Chile. Sistema de AFP: Basar todas las pensiones en la Renta Vitalicia sería una irresponsabilidad

Por Patricio Guzmán S.

Hay consenso que las pensiones del sistema de AFP son muy bajas, y peor aún la propia comisión Bravo en su diagnóstico dice que seguirán bajando No obstante, ninguna de las propuestas de la Comisión Bravo permite una mejora seria de las pensiones,  y algunas de ellas son francamente irresponsables. Por ejemplo, eliminar el fondo […]

Hay consenso que las pensiones del sistema de AFP son muy bajas, y peor aún la propia comisión Bravo en su diagnóstico dice que seguirán bajando No obstante, ninguna de las propuestas de la Comisión Bravo permite una mejora seria de las pensiones,  y algunas de ellas son francamente irresponsables. Por ejemplo, eliminar el fondo E (el menos riesgoso con un 90% al menos de títulos de renta fija) el único que permite refugiarse de la caída de los fondos ante las crisis de los mercados de valores, o eliminar la modalidad de Retiro Programado (que pagan las AFP) y que todas las pensiones pasen a la modalidad de Renta Vitalicia (que pagan las compañías de seguro), esto es traspasar la propiedad de todos los fondos de los pensionados a las compañías de seguros aunque incluso la OCDE ha advertido a las autoridades chilenas de su riesgo de insolvencia sistémica, en caso de repetición de una crisis de los mercados financieros similar al de 2007-2008.

Queremos tratar en esta oportunidad en particular de la propuesta de poner fin a la pensión de Retiro Programado que pagan las AFP, y pasar el pago de todas las pensiones a las Compañías de Seguro que entregan las pensiones de Renta Vitalicia.

Entre las 58 recomendaciones específicas presentadas por la Comisión Asesora Presidencial sobre Pensiones, en la letra J “Reducir la incertidumbre en los montos de pensiones.”, se encuentra la propuesta 49. “Eliminar la modalidad de Retiro Programado.”

Empecemos por explicar que son las pensiones de Retiro Programado y de Renta Vitalicia, con extractos de la página de la Superintendencia de Pensiones:

1. Retiro Programado:

Es la modalidad de pensión que paga la AFP con cargo a la Cuenta de Capitalización Individual del afiliado. El monto de la pensión se calcula y actualiza cada año en función del saldo de la cuenta individual, la rentabilidad de los fondos, la expectativa de vida del afiliado y/o la de sus beneficiarios y la tasa vigente de cálculo de los retiros programados. Lo anterior significa que el monto de la pensión varía cada año, disminuyendo con el tiempo.

En el retiro programado el afiliado mantiene la propiedad de sus fondos y puede cambiarse de AFP y de modalidad de pensión. En caso de que fallezca, con el saldo remanente se continuará pagando pensiones de sobrevivencia a sus beneficiarios y si éstos no existen, los fondos que eventualmente quedaren se pagarán como herencia.

  1. Renta Vitalicia Inmediata:

Es aquella modalidad de pensión que contrata un afiliado con una Compañía de Seguros de Vida, obligándose dicha Compañía al pago de una renta mensual, fija en UF, para toda la vida del afiliado y fallecido éste, a sus beneficiarios de pensión.

En esta modalidad la AFP traspasa a la Compañía de Seguros de Vida los fondos previsionales del afiliado para financiar la pensión contratada. Por lo tanto, al seleccionar una renta vitalicia, el afiliado deja de tener la propiedad de sus fondos.

(Los subrayados en negrita son nuestros)

Ciertamente si las pensiones promedio de vejez de todo el sistema son muy bajas, de acuerdo con información de la Superintendencia de Pensiones, al 31 de agosto de 2015, las pensiones promedio totales del sistema eran 7,34 UF ($184.925 pesos). Si las desagregamos tenemos que las pensiones de Retiro Programado, que pagan las AFP, en promedio eran de UF 4.75 ($119.672), y las pensiones de la modalidad de Renta Vitalicia, que pagan las compañías de seguros, y captan a los afiliados con los fondos más altos,  en promedio eran de UF 11,29 ($284.442 pesos), y la tendencia es a una disminución de estos montos.

Esta propuesta específica de la Comisión Bravo de llevarse a cabo sería un gigantesco regalo para las multinacionales financieras que controlan la propiedad del grueso de las AFP actualmente. Si se considera que los fondos acumulados administrados por las AFP representan cerca de dos tercios del producto interno bruto de Chile. Se está proponiendo traspasar la propiedad de sumas enormes a las compañías de seguro, perdiendo los afiliados la propiedad de sus fondos al pensionarse.

