de 1948 para reprimir la lucha liderada por lxs comunistas y obligar al Nizam a unirse a la Federación India. El Nizam se rindió y se anunció la fusión del estado de Hyderabad con la India. Pero no bastó con tomar Hyderabad. El ejército indio marchó por los poblados para aplastar la lucha campesina. Los terratenientes y los antiguos administradores regionales del Nizam volvieron a los poblados con el Ejército Indio y la policía para devolver las tierras a los terratenientes, aunque el pueblo resistió exitosamente en muchos lugares. Hasta 4.000 militantes comunistas y campesinos fueron asesinadxs durante el levantamiento, y más de 10.000 personas fueron enviadas a campos de detención y cárceles, para ser torturadas durante tres o cuatro años.

El levantamiento de Punnapra-Vayalar

Punnapra y Vayalar, dos poblados en el distrito Alappuzha de Kerala, se convirtieron en 1946 en los epicentros de una gran lucha contra el gobierno autocrático del rey de Travancore y su primer ministro. Travancore era un estado principesco, como Hyderabad. Sus gobernantes trataban de evitar unirse a la India independiente, y en su lugar querían adoptar el “modelo americano” con un presidente ejecutivo, no el sistema parlamentario que la India adoptó. La negativa de los gobernantes de Travancore a ceder a la exigencia de un gobierno que rindiera cuentas a un legislativo elegido y la imposición del “modelo americano” impulsó la acción de la clase trabajadora liderada por el PCI. Hubo grandes batallas entre lxs trabajadorxs y la policía armada. La policía disparó y mató varios cientos de trabajadorxs entre el 24 y el 27 de octubre. En menos de un año, el ministro principal tuvo que abandonar Travancore en la ignominia y la exigencia política inmediata de un gobierno democrático se hizo realidad, con Travancore pasando a formar parte de la India. La lucha también puso en marcha el proceso de formación del estado lingüístico unido de Kerala, por la fusión de las regiones de habla malabar: los antiguos estados principescos de Travancore y Cochin y el distrito malabar de la presidencia de Madrás, que estaba bajo gobierno británico directo.

Diferencias en el movimiento comunista

En el momento de la independencia, el 15 de agosto de 1947, una serie de cuestiones habían surgido ante el movimiento comunista. El poder colonial contra el que lxs comunistas habían luchado vehementemente había desaparecido. Ahora los indios gobernaban el país. Pero ¿cuál era la naturaleza del nuevo Estado y quiénes eran los nuevos gobernantes? ¿El nuevo Estado indio era un títere de una potencia colonial? ¿O era un Estado independiente, basado en el apoyo de las clases dominantes indias? ¿Quiénes eran las clases dominantes indias en este nuevo contexto? ¿Cuál debería ser la naturaleza del compromiso de los partidos comunistas con el nuevo Estado y las clases dominantes? ¿Debería el Partido Comunista involucrarse y aliarse con los nuevos gobernantes? ¿O debería librar una lucha armada para derrocar al Estado? ¿Debería adoptar la “vía rusa” o la “vía china”? ¿O existía una “vía india”? Estas fueron las principales preguntas que se plantearon dentro del movimiento comunista y que posteriormente condujeron a la formación de diferentes corrientes dentro del mismo.

Las diferencias se intensificaron desde mediados de la década de 1950. La cuestión inmediata era cómo analizar las políticas del gobierno indio posterior a la independencia, encabezado por Jawaharlal Nehru del CNI. El gobierno seguía una política exterior relativamente independiente, había puesto en marcha el proceso de planificación económica, y el CNI incluso llegó a decir que su objetivo era establecer un modelo socialista de sociedad. Una sección del Partido Comunista consideraba que debían trabajar con la facción de izquierda del CNI, representada en ese momento por Jawaharlal Nehru, argumentando que esta facción representaba a la burguesía nacional y que se oponía al imperialismo y al feudalismo.

En última instancia, estos debates condujeron a que el PCI se divida en dos en 1964. La facción que se oponía al camino de la cooperación con el CNI formó el Partido Comunista de la India (Marxista) o PCI(M), mientras la otra facción conservó el nombre de Partido Comunista de la India (PCI). En 1969, convencidos de la necesidad de la lucha armada, otros comunistas formaron el Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista) o PCI(ML).

