Chile. Un regalo envenenado

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Con relación al regalo que ASEXMA le ofreciera al Ministro de Economía –una muñeca inflable–, tomando cuenta del contexto en que fue entregado, quisiera plantear brevemente tres cuestiones que –eso me parece–, emergen de un episodio desafortunado, vergonzante y troglodita.

Primero. Céspedes es un tecnócrata, no un animal político. Un animal político habría aprovechado la oportunidad, disparada a quema ropa, y se habría instalado en la opinión pública por largos días si hubiera declinado el regalo. Pretextando por ejemplo: “Señores, en materia de sexo ya voy servido…”.

Lo imagino en los titulares de la prensa amante de estas instancias empresariales: «Ministro de Economía rehúsa recibir regalo que califica de sexista, oprobioso e impropio, de parte de Asociación empresarial.» Precisando tal vez que no se trata de la asociación de cafiolos, ni de cabronas, ni de regentes de burdeles.

La fuerza mercurial, desde la matriz hasta sus centinelas regionales, habría aprovechado la noticia para «pegarle» al ministro, catapultándolo al centro del debate por el respeto a la mujer, con generosos dividendos en aprobación ciudadana en las mediciones propias de la cultura de sondeos de opinión, tan valorados en esta franja de tierra acorralada por la idiotez comunicacional. “Céspedes presidente”: tal lema hubiese coronado la diarrea mediática.

Situación que, por donde se la mire, le hubiese beneficiado comunicacionalmente. Es decir, cómo sacas a la pizarra a un secretario de Estado que declina tamaño «regalo» de –lo estoy imaginando– «uno de los más importantes actores de la escena empresarial».

Segundo. Al ser un tecnócrata que aparece en estas circunstancias en la prensa nacional y global, (porque si no te enteraste esta cosa impresentable le ha dado la vuelta al mundo), era cuestión de horas «comparecer» y ofrecer las debidas explicaciones ante su jefa, la Presidente de la República. A cuyo gobierno su falta de tacto político le ha brindado un inconveniente barniz de misoginia.

Un Ministro que muestra una falta de habilidad tan elocuente para situarse en el significado político de su aparición pública aceptando el regalo envenenado de ASEXMA, obliga a la jefa de gobierno en persona a aparecer desactivando la señal enviada. Es como cuando un niño no puede lidiar con algo y la mamá va y lo resuelve. Vergüenza ajena.

Tercero. ASEXMA, y el mundillo empresarial por extensión, demuestran –una vez más– estar fuera de sintonía, desconectados de la sensibilidad de la ciudadanía y del país en estas cuestiones. Carecer hasta del don de gentes. Poseer un mal gusto y una vulgaridad que tal vez arranca de su visión de las relaciones sociales. No pudiendo regalar un asalariado… ofrecen una suerte de sustituto “para todo servicio”, metáfora de su comportamiento con los trabajadores.

También yerran políticamente, porque son los representantes del ala más conservadora del abanico político, cuyos miembros se ven indirectamente involucrados al llevar el estandarte de las demandas de estos sectores. Convergencia de ideas, valores. Atrasos…

Al final del día, aún cuando la muy reprobable «iniciativa» fue de la ASEXMA, es el gobierno el que aparece magullado por la falta de envergadura de un Secretario de Estado sin olfato político para proteger al gobierno del que forma parte.

Céspedes necesita un asesor. O dos. O la Presidente necesita otro Ministro.

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