Chile. Mientras usted juega

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A pocos pasos de un concurrido centro comercial existe un lugar llamado Kidzania. Si usted es un niño, puede que sus padres paguen la entrada y lo metan ahí. Puede que sus padres lo dejen en Kidzania mientras van de compras al centro comercial, si usted es un niño. O si otro niño como usted celebra su cumpleaños en ese lugar y decide invitarlo, porque es su amigo.

Y yo debo explicarle lo que es Kidzania, por si usted no lo sabe. Por si usted es un niño.

En Kidzania usted juega a ser adulto. En Kidzania usted aprende a ser adulto. Usted, por ejemplo, trabaja en una pizzería. Usted es operario de una empresa que fabrica pañales. Usted es vendedor de autos o de una gran tienda. Usted es empleado de correos, de un supermercado, de una empresa de aseo urbano. Usted puede convertirse en lustrabotas, panadero, periodista de un canal de TV o de un diario de circulación masiva. Usted puede atender una farmacia o el mesón de una aerolínea. También puede ser bombero o policía.

Usted juega durante unos minutos y luego pasa a desempeñar otro rol. Y así se hace una idea de lo que puede ser este mundo, la ciudad y sus oficios, etc. Mientras usted juega quizás descubra su vocación, pero eso no está garantizado.
Usted se encuentra ante el mundo tal y como es, en Kidzania. Con sus objetos y sus marcas comerciales. Usted compra con dinero de mentira.

Usted vive en la mentira con apariencia de verdad. Como usted es un niño cree estar experimentando la realidad, pero yo diría que el asunto es más oscuro. Pues cuando usted salga al mundo tal y como es, no podrá entender ni comprender el malestar de quienes trabajan en una pizzería o atienden al público de una multitienda por un sueldo de miseria. Usted no comprenderá sus muecas, su desgana, su fastidio vital o su pesimismo. Pues usted vino a jugar a Kidzania. Porque sólo es un niño, ya se dijo.

Pero acaso usted, niño y todo, pueda mirar por el rabillo del ojo mientras pasea por Kidzania y advierta que para el funcionamiento de un juego, cualquier juego, se requieren empleados u operarios que son como el andamiaje o el soporte de la puesta en escena del mundo. Ellos trabajan de verdad mientras usted paga por jugar. Usan uniformes de color naranja, por si no lo ha notado. Y gorros con visera del mismo color. En la camisa llevan escrito el nombre por si usted desea hacerles alguna pregunta o acusarlos con el supervisor de turno por una mala atención o una mala cara. Yo desconozco el sueldo de ellos, pero insisto en que están trabajando de verdad, lo cual no deja de ser preocupante en este país.

Ellos trabajan mientras usted juega en Kidzania. Podríamos definir esa situación como normalidad. Usted (sus padres) paga por mantener el fuego sagrado de la normalidad.

Kidzania rima a propósito con insania, para dejar en claro que aquí los niños pueden enloquecer mientras otros trabajan para ellos.

Y también, por cierto, rima con infamia.

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