Los gobiernos de izquierda

Una fase crucial del movimiento comunista en la India comienza con la formación de gobiernos dirigidos por comunistas a nivel de los estados. La nación india está constituida por múltiples nacionalidades lingüísticas, y el sistema de gobierno indio está dividido en gran medida en estados lingüísticos (por ejemplo, Bengala occidental para quienes hablan bengalí, Tamil Nadu para lxs que hablan tamil). El movimiento comunista desempeñó un papel crucial en la reorganización de los estados indios basada en el idioma. Bajo los británicos y durante los primeros años de la independencia, la división en estados del país no tenía una base racional, los estados se dividían sobre la base de cuándo y cómo los británicos habían adquirido esas regiones. Esto resultó en la imposición de idiomas no locales a las poblaciones nativas, lo que impidió su participación en la educación, la cultura y la vida política. Lxs comunistas abogaron por la formación de estados según los idiomas, basados en el entendimiento de que la India es un estado multinacional, con muchos grupos lingüístico-culturales que conforman diferentes nacionalidades dentro de la unidad mayor de la nación india. El levantamiento de Telangana y la revuelta de Punnapra-Vayalar fueron algunas de las luchas que impulsaron el movimiento por la formación de estados lingüísticos.

Debido a la exitosa organización de lxs campesinos impulsada por el movimiento comunista en algunas regiones durante y después de la independencia, lxs comunistas eran lo suficientemente fuertes como para ganar elecciones y formar gobiernos en algunos de los estados organizados lingüísticamente. Si bien es evidente que el mero hecho de ganar elecciones y gobernar no es el camino hacia el poder estatal para la clase trabajadora y el campesinado, dirigir los gobiernos a nivel estadual permitió al movimiento mostrar políticas alternativas y proporcionar alivio a la gente, así como educar políticamente al pueblo mediante el proceso electoral.

Kerala

Después de los contratiempos sufridos en el intento de formar un gobierno dirigido por los comunistas en el estado de Andhra Pradesh, vino la histórica victoria en Kerala. El estado de Kerala se formó en 1956, sobre la base del lenguaje común malabar. En 1957 el PCI ganó las primeras elecciones legislativas y formó gobierno, y el 5 de abril del mismo año EMS Namboodiripad juró como primer Ministro Principal.

Lxs comunistas llegaron al poder en Kerala gracias a poderosos movimientos de la clase trabajadora y el campesinado. Lxs comunistas habían liderado durante décadas las luchas del campesinado contra el latifundismo feudal en el que lxs campesinxs estaban sujetos a pagar alquileres altos, exacciones exorbitantes, desalojos y condiciones de vida indignas. Dada esta situación, las reformas agrarias eran una prioridad en la agenda comunista. El sexto día después de asumir el poder en 1957, el gobierno del PCI emitió un decreto prohibiendo el desalojo de lxs campesinxs arrendatarios agrícolas por parte de los terratenientes. El ministerio emitió una legislación para la reforma agraria: la Ley de Relaciones Agrarias de Kerala. Sus objetivos incluían la concesión de derechos permanentes sobre la tierra a lxs campesinxs que la cultivaban, fijar un alquiler justo, imponer un límite superior al tamaño de las propiedades y dar a los arrendatarios el derecho a comprar la tierra que cultivaban.

El gobierno comunista expandió enormemente los recursos para la educación y emprendió reformas en el sector educativo para lograr más supervisión democrática y mejores condiciones de trabajo, seguridad social y remuneración para lxs maestrxs de escuelas privadas. Se amplió la atención sanitaria pública y se estableció una red de almacenes de precios justos para suministrar arroz a precios asequibles a lxs pobres.

Las medidas de reforma agraria inquietaron a los terratenientes, mientras que la Iglesia Católica, que administraba un gran número de escuelas privadas, detestó las reformas educativas. La Iglesia Católica y las organizaciones de la casta dominante que representan los intereses de los terratenientes se unieron al CNI para oponerse al gobierno comunista. Organizaron una agitación que denominaron irónicamente, Vimochana Samaram (‘Lucha de liberación’). Aprovechando la oportunidad, el gobierno federal del CNI destituyó al primer gobierno comunista de Kerala en 1959.

Los gobiernos del CNI que llegaron al poder luego de que el primer gobierno comunista fuera destituido diluyeron la legislación de la reforma agraria. Sin embargo, la legislación y las medidas administrativas adicionales del gobierno de izquierda de 1967-69, así como las agitaciones encabezadas por el PCI(M) durante la primera mitad de la década de 1970, condujeron a la implementación de reformas agrarias de gran alcance que continuaron en los años siguientes. Para 1993, se habían otorgado derechos de propiedad o se habían protegido los derechos de 2,8 millones de agricultores arrendatarios, y 600.000 hectáreas de tierra les habían sido entregadas con estas medidas. Más de 528.000 trabajadorxs agrícolas sin tierra habían recibido tierras de cultivo para 1996.

