Chile. Piñera pretende frenar el alzamiento popular con medidas de miseria

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Aumenta la muerte de manifestantes. 15 personar dice el gobierno. Pero el asesinato militar es de cifra oculta, de desaparición de cuerpos, de criminal adoctrinado contra los pueblos. ¿20 a 45 personas? Los heridos y torturados son nomenclatura más opaca todavía. Al compañero mío Juan Caripán, dirigente de la toma de terreno en la comuna de Cerro Navia, la Violeta Parra, efectivos de la policía lo llenaron de perdigones en el rostro, violando todo procedimiento, mientras protegía junto a otros un almacén de barrio miseria para impedir su ataque. ¿De quién los ataques? Algunos delincuentes comunes. Sí. Pero también, según grabaciones hechas con teléfonos móviles ciudadanos, se sorprende a carabineros y militares destruyendo propiedad pública y privada, montando escenarios para justificar la represión más impune. Y además están los grupos fascistas mezclados entre la población que protesta, con el fin de fabricar violencia artificial.

¿Quiénes protestan? Una mayoría social entre estudiantes de secundaria y jóvenes de 30 años. El precariado sin miedo que exige en la práctica tomar el devenir y el futuro en sus manos.

El Paquete de Piñera

Este 22 de octubre, a las 21.30 horas, por cadena nacional el mandatario Sebastián Piñera, en un mensaje desesperado ante el escalamiento de las protestas, anunció medidas de lo que llamó “agenda social”.

¿Cuáles fueron los titulares de la batería de proyectos de ley que, supuestamente, tendrían que comenzar a tratarse inmediatamente en el Congreso? Piñera mencionó aumentos de las pensiones más bajas a cargo de aportes fiscales directos y complementarios. La demanda popular de No más AFP se mantiene tan vigente como desde el comienzo: el negocio privado del ahorro forzoso fue intocado.

Sobre el ámbito de la salud pública, anunció un seguro de enfermedades catastróficas con un techo que, superado, cubrirá el Estado. Dijo que se ampliará el Fondo Nacional de Salud, Fonasa, para reducir el precio de los medicamentos.

Refirió a un ingreso mínimo garantizado de 350 mil pesos mensuales (482 dólares) para las y los trabajadores. La diferencia entre el actual salario mínimo y el Estado lo pagaría el fisco, lo que significa que el “incremento” sería un nuevo subsidio al empresariado.  Señaló “mecanismos de estabilización del precio de la electricidad” y anular el casi 10% de aumento de la electricidad que se impondría en lo inmediato. Piñera indicó el envío de un proyecto de un impuesto de un 40 % a las rentas superiores a los 8 millones de pesos mensuales (11 mil dólares). En concreto, se trata de la invención de un nuevo tramo impositivo a los ya existentes. Asimismo, manifestó que las comunas de altos ingresos deberían contribuir a las de menos ingresos. También expresó la reducción de la dieta parlamentaria y de los más altos sueldos de los funcionarios públicos, y la limitación del número de diputados y de reelecciones. De igual modo, hizo referencia a un proyecto de ley de beneficio a la infancia; y a sala cuna universal. Dijo que se disminuirían las contribuciones para los ancianos más pobres.

La “agenda social” de Piñera, que intenta retornar la gobernanza al momento anterior a las masivas protestas, no satisface en modo alguno los derechos sociales y demandas elaboradas por el pueblo alzado. No existe ninguna modificación estructural en el régimen chileno basado en la explotación de humanidad y expoliación de la naturaleza. Los recursos fiscales para financiar el paquete “social” (que costaría alrededor de 1200 millones de dólares, según los tecnócratas del gobierno) provienen de las propias tributaciones regresivas que paga la población, como el IVA. Se desconoce si esas mismas medidas no vendrán de, por ejemplo, préstamos del FMI o el Banco Mundial cuyas consecuencias nefastas sobre los pueblos son bien conocidas en la región.

No se nacionalizará ni medio nacionalizará ningún bien natural, como el litio, el cobre u otro mineral. No se tocó el levantamiento del estado de emergencia, el toque de queda ni la militarización del país. Nada se dijo sobre los asesinatos cometidos estos días. Ni siquiera se movió un solo ministro.

Lo último: Piñera tuvo la cara de invocar un verso del fallecido poeta y narrador uruguayo Mario Benedetti. El literato inolvidable sabrá atormentar el mal sueño del postulante a autócrata chileno.

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