China, más allá de los Juegos Olímpicos

Cuando el presidente Richard Nixon y Henry Kissinger visitaron China en un vuelo secreto que inauguró la “Diplomacia del Ping Pong”,se entrevistaron con el presidente Mao Zedong y el primer ministro, Chou Enlai.Durante la conversación, Nixon se refirió a China como una nación “misteriosa”. De inmediato Chou Enlai (uno de los estadistas mejor estructurados del siglo XX) le salió al paso:“China no es ningún misterio; el misterio está en la mente de ustedes.”

El incidente viene a colación porque los occidentales han dado rienda suelta a su miedo histórico, a su complejo de inferioridad, a su simplonería, a su dualismo arcaico y al facilismo con que están acostumbrados a criticar a quienes no son como ellos, a quienes no se ajustan a sus patrones, valores y modelos.

Aparte de que el Imperio Global hace mucho decidió “impedir el surgimiento de una superpotencia en el Lejano Oriente” (cosa que explica la guerra mediática de los bárbaros contra China y la intención de dañar los Juegos Olímpicos), a China se la mira a través de muy sesgados, desajustados y opacos espejuelos:China viola los derechos humanos; China tiraniza al Tibet; China condena a muerte, China tiene mano de obra esclava.Algunos de los señalamientos podrán debatirse, pero todos se instrumentalizan como burdos intentos de descalificar al antiguo “Reino del Centro”.Afortunadamente, no todos padecemos de amnesia histórica.

En efecto: ¿qué fueron la creación de Estados Unidos, la dominación y esclavización de la India (lean a Gandhi), China (Guerras del Opio), Asia y África por parte de Europa y Estados Unidos; la aniquilación y esclavización de las naciones indígenas en el continente mal llamado “América”por parte de españoles y portugueses; las plantaciones del Sur de Estados Unidos y las europeas en el Caribe; el saqueo y el empobrecimiento de América Latina por parte del sistema pregonado por Estados Unidos y la Unión Europea; ¿qué son éstas sino inconmensurables violaciones a los derechos humanos, la aniquilación de millones de pobladores autóctonos, la destrucción de los recursos naturales y ecosistemas del planeta y la extinción social planificadade miles de millones de habitantes alrededor del mundo a través del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otras construcciones infernales?

El cínico y analfabeta emperador del mundo ha ido a Beijing a exigirlea los chinos que no violen los derechos humanos, pero este híbrido esperpento entre Calígula y Nerón cree que el resto de las naciones somos ignorantes y desinformados y que tenemos el cerebro secuestrado como ellos tienen a su propio pueblo; que nunca supimos de los cientos de millones asesinados por su aparato militar en Corea, Vietnam, Afganistán, Pakistán, Yugoslavia, Grenada y Panamá; diezmados a través de sus dictaduras en el Irán después de Mossadegh, así como en Indonesia y América Latina; condenados al hambre y la extinción mediante bloqueos y bombardeos a Libia, Corea, Cuba, Irak.¿Hasta cuándo, Catilina,abusarás de nuestra paciencia?

En Corea del Sur, uno de los “milagros económicos”, ¿no hubo un régimen opresivo impuesto a su población por parte de japoneses y colaboracionistas reciclados por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, muchos de los cuales fueron criminales de guerras exonerados después del Tribunal de Tokio (mal émulo de Nuremberg), convertidos en magnates industriales o dictadores militares proWashingtonen su guerra non sancta contra el “comunismo”?

¿No hubo una sanguinaria dictadura en Taiwán bajo el “generalísimo Chiang Kai-Shek” y una superexplotación de sus trabajadores? ¿Cuántos recuerdan que allá les pagaban quince centavos por día?¿Fueron respetados los derechos humanos de los aborígenes de Taiwán o los prisioneros de guerra cuando las tropas de Chiang cruzaron el estrecho, protegidas por la Sexta Flota de Estados Unidos?¿Creen los adoradores de “milagros económicos” que nosotros ignoramos la dictadura férrea que fue Singapur antes de convertirse en un “tigre” reciclado?¿Que no sabemos lo que ocurrió cuando Japón fue derrotado, ocupado, humillado y obligado a renacer de las cenizas con extraordinario sufrimiento, sacrificio, dolor y hambre?

El “progreso” y la “democracia” de estos países, ¿salió de la nada, de laBiblia, de las Mil y una Noches, de Alicia en el País de las Maravillas o de Harry Potter?

La Corte Internacional de Justicia acaba de sentenciar y exigirle al gobierno del presidente Bush (tras una demanda de México) suspender la condena a muerte de quince mexicanos porque se violó la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares y el debido proceso.¿Atendió el gobierno más respetuoso de los derechos humanos, o sea el de Bush, el llamado de la Corte Internacional de La Haya?No.Ejecutaron al primero de los reos con gas letal, y los restantes vendrán después porque “nadie le puede dar órdenes a los Estados Unidos de América”, the Global Empire.No en vano han dicho estudiosos que el gobernador que más presos ha condenado a muerte en la historia de Estados Unidos fue el actual presidente George Bush, el menos indicado para darle lecciones de moral a la nación china.&nbsp

Bien lo ha dicho Rafael Poch, corresponsal en Beijing (“La Fiesta del Renacimiento Chino”, 9 de agosto de 2008):

Nada más simplón que la socorrida dicotomía entre un régimen chino ‘malo’ y un pueblo chino ‘bueno’. El régimen chino es resultado histórico de esta sociedad. Muchos de los defectos que se le atribuyen al régimen son meras características de la sociedad china. El régimen es dictatorial y al mismo tiempo abierto a la mejora y la evolución. Sin ser resultado de las urnas, tiene una tremenda legitimación histórica; unificó el país, lo sacó del caos y de la miseria, y después de todo tipo de colapsos, errores y desastres reconocidos y manifiestos –incluida la peor hambruna del siglo XX- lo conduce por una complicada vía de ascensión, que conoce crecimientos de casi dos dígitos anuales sostenidos durante treinta años, sin parangón en la historia económica mundial. La separación entre sociedad y régimen es una ficción: cuando la sociedad china crezca –y lo viene haciendo- hará oír su voz e impondrá sus escenarios políticos, como ya intentó hacerlo en 1989 sin éxito, pero si la hoja de ruta de los países y territorios de su entorno asiático sugiere algo (Taiwán, Corea del Sur), el pluralismo político –el social ya existe- es algo aún lejano: todos llegaron a él cuando las sociedades ya habían alcanzado determinado nivel de desarrollo para el que en China faltan, quizá, veinte o treinta años.”

No es mucho pedir para un conglomerado de pueblos que hace pocas décadas vivía en el feudalismo.

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