Las reformas agrarias en Kerala quebraron la columna vertebral del latifundismo de la casta dominante, elevaron los niveles de vida de vastos sectores del campesinado y aumentaron mucho el poder de negociación de lxs trabajadorxs agrícolas. Las inversiones públicas en educación y salud resultaron en mejoras considerables en la alfabetización y los indicadores de salud. Estas mejoras fueron observadas por estudios académicos desde mediados de la década de 1970 en adelante, lo que dio lugar al surgimiento del concepto de “modelo Kerala”. Las ideas básicas detrás del modelo Kerala son: (1) no es necesario esperar que un país o una región se vuelva rico para lograr mejoras significativas en las condiciones materiales de vida de la gente, distribuidas entre toda la población, y (2) la acción pública de la población puede impulsar estos cambios obligando a los gobiernos a adoptar medidas redistributivas y otros programas. Kerala es el estado indio con la mayor tasa de alfabetización y la menor tasa de mortalidad infantil. También es el estado con los salarios más altos y las medidas de seguridad social más amplias para lxs trabajadorxs. La fuerza del movimiento de la clase trabajadora ha sido el factor más crucial para lograr esto.

Bengala Occidental

Bengala fue una de las provincias que más sufrió el peso del colonialismo. Millones de bengalíes murieron en hambrunas inducidas por el colonialismo y los agricultores bengalíes estaban entre los más explotados del país. Junto con la independencia vino la partición del país en dos: India y Pakistán. Cientos de miles de personas fueron asesinadas en disturbios comunalistas en los que se desató una violencia basada en divisiones por identidad religiosa, históricamente alimentadas por las autoridades coloniales británicas y otras organizaciones políticas que buscaban beneficiarse de tales divisiones. Hubo flujos masivos de refugiadxs de Pakistán a la India y viceversa. Bengala fue dividida en dos y el oeste de Bengala se unió a Pakistán. Lxs comunistas de Bengala Occidental estuvieron en la vanguardia luchando para detener las atrocidades y exigiendo el derecho a la vivienda y al voto para lxs refugiadxs.

Lxs comunistas llevaron a cabo tareas de socorro durante la hambruna de Bengala y dirigieron un movimiento por la alimentación en la década de 1950, durante el cual lxs pobres de las zonas rurales se volcaron a las calles de Calcuta como parte de ‘procesiones de los hambrientos’ (Bhukha Michhil). Esto contribuyó a que la gente pobre se uniera al Partido Comunista en números cada vez mayores.

La demanda por la reforma agraria se había convertido en parte de las luchas del movimiento Tebhaga en sus últimas etapas, y en la década de 1950 el Kisan Sabha, dirigido por los comunistas, luchó contra la expulsión de los aparceros de sus tierras.

La creciente fuerza de lxs comunistas se reflejó en sus resultados electorales. El PCI(M) y el PCI fueron parte de los efímeros gobiernos del Frente Unido que tuvieron mandatos en 1967-69 y en 1969-70. En 1977, el Frente de Izquierda, una coalición del PCI(M), el PCI y otros partidos de izquierda, ganó las elecciones y formó el gobierno, con Jyoti Basu como ministro principal. Durante 34 años seguidos, lxs comunistas dirigieron el gobierno estatal de Bengala Occidental.

El gobierno del Frente de Izquierda llevó adelante las medidas de reforma agraria iniciadas durante los mandatos del Frente Unido. Implementó la Operación Barga, mediante la cual se establecieron los derechos de los aparceros (bargadars), asegurando que una parte justa de la cosecha fuera para los aparceros que labraban la tierra. El propietario de la tierra tenía que darle al aparcero un recibo por su parte, para que el recibo fuera aceptado por los bancos como prueba del derecho del arrendatario a la tierra. Las extensiones de tierra por encima de un techo determinado se declaraban excedente y se redistribuían.

La magnitud del programa de reforma agraria del Frente de Izquierda en Bengala Occidental puede verse en el hecho de que más del 50% del número total de beneficiarios de programas de distribución de tierra en la India procedían de Bengala Occidental. Para 2008, más de 2,9 millones de personas habían recibido tierras agrícolas como parte de los programas de distribución de tierras, más de 1,5 millones de aparceros tenían sus tierras registradas y más de 550.000 personas habían recibido tierras de cultivo. Más aún, el 55% de quienes recibieron tierra agrícola pertenecían a las castas dalit (intocables) y a las comunidades indígenas que constituyen los sectores más pobres de la sociedad india.

