Chile. Por el Derecho a la Vida, a la Huelga General

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La aguda crisis que se desarrolla en Chile viene profundizándose desde la irrupción del covid-19 (corona Virus). Transitamos por una crisis integral, la cual afecta a diferentes ámbitos de la vida de la clase trabajadora y el pueblo. La presente crisis sanitaria golpeará con fuerza a las y los que siempre nos vemos afectados por las consecuencias críticas del modelo dominante.

En meses pasados la respuesta ha sido el levantamiento popular que irrumpió el 18 de octubre, alzamiento que es continuación del proceso de movilizaciones populares que se desarrolla desde el año 2011 al menos.

No es la primera crisis que debemos enfrentar y sabemos cómo la patronal y los gobiernos de turno operan para superar la crisis. Medidas muy llamativas pero que en última instancia sólo benefician a los poderosos y privilegiados, haciendo pagar la crisis a la clase trabajadora.

En esta ocasión la crisis sanitaria evidencia con fuerza y crudeza el abandono profundo e intencionado que los sucesivos gobiernos han hecho de la salud pública.  Una salud profundamente segregada en la que, para la mayoría de la población, no hay soluciones que resguarden ni la salud ni la dignidad de las personas. Para los y las trabajadoras de hospitales y consultorios sin insumos, tampoco equipamiento ni personal adecuado. Para ellos, quienes pueden pagar el negociado de la salud, clínicas privadas (subsidiadas además por el Estado).

La clase patronal y el gobierno están más preocupados por la estabilidad de su economía que por la salud y la vida de las personas, por eso continúan, (contra toda medida sanitaria de resguardo y prevención) haciendo que masas de trabajadores y trabajadoras se expongan diariamente a contagiarse y expandir el virus en sus barrios y familias.

Ya podemos ver cómo en el resto del mundo y de seguir con las actuales medidas también aquí, es la mayoría del pueblo vulnerado en sus derechos el que paga los costos de las políticas sanitarias patronales. Al Estado capitalista y los intereses que defiende no le importa cuidar nuestra vida y salud. Es más, han enfrentado y enfrentan el coronavirus con medidas que terminan asesinando al pueblo. Hoy nos mantienen hacinados en los medios de transporte y en lugares de trabajo, mañana sacrificarán a quienes consideren menos productivos. Su política tiende al genocidio.

Las empresas intentarán aprovechar el momento para descargar sobre las espaldas de las y los trabajadores los costos de la situación. Ya han comenzado los despidos, vacaciones forzadas, disminución unilateral de los salarios, prolongación de las horas de trabajo y otras medidas que intensifican la explotación, tal y como antes exigirán que los costos sean pagados socialmente mientras sus ganancias han sido acumuladas privadamente. Pasaron colada la ley del teletrabajo que consagra una relación individual del trabajador(a) con el patrón(a), debilitando la organización sindical y la negociación colectiva, además nos piden que agradezcamos que podemos estar conectados solo 12 horas.

Es más, ya podemos constatar la sobrecarga de trabajo que recae en quienes hoy trabajan a distancia, realizando doble o triple labor, especialmente las mujeres que además se ven con la imposición patriarcal de asumir el cuidado de enfermos.

Fortalecer el sindicalismo de base, con una corriente clasista y combativa que sea capaz de conquistar las demandas que tenemos y proyectar los desafíos históricos de la clase es una tarea del momento.

Es necesario poner por delante la lucha organizada por la salud y la vida del pueblo. Responder colectivamente a las medidas de los empresarios y el gobierno. Hasta ahora cada una de las medidas sanitarias, insuficientes no nos cansamos de decirlo, han sido impuestas al Gobierno. No podemos confiar, sino en nuestras propias fuerzas y la solidaridad clasista y combativa. La clase trabajadora y el pueblo hemos enfrentado históricamente las crisis y hemos sabido superarlas con lucha y organización. Debemos recrear y multiplicar las formas de solidaridad de clase que nos permitirán fortalecernos para este y futuros combates.

Continuando con el impulso del alzamiento popular debemos exigir la renuncia de Piñera y todo su gobierno, el “que se vayan todos y todas” debe adquirir más fuerza porque tiene más urgencia.

Nos convocamos a preparar, agitar, organizar la huelga general, como instrumento legítimo de la clase trabajadora en la lucha por la conquista de los derechos económicos, políticos, sociales, en la conquista por la vida y la salud.

Avancemos con fuerza y unidad, con solidaridad clasista y combativa

Que la Crisis la paguen los Ricos

Fuera Piñera con la Huelga General

Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas.

AIT

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