Chile. Trabajadores del Instituto de Salud Pública. «Sí a la vacuna: pero a una segura y respetuosa de los procedimientos sanitarios»

El Ministerio de Salud mantiene una directa comunicación con los representantes de la vacuna SINOVAC, excluyendo como interlocutor válido, institucional y científicamente, al ISP. Situación, que exigimos deba cambiar

Las y los trabajadores del Instituto de Salud Pública, ISP, sólo persiguen el bienestar sanitario de la población, en este caso, mediante el empleo responsable y seguro de una vacuna capaz de enfrentar con éxito la pandemia Covid 19 que azota al país y al mundo desde hace prácticamente un año.

Asimismo, las y los funcionarios del ISP no tenemos relación alguna con quienes sostienen posiciones anti-vacunas. Muy por el contrario. Entendemos que, de entre todos los medicamentos, son las vacunas las que han permitido las mejoras más significativas en la prevención de enfermedades que ocasionaban gran mortandad, sobre todo en la infancia, en la historia de la humanidad.

Ahora bien, respecto de la vacuna china SINOVAC, se está informando por los medios de comunicación masivos que CENABAST ya ingresó la solicitud de evaluación, toda vez que al ISP, al día de hoy, no ha llegado ningún documento científico técnico para analizar al respecto.

Ahora bien, respecto de la vacuna china SINOVAC, se está informando por los medios de comunicación masivos que CENABAST ya ingresó la solicitud de evaluación. En efecto, eso ocurrió recién ayer lunes 28 de diciembre, pero como si fuera una broma del día de los inocentes, se nos ha indicado a los trabajadores del ISP, que la  evaluación de la efectividad, seguridad y eficacia de esta vacuna, debe estar lista para el 10 de enero, pues ya hay programado un despacho desde China, para el 15 de enero.

El 30 de noviembre de 2020, el Director (S) del ISP, Heriberto García, instruyó al jefe del Departamento encargado de la evaluación y registro de medicamentos y vacunas en Chile, que todos aquellos medicamentos y vacunas que ingresen al ISP en relación a Covid 19, deben ser resueltos en un plazo no superior a 15 días hábiles. Difícil misión, considerando que el plazo establecido por norma es de seis meses. Nos preocupa  garantizar una eficiente evaluación de las vacunas y medicamentos asociados al Coronavirus. Con la urgencia de que dichas vacunas y medicamentos son nuevos, y, por tanto, son objeto de un análisis inédito que demanda tiempos distintos a la hora de poner la salud de la ciudadanía sobre cualquier otro interés.

Igualmente, el Ministerio de Salud mantiene una directa comunicación con los representantes de la vacuna SINOVAC, excluyendo como interlocutor válido, institucional y científicamente, al ISP. Situación, que exigimos deba cambiar.

En el mismo sentido, el almacenamiento de la vacuna Pfizer también es otro tema que nos preocupa, pues de los 7 ultracongeladores que prometió donar Pfizer a Chile, sólo llegaron 3. Y sin la capacidad tecnológica para mantener la vacuna en una cadena de frío entre 70 y 80 grados bajo cero, el medicamento pierde toda eficacia. En este caso, con el fin de poder participar en la autorización de su instalación, los profesionales del ISP tuvieron que solicitar al MINSAL que se respete su labor en este ámbito. Esto quiere decir, que los profesionales del ISP puedan intervenir en la gestión que hizo directamente el MINSAL con el operador logístico PERI (en donde se almacenan las vacunas). Nuestra disposición siempre ha sido plena para ayudar en el proceso de certificación para el almacenamiento de las vacunas y no merecemos por eso ningún tipo de amonestación por parte de ninguna autoridad gubernamental. Nos mueve la tarea superior de garantizar a la población a través de medicamentos y vacunas, salud pública de calidad. El interés profesional siempre está motivado por la gestión propia de la función de vigilancia sanitaria del ISP.

Nos interesa sobremanera colaborar con nuestras mejores capacidades para que el proceso de inmunización en Chile contra el Covid 19 resulte exitoso, y sea adherido por toda la ciudadanía. Necesitamos que el país confíe en que sus autoridades sanitarias realizan un trabajo serio, lejos de cualquier contingencia política o de otra naturaleza que obstruya nuestros objetivos eminentemente sanitarios. Nuestro deber tiene que ver con la vida y con la muerte. Somos gente de la salud: nuestro deber es sanar y terminar con el dolor. En nuestras manos, sin duda, una gran responsabilidad social.

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