Un logro importante de los gobiernos dirigidos por lxs comunistas en Bengala Occidental fue la reactivación de la agricultura y, por ello, de los medios de vida rural en el estado. Se expandió significativamente la inversión pública en desarrollo rural, incluido el riego, lo que permitió que en vastas extensiones de tierra donde solo se cultivaba una vez al año pudieran cultivarse tres cosechas al año. Las reformas agrarias fomentaron la inversión productiva de los propios campesinos. Todo esto condujo a un mayor crecimiento agrícola en Bengala Occidental y el estado se convirtió en el principal productor de arroz del país.

El proceso de descentralización democrática que los gobiernos del Frente de Izquierda pusieron en marcha provocó vastos cambios en la zona rural de Bengala Occidental. Se crearon los panchayats (instituciones de autogobierno local en el campo) y se les encargó la toma de decisiones a nivel local, incluida la aplicación de las reformas agrarias. Una parte sustancial de los fondos se transfirió del gobierno estatal a las instituciones de autogobierno local. Estas reformas alteraron el equilibrio de las fuerzas de clase en las aldeas a favor del campesinado, debilitando sustancialmente el dominio de los grandes terratenientes, los antiguos propietarios y los prestamistas. La proporción de representantes dalit e indígenas en los panchayats se elevó muy por encima de su proporción en la población.

Tripura

En Tripura se formó en 1948 el Consejo de Liberación Popular (Ganamukti Parishad), dirigido por lxs comunistas. Este Consejo lideró las luchas por los problemas apremiantes de los pueblos indígenas, como acabar con el trabajo forzado y las prácticas de préstamos usureros.

Tras la partición de la India en 1947, Tripura fue testigo de una ola de refugiadxs que emigraron de Pakistán Oriental (ahora Bangladesh). Los disturbios políticos y las tensiones comunales en Pakistán Oriental hicieron que esta inmigración continuara durante las décadas de 1950 y 1960. La inmigración tuvo un grave impacto en los pueblos indígenas y sus tierras. Antes de que el Frente de Izquierda llegara al poder, la administración estatal se mostraba apática sobre la condición de lxs refugiadxs. El movimiento político liderado por el Ganamukti Parishad y lxs comunistas en las décadas de 1950 y 1960 planteó una serie de demandas: la protección de las tierras indígenas, la adecuada rehabilitación de lxs refugiadxs y el fin del desalojo de los aparceros indígenas. Las luchas comunes del campesinado, indígena y no indígena, ayudaron a construir unidad entre ellxs.

El Frente de Izquierda liderado por el PCI(M) llegó al poder en Tripura en 1978, con Nripen Chakraborty como ministro principal. El gobierno del Frente de Izquierda comenzó una serie de medidas. Entre ellas estaban la implementación completa de reformas agrarias, que se centraron en detener la transferencia ilegal de tierras indígenas, la restauración de tierras indígenas, la garantía de los derechos de los aparceros a través de una enmienda a la legislación de reforma agraria en 1979 y la redistribución de tierra a los sin tierra y al campesinado pobre. La legislación sobre Consejos de Distrito Autónomos (CDA) —que procuraban una descentralización democrática y la concesión de autonomía regional a los pueblos indígenas— fue aprobada en 1979. El idioma indígena kokborok se incluyó como uno de los idiomas oficiales del estado.

Tripura presenció una oleada de violencia relacionada con la insurgencia secesionista que comenzó a principios de la década de 1980, continuó en los noventa y llegó hasta mediados de la década de 2000. La inseguridad física causada por la insurgencia fue un gran desafío en el estado hasta mediados de la primera década de este siglo. Sin embargo, a finales de ella, el gobierno del Frente de Izquierda impulsó un enfoque múltiple que incluyó campañas políticas masivas, medidas de contrainsurgencia y medidas de desarrollo en las zonas indígenas, lo que condujo a una fuerte reducción en la violencia relacionada con la insurgencia.

El retorno de la paz condujo a la revitalización de las iniciativas de desarrollo y en Tripura se obtuvieron avances significativos en alfabetización, escolarización, salud, ingreso per cápita y descentralización democrática. La protección de los derechos de los pueblos indígenas, así como la unidad a lo largo de líneas de clase entre los pueblos indígenas y no indígenas, son los elementos más destacados del movimiento comunista y democrático de Tripura.

