China: represión contra militantes

Por Viviane Lafont - Lutte Ouvrière

En Guangdong, provincia industrial del sur de China, una quincena de militantes de organizaciones de defensa de los derechos de los trabajadores fueron detenidos a principios de diciembre.

Entre ellos se encuentran Zeng Feiyang, responsable del centro Nan Fei, situado en Panyu en la periferia de Guanghou cerca de Cantón, que se ocupa de proporcionar ayuda jurídica a los trabajadores, en particular, a los inmigrantes llegados del campo; He Xiaobo, defensor de las víctimas de accidentes laborales; Zhu Xiaomei, que después de haber sido obrera en Hitachi, despedida por haber sido una de las organizadoras de la huelga de 2013 por el aumento de salarios, milita también para ayudar a los trabajadores a organizarse y hacer presión sobre los patronos cada vez , y es muy frecuente, que ellos se “olvidan” de pagar los salarios y las primas.

A estos activistas se les acusa de actuar desde estructuras ilegales, lo que es el colmo habida cuenta del rechazo de las autoridades a registrarlas oficialmente, y sobre todo sufren la persecución sistemática ejercida por el poder contra todo opositor político, con más motivo contra militantes por los derechos de los trabajadores.

No se tolera ninguna actividad sindical independiente de los organismos oficiales, y los activistas detenidos se arriesgan a años de prisión por haber “reunido a mucha gente” y “perturbado el orden social”.

El problema, para los patronos chinos y sus clientes, los grupos capitalistas occidentales, es justamente que el orden social es cada vez más contestado. Las obreras y obreros rechazan cada vez más frecuentemente no solo las condiciones laborales medievales que se les imponen, sino también los intentos de robo de sus salarios. Un ejemplo reciente es el de una fábrica china del fabricante coreano Samsung en Dongguan donde otra ONG, China Labor Watch, denuncia la explotación infantil y de estudiantes que trabajan unos meses para solucionar la urgente necesidad de mano de obra, en condiciones penosas, “trabajando hasta 11 horas diarias, sin pagar las horas extras y sin seguridad social como obliga la ley”.

Desde hace varios años, la contestación obrera se multiplica, la ONG China Labour Bulletin, situada en Hong Kong, ha contabilizado 1.379 huelgas en el país durante 2014, cifra que habría se triplicado en tres años. El pasado noviembre, en Guangdong, las huelgas y manifestaciones obreras se duplicaron con relación a julio. La detención y los malos tratos con los que el poder somete a los militantes más destacados, prohibición de recibir visitas de sus abogados, su familia – a Zhu madre de un bebé se le impide darle el pecho – no parece calmar la legítima cólera de millones de trabajadores, explotados por los patronos chinos y las empresarios de los países ricos.
Viviane Lafont
Lutte Ouvrière
Traducción de Francisco Ponzán

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