Ciao Manu. Tras la «boutade» de Manu Chao en Mar del Plata, Carlos Tena le dirige una breve carta

Como seguramente ustedes ya saben, nuestro colaborador, el periodista Carlos Tena, hace tiempo que decidió instalar su residencia en Cuba (a Carlos siempre le ha gustado vivir bien), y desde su atalaya habanera, como el Aleph borgiano, observa y ve todo lo que de interés sucede en el planeta, aunque, las cosas como son, algo le ayuda Internet. Desde allí observó y vio a Manu Chao columpiarse a modo en Mar del Plata, y hoy se dirige a él desde inSurGente. La carta comienza así: «Me agrada que el saludo italiano ciao suene Chao (y perdonen el fácil juego de la pronunciación), pero la frase 'Yo he venido a protestar contra la presencia de Bush, y no a un homenaje a Chávez', pronunciada en Mar del Plata por el autor de Clandestino, merece un comentario, al menos breve, inmediato, que bien pudiera comenzar con un 'hasta luego chaval', porque el admirado Manu ha quedado en ridículo ante millones de latinoamericanos, aunque aplaudido por otros cuantos, que tratarán de extraer la frase de su contexto para utilizarla contra quienes sueñan con alcanzar las metas que Bolívar marcó en el siglo XIX. Y Manu Chao lo sabe perfectamente.«

Me agrada que el saludo italiano ciao suene Chao (y perdonen el fácil juego de la pronunciación), pero la frase «Yo he venido a protestar contra la presencia de Bush, y no a un homenaje a Chávez«, pronunciada en Mar del Plata por el autor de «Clandestino«, merece un comentario, al menos breve, inmediato, que bien pudiera comenzar con un «hasta luego chaval«, porque el admirado Manu ha quedado en ridículo ante millones de latinoamericanos, aunque aplaudido por otros cuantos, que tratarán de extraer la frase de su contexto para utilizarla contra quienes sueñan con alcanzar las metas que Bolívar marcó en el siglo XIX. Y Manu Chao lo sabe perfectamente.

El anarquismo del que hace gala desde hace lustros me parece admirable, ya que no se le puede presuponer ni el mínimo desliz hacia la derecha, vistas y oídas sus canciones, declaraciones y solidaridad demostrada ampliamente. Pero ignorar que los miles de latinoamericanos que protestan por la llegada de Bush, tienen en el formidable Hugo a uno de sus indiscutibles líderes, es rizar el rizo de la banalidad, y aún peor, significa mostrar un oculto deseo de que «no se le confunda a él con un bolivariano».

Manu Chao
sabe que un verdadero revolucionario debe comprender y asumir con toda naturalidad y alegría, la admiración y cariño que el se ha ganado desde que, democráticamente, por tres veces, asumiera el liderazgo político de aquel país. Ítem más, es un muro de contención en esa protesta general contra el Imperio del mayor terrorista que ha parido la reciente historia política estadounidense.

Si yo hubiera podido asistir al acto, no dudaría en haber mostrado dos cosas: mi rechazo al Emperador del Norte, y mi adhesión y homenaje al valiente Hugo, el único de los 34 presidentes presentes en la Cumbre que ha dado sobradas muestras de coraje, con la Constitución en la mano (como sin duda hubiera hecho el admirable Salvador Allende), para defender los mismos objetivos que Manu Chao dice apoyar, no con las bombas y los misiles, la mentira y el terror, como acostumbra el malhadado George W

He defendido en muchas ocasiones, y me ha costado algunos disgustos, la valentía del cantante de Mano Negra. Hoy tengo que escribir: Ciao, Manu. Yo creía que era más perspicaz e inteligente, aunque reconozco que tiene todo el derecho a decir, de cuando en vez, estupideces como esa. La excepción, espero, confirma la regla.

Carlos Tena

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