Publicado en: 14 marzo, 2019

Chile. Muere el querido colega y periodista antifascista Fulvio Hurtado

Por Ernesto Carmona Ulloa

Fulvio aprendió, y se hizo periodista, en la legendaria The Century School, o sea en el diario El Siglo del PC, cuando era un rotativo de todos los días y la única escuela de periodismo en Chile capaz de competir con la de El Mercurio, el enemigo sempiterno.

Ayer (13/3), a los 95 años, falleció en Valparaíso el avezado periodista de la vieja escuela –y hombre de imprenta– Fulvio Hurtado Rojas. Como tipógrafo, en Plastigraf, hacia 1961, comenzó imprimiendo carnets de manipuladores de alimentos para el servicio de Salud, con una discreta máquina de los tiempos de Gutenberg. Durante los trágicos y largos 17 años de oscuridad 1973-1990, y con la misma maquinita, Fulvio también imprimió, con sumo cuidado y paciencia, miles de panfletos, volantes, afiches, folletos y toda clase de impresos políticos en papeles de diverso calibre. Con el sigilo de un David enfrentando a la dictadura, difundió incansable, sin aspavientos ni financiamientos raros, la idea de derribarla. Muy discreto. Era su estilo.

Después de fundar varias pequeñas empresas y adorables familias en la capital, Fulvio huyó a Valparaíso hace ya unas dos décadas, en busca de aire puro, tranquilidad y refugio del horrible ruido y aire contaminado que azota a quienes insistimos en cumplir condena en esta cárcel sucia y maloliente en que transformaron a la otrora bella capital.

Fulvio aprendió, y se hizo periodista, en la legendaria The Century School, o sea en el diario El Siglo del PC, cuando era un rotativo de todos los días y la única escuela de periodismo en Chile capaz de competir con la de El Mercurio, el enemigo sempiterno. Todavía no se consolidaba la primera escuela de la Universidad de Chile. El mismo me contó alguna vez de su paso por la “propaganda política oficial” como empleado del aparato publicitario del gobierno legal de Carlos Ibánez del Campo (1952-1958), mientras me mostraba en su departamento frente al mar uno tras otro los libros cuidadosamente empastado con los originales de cuanto impreso político salió de su establecimiento, una magnífica colección en varios álbumes que debería tenerla el Archivo Nacional.

Conocí a Fulvio en octubre de 1961 cuando trabajé en su taller Plastigraf, de calle Nueva San Martín, Agustinas y San Martín, al poco tiempo de arribar a Santiago desde Coronel-Lota, con 19 y la idea fija de convertirme en periodista. Por casualidad andábamos juntos en Temuco cuando ocurrió el golpe cívico militar de 1973. Fue una odisea llegar a Santiago sin quedar atrapados en las provincias del sur, infectadas de peligrosos momios que asesinaban sin piedad. El amigo será sepultado mañana a las 14 horas en el Cementerio Metropolitano de Santiago, carretera panamericana, hoy Ruta 5 Sur, frente al Terminal Pesquero, en Lo Espejo. Según su hijo David, allí descansan sus familiares. El velorio está realizándose hoy en Valparaíso.

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