El Frente de Izquierda estuvo en el poder en Tripura de 1978 a 1988 y de nuevo de 1993 a 2018. Perdió las elecciones estaduales en 2018. Por un lado, fue difícil hacer realidad las aspiraciones de la clase media mientras se enfrentaba el boicot de las inversiones y la presión de las políticas neoliberales impulsadas por el gobierno federal. Por otro lado, el partido de extrema derecha Bharatiya Janata Party (BJP) inyectó enormes cantidades de dinero con el fin de difundir información falsa a través de las redes sociales y otros medios. También hubo ataques violentos contra lxs comunistas por parte de las fuerzas de la derecha. A pesar de esta pérdida electoral, lxs comunistas en Tripura siguen siendo fuertes y continúan luchando contra la represión desatada por el BJP.

La era neoliberal

En 1991, la India entró formalmente en la era neoliberal, aunque el creciente poder de los grandes capitalistas indios y la deriva del país hacia el sendero neoliberal eran evidentes incluso antes. Lxs comunistas lucharon con uñas y dientes contra los esfuerzos del gobierno por privatizar la industria pública, vender los activos públicos a precios bajos y diluir los derechos laborales. El colapso de la Unión Soviética incrementó el cambio de la India hacia una forma más agresiva de capitalismo. El surgimiento de fuerzas políticas de derecha rabiosa que buscan convertir a la India en un Estado hindú llegaron de la mano del neoliberalismo. Estas fuerzas están lideradas por la organización fascista Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), con numerosas organizaciones afiliadas, incluyendo su principal brazo político-electoral, el BJP.

Al nivel nacional, los partidos comunistas y otros partidos de izquierda apoyaron a fines de los noventa a dos cortos gobiernos de coalición dominados por partidos regionales. El punto culminante de la influencia comunista en la política nacional de la India posterior a la independencia se produjo entre 2004 y 2007. Fue entonces cuando el PCI(M), el PCI y otros dos partidos de izquierda, el Partido Socialista Revolucionario y el All India Forward Bloc [Bloque de Avance de toda la India], apoyaron un gobierno federal de coalición liderado por el CNI para mantener al BJP fuera del poder. Durante este período se implementaron varias medidas para socorrer a lxs trabajadorxs, incluyendo un programa de garantía del empleo rural, la Ley de Derecho a la Información (que mejoró la transparencia en la gestión pública) y La Ley de Derechos Forestales (que buscaba proteger los derechos de los indígenas y de otros habitantes de los bosques a la tierra y otros recursos). Pero el empuje neoliberal no fue revertido y finalmente los partidos de izquierda retiraron su apoyo al gobierno en 2008, debido a que la India se acercó más al imperialismo estadounidense al firmar un acuerdo nuclear con Estados Unidos.

El punto de inflexión más crucial, sin embargo, se produjo en 2007 en Bengala Occidental. El Frente de Izquierda había obtenido una victoria aplastante en las elecciones de la asamblea estatal en 2006. Pero con el neoliberalismo tomando gradualmente la economía, los estados comenzaron a perder su autonomía. Se generó una competencia entre estados, y aquellos que protegían los derechos laborales, perdían inversiones. Mientras que los sucesivos gobiernos federales discriminaban regularmente a Bengala Occidental en lo que respecta a la inversión pública, la inversión privada y extranjera se dirigía a los estados que otorgaban concesiones fiscales sustantivas y eximían a las industrias de las leyes laborales. Bengala Occidental fue el estado que más sufrió en esta carrera hacia el abismo. El impulso de crecimiento proporcionado por las reformas agrarias se había ralen<tizado y se necesitaban alternativas.

Mientras que el gobierno del Frente de Izquierda intentaba atraer la inversión privada, sus esfuerzos por adquirir tierras del campesinado para la industrialización se volvieron controversiales. Esta bola de nieve se convirtió en una crisis, ya que la controversia fue utilizada por la oposición para poner a sectores del campesinado en contra del gobierno del Frente de Izquierda. Esto resultó en una derrota electoral de lxs comunistas en las elecciones de la asamblea legislativa estatal en 2011, tras lo cual la derecha desató una campaña de terror y violencia a gran escala, que continuó en los años siguientes. Más de 250 cuadros y seguidores de los partidos comunistas y de otros partidos de izquierda fueron asesinadxs, y miles de partidarios de izquierda fueron expulsados de sus hogares y aldeas.