Las AFP no han objetado está propuesta de la Comisión Bravo, lo que no debería sorprendernos pues de las seis AFP que están operando en Chile, cinco son propiedad de grandes corporaciones financieras multinacionales, con compañías de seguro en el centro de sus operaciones. Estos consorcios multinacionales que hoy controlan el negocio de las AFP en Chile son: The Principal Financial Group basado en Estados Unidos es propietario de AFP Cuprum, Prudential Financial también una corporación de Estados unidos es dueño de AFP Habitat, BTG Pactual  multinacional financiera basada en Brasil es propietario de AFP Planvital, MetLife es una corporación de Estados Unidos propietario de AFP Provida, y el Grupo Sura, una multinacional formada en Colombia es dueño AFP Capital.

En la modalidad de Renta Vitalicia, las compañías de seguro se obligan a pagar una pensión de por vida al jubilado. El gran problema es la inseguridad que existe para garantizar que efectivamente este compromiso se va a cumplir, ya que la búsqueda de retornos adecuados para garantizar las utilidades de estas empresas financieras que mientras tanto lucran invirtiendo estos dineros, y cumplir con los compromisos de montos de las pensiones, están basados en las inversiones en los mercados de valores, que hoy se caracterizan por su volatilidad.  La propuesta, de llevarse a cabo, agravaría el riesgo sistémico del sistema. Ya la OCDE, nada sospechosa de alarmismo, advirtió claramente que las bajas tasas de interés amenazan la solvencia de las compañías de seguros.

Otra institución, el Banco Mundial, también puso sobre aviso de la negativa tendencia de concentración de las inversiones de los fondos de pensiones en valores de corto plazo, es decir inversiones especulativas. Las AFP no desmintieron la crítica del BM, simplemente explicaron que el sistema las presiona en este sentido porque tienen que mantener una rentabilidad promedio, y mostrar a los afiliados buenas rentabilidades.

En ambos casos el problema está en una contradicción vital de la naturaleza del sistema de AFP. Las pensiones deberían ser parte de un sistema de Seguridad Social, pero un sistema de capitalización individual basado en la inversión especulativa en bolsa, implica riesgo. Suponer que en el largo plazo el riesgo disminuye, como habitualmente indican los defensores del sistema actual de pensiones, es un error. En realidad en el largo plazo aumenta la posibilidad de ocurrencia de caída sistémica de los retornos (es decir la posibilidad poco frecuente pero real, de ocurrencia de uno de aquellos momentos de crisis de los mercados de valores en que todos los valores caen al mismo tiempo).

La teoría de carteras de inversiones diversificadas nos indica que es posible disminuir el riesgo, incluso podríamos llegar a tener riesgo cero si las inversiones son en activos inversamente correlacionados (cuando bajan unos suben otros), pero esto funciona para el llamado “riesgo único” o “no sistémico”, no para el riesgo global de la cartera de los fondos. Para garantizar las pensiones basadas en la inversión en títulos del mercado de capitales en el largo plazo, sería necesario exigir títulos de riesgo cero, sin embargo, en estos mercados la mayor rentabilidad implica mayor riesgo, y la mayor seguridad menor rentabilidad.  Si la rentabilidad ofrecida a los pensionados es mayor al retorno libre de riesgo, como efectivamente lo es, entonces estamos sobre una bicicleta. Todos los conocedores saben que las inversiones seguras vienen rentando cada vez menos y son escazas desde la gran recesión de 2007-2008.

Sostener como hacen algunos que es el propio patrimonio de las compañías de seguro el que garantiza las pensiones vitalicias, es cierto solamente hasta el punto en que se mantiene un equilibrio entre patrimonio y obligaciones.

Basta pensar en que ocurriría, ante el impago de las pensiones comprometidas por estos gigantes financieros, para vislumbrar las consecuencias sociales catastróficas. El Estado simplemente no estaría en condiciones de hacerse cargo del conjunto del pago de las pensiones de todo el país, sin haber recibido en cambio los fondos acumulados para ese propósito, que entretanto en gran medida simplemente habrán desaparecido en el colapso de los mercados financieros.

En otras palabras, nos parece una ceguera o grave irresponsabilidad esperar que todas las pensiones tengan un valor garantizado de por vida por las compañías de seguro, sobre rentabilidades basadas en inversiones de riesgo. Es inaudito que un grupo de expertos de nivel internacional haga la recomendación de traspasar la propiedad de todos los fondos de los trabajadores al momento de pensionarse, conocedores de los riesgos potenciales que implica.

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