Chile. Operación Vuelo de Justicia: 23 años del espectacular rescate en helicóptero de los rodriguistas

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El día de hoy se celebran 23 años de la exitosa fuga de la Cárcel de Alta Seguridad de cuatro presos políticos del Frente Patriótico Manuel Rodriguez (FPMR, autónomo del Partido Comunista). La operación denominada «Vuelo de Justicia» -también conocida como el «Gran Rescate» o la «Fuga del Siglo»- devolvió la libertad a los militantes: Mauricio Herández Norambuena (Ramiro), Ricardo Palma Salamanca, Patricio Ortíz Montenegro y Pablo Muñoz Hoffman la tarde del 30 de diciembre de 1996.

Esa calurosa tarde, un «extra» interrumpía la normalidad de las transmisiones de los medios de comunicación con una noticia tan difícil de creer para entonces como hoy: Cuatro integrantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez se fugaban de la cárcel más segura del país en un helicóptero, una secuencia que parecía increíble y asombró a todo el mundo. La operación «Vuelo de justicia» logró  su objetivo en 58 segundos dignos de cualquier guión cinematográfico, generando un fuerte impacto político en la democracia tutelada de Eduardo Frei Ruiz-Tagle con Pinochet aún como Comandante en Jefe del Ejército.

Inmediatamente dio la vuelta a a nivel internacional tanto por su complejidad, como por la formidable limpieza táctica que no dejó heridos ni muertos. Con el correr de los días, las autoridades descubrían partes de la operación. Sin embargo, muchos detalles importantes permanecen todavía en secreto.

La nave utilizada para la acción era un helicóptero Bell Long Ranger 206 B1 de la empresa de vuelos turísticos Lassa. Inicialmente, la empresa había sido estudiada mediante arriendo de vuelos con similares características. El oficial de Carabineros Daniel Sagredo lo pilotaba en medio de lo que parecía ser un viaje incómodo para el grupo de turistas que resultaron ser militantes del IRA irlandés que incluso simularon quejas y vómitos para tomar el control de la nave encañonando al piloto y continuando rumbo hacia la región de O’Higgins. Una vez en tierra – en las orillas del lago Rapel-  el helicóptero fue acondicionado y preparado para el asalto.

Con el equipo de rescate a bordo, despegó errando inicialmente la ruta avanzando hacia la costa de la región de Valparaíso. Una vez sobre Santiago, se aproximaron hacia el complejo penitenciario con armas automáticas listas para hacer frente una eventual resistencia de Gendarmería.

Cerca de las 15:00 hrs. de ese caluroso 30 de diciembre de 1996, el helicóptero secuestrado apareció sobre el cielo de la Cárcel disparando con ráfagas de un fusil automático, en manos de un fusilero especializado del Frente, desde los costados hacia las casetas de los gendarmes, los que se parapetaron sin oponer resistencia.

Abajo en tierra, Mauricio, Ricardo, Patricio y Pablo, se encontraban en el patio en una reunión simulada. En el sitio dejaron como señal al helicóptero un balde amarillo invertido donde descendió el canasto con precisión. Según el relato del propio Patricio Ortíz, el canasto adaptado para la extracción de los militantes tocó el cemento y comenzó a dar bandazos manteniéndose por muy pocos segundos a su alcance y luego volvió a elevarse, instante en el cual se aferraron a la estructura a duras penas. Los rodriguistas que planearon abordar el canasto distribuyendo el peso no alcanzan a posicionarse correctamente. Solamente Ricardo y Pablo alcanzan a meterse al canasto, mientras que Mauricio y Patricio se mantienen colgando. Patricio se sujeta y logra subir una pierna, pero en uno de los movimientos pendulares y giratorios que tomó el canasto adaptado, Mauricio que se mantiene colgando, se azota fuertemente la espalda contra uno de los bordes del muro «como el azote que le da un dinosaurio a su presa» señaló. Contrario a la versión inicial de Gendarmería, los efectivos no repelieron el ataque y los fugados se elevaron abandonando el recinto.

Mientras vuelan a 200 km/h sobre la capital, Mauricio grita que va a soltarse cerca de 500 metros de altura. Pablo en una arriesgada maniobra se asoma al borde del canasto, y tira hacia arriba a Mauricio logrando estabilizarlo.

El vuelo de 2 minutos y medio sobre la ciudad, termina sobre una cancha de fútbol en el parque Brasil de la comuna de La Granja. Según el relato del propio Ricardo Palma Salamanca en su libro «El Gran Rescate»(LOM Ediciones 1998) en momentos que el helicóptero desciende, Pablo y Mauricio ya no resisten sujetarse y se arrojan al suelo en medio de la nube de polvo generada por la desaceleración de los motores de la aeronave. Parte del blindaje temporal adaptado en la cabina atrapó por instantes al piloto que luego fue extraído junto a los 4 rescatados por un grupo que les ayudó a emprender la huida en un automóvil que contenía fusiles M16 y se mantenía con el motor encendido en el lugar. Los fugados se preparaban para resistir un posible cerco policial, pero al no encontrar resistencia huyeron limpiamente hacia sus destinos dispares en el extranjero.

Helicóptero Bell Long Ranger 206 siendo periciado en el parque Brasil de la comuna de la Granja. Foto: El Mercurio

 

Las condenas que pesaban sobre los rescatados.

Ricardo Palma Salamanca había sido detenido en marzo de 1992 acusado del ajusticiamiento del entonces Senador, ideólogo de la dictadura y fundador del partido ultraderechista UDI, Jaime Guzmán. Ricardo también fue acusado por la retención involuntaria de Cristián Edwards y la muerte del coronel Luis Fontaine Manríquez y el cabo Víctor Valenzuela Montecinos. En tres de los procesos había sido condenado a cadena perpetua.

Por su parte, Mauricio Hernández fue detenido por la muerte de Jaime Guzmán y la retención involuntaria de Cristián Edwards y se encontraba cumpliendo doble pena de presidio perpetuo.

Mientras tanto, Pablo Muñoz Hoffmann tenía 10 causas en su contra y cumplía pena por el ajusticiamiento del coronel Luis Fontaine y el atentado fallido al general de la Fuerza Aérea integrante de la Junta Militar golpista de 1973, Gustavo Leigh Guzmán en 1990, quien sobrevivió al hecho, pero las heridas recibidas influyeron en su muerte en 1999.

El otro rodriguista, Patricio Ortíz se encontraba cumpliendo una pena de 10 años por la muerte de un Carabinero.

Mural alusivo a la fuga en la ribera del río Mapocho. Foto: Wikimedia Commons

 

El destino de los 4 rescatados.

Mauricio Hernández Norambuena «Ramiro» estuvo cerca de 17 años detenido en Brasil en una cárcel de alta seguridad y bajo un régimen especialmente cruel de sometimiento penal. Fue trasladado a Santiago en agosto de este año en un muy cuestionado proceso de extradición. Desde la cárcel manifestó en octubre su alegría por el estallido social a través de una carta: «El futuro lo continúa ensanchando el pueblo participando en los diálogos y debates colectivos y fraternos».

Ricardo Palma Salamanca, sindicado como el autor material del ajusticiamiento de Guzmán, recibió asilo político por parte Francia en noviembre de 2018.

Por su parte Pablo Muñoz Hoffman continúa viviendo en la clandestinidad, mientras que Patricio Ortíz logró conseguir asilo político en Suiza el año 2005.

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