Sin embargo, las luchas dirigidas por lxs comunistas continúan en Bengala y en el resto del país. El movimiento comunista ha redoblado sus esfuerzos para organizar la cada vez más desorganizada y contractual fuerza de trabajo urbana. Ha sido especialmente exitoso en organizar a trabajadoras en áreas clave como los programas del gobierno y las fábricas de ropa. Los esfuerzos para organizar a las trabajadoras domésticas y agrícolas están dando sus frutos. La falta de un espacio común permanente de trabajo y la gran cantidad de trabajo a domicilio plantean un desafío de organización, pero a pesar de ello lxs trabajadorxs han logrado acciones exitosas en estas situaciones.

Un aspecto crucial de estas luchas es la batalla contra el sistema de castas y la discriminación por castas, cuya violencia no ha hecho más que aumentar en las últimas décadas. Lxs comunistas han luchado contra la opresión de castas desde los comienzos del movimiento en la India y esa lucha, quizá uno de los retos más difíciles del movimiento, continúa en la actualidad. Varias plataformas nuevas lideradas por comunistas se han establecido desde fines de los noventa para llevar adelante el trabajo de acabar con el sistema de castas. Estas plataformas han estado librando luchas para terminar con prácticas sociales aberrantes, para ganar tierra y derechos para las castas oprimidas y para asegurar acción afirmativa en la educación y trabajos para las comunidades marginadas. El movimiento comunista indio está tratando de construir el frente más amplio posible contra la opresión de castas y la violencia de castas, contra la violencia hacia las mujeres y por la emancipación de todos los grupos oprimidos.

Además de una importante participación y liderazgo de las mujeres en las luchas de los trabajadores y los campesinos, el movimiento feminista democrático de izquierda ha desempeñado un papel importante en varias batallas para promulgar leyes que garanticen los derechos ciudadanos de las mujeres, como el derecho a la propiedad y al divorcio. Los movimientos contra la violencia de género han servido de telón de fondo para importantes enmiendas a la ley contra la violación. Las luchas contra las atrocidades de castas y los asesinatos por honor (en los que se mata a las parejas que deciden casarse o mantener relaciones que desafían las normas de las castas) han sido notables en los últimos decenios, en particular las luchas en Haryana emprendidas por la Asociación de Mujeres Democráticas de toda la India, dirigida por lxs comunistas.

El auge de las fuerzas hindutva (hindutva es el hinduismo político de derecha) y las movilizaciones comunalistas que dirigen han planteado serios desafíos a las luchas emancipadoras dirigidas por lxs comunistas y han creado cismas en el movimiento de la clase trabajadora. A medida que el RSS, el BJP y otras formaciones fascistas canalizaron el creciente desencanto de la clase trabajadora hindú con las políticas neoliberales hacia las conflagraciones comunalistas violentas, a veces lxs comunistas han estado solxs en su lucha. Mientras muchos partidos políticos se han acobardado en lugar de enfrentarse a los frecuentemente violentos fascistas hindutva, lxs comunistas, en una amplia coalición con otras fuerzas seculares y progresistas, han permanecido en la vanguardia defendiendo la vida y los derechos de las minorías en la India.

En la era neoliberal, mientras el imperialismo estadounidense y la burguesía india han cooptado a varios actores políticos en nombre de la política de la identidad y de las organizaciones no gubernamentales enfocadas en un solo tema, el movimiento comunista indio sigue estando en la vanguardia de todas las luchas justas. La creciente represión del Estado puede haber amedrentado la disidencia y las voces de muchxs, pero no de lxs comunistas, quienes reconocen que las luchas que se avecinan son difíciles y deben afrontarse con espíritu y esperanza.

El comunismo indio, que este año cumple 100 años, es un proyecto inacabado. Es fluido y móvil. Se ha debilitado por el auge del neoliberalismo, pero reconoce tanto sus limitaciones como sus oportunidades. Solo una mirada honesta a los problemas y al potencial existente, sin rencor ni amargura, mostrará el camino a seguir; este camino es esencial para el pueblo indio. Cualquier otra cosa será una barbaridad.

 

[1]: El comunalismo en el sur de Asia se refiere a la idea de que las comunidades religiosas son comunidades políticas con intereses seculares opuestos. Los partidos políticos que suscriben a la cosmovisión comunalista se llaman partidos comunales. Términos como violencia comunal y disturbios comunales se utilizan para referirse a los enfrentamientos entre personas pertenecientes a diferentes comunidades religiosas en el contexto de una atmósfera cargada de comunalismo.

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