Chile. Más allá de la coyuntura: Hacia una estrategia para el período

Por Carlos Lafferte Céspedes

Aportes para el debate en el inestable momento actual de la izquierda revolucionaria, entre la fragmentación y la reconstrucción.

1. INTRODUCCIÓN 

Entre 1983 y 1985, en medio de las protestas populares, cristalizan los cambios en la base  material del modo de producción, el patrón de acumulación, iniciadas con las “modernizaciones” de 1980. A partir de dichos cambios se hace posible establecer la instalación del modelo neoliberal, como respuesta a la crisis del patrón de acumulación asentado en el modelo de sustitución de importaciones,  a la crisis política del Estado burgués y, más ampliamente, de la dominación burguesa, todas cuestiones abordadas por la burguesía a través de la dictadura militar.

Con el modelo neoliberal, en tanto expresión histórica del capitalismo en su fase transnacional, se inicia un nuevo período de la dominación burguesa y la lucha de clases en Chile (1983), con una fase de instalación (1983 – 1989) centrada en la fundación y despliegue de los  cambios en la estructura económica y en el diseño e instalación de la nueva institucionalidad política,  una fase de validación y legitimación social y política (1990 – 2010), centrada en la profundización de las tendencias hacia la reproducción general del modelo, con ejes en la consolidación de los cambios en la estructura económica y la adecuación y fortalecimiento de la institucionalidad política del neoliberalismo, orientada hacia el aseguramiento  de su estabilización social y política, del mismo modo que hacia los cambios culturales que otorgaran al modelo un cierto carácter de irreversibilidad, y una fase de normalización de la dominación burguesa (mediados del 2008 en adelante).

El proceso que damos cuenta desde 1983 ha sido llamado desde la dominación neoliberal “proceso de transición a la democracia”.

Desde los cambios operados en la estructura económica, en el nuevo período se producirán cambios en toda la estructura social y política: en el Estado de la burguesía, en las clases y fracciones de clases y sus niveles de inserción económica e inclusión social, en sus objetivos, en sus intereses y en sus representaciones y sus alianzas. No solo eso: también afectará a los conceptos con que habíamos interpretado y construido la realidad. Es importante sugerir al respecto que las ideas de que definían el ser de izquierda o derecha, o la idea de progreso y progresismo, o la idea de reformas y reformismo, parecieran no caber dentro de la sociedad neoliberal, acrisolada en la dictadura militar.

2. ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL NUEVO PERÍODO DE LA LUCHA DE CLASES.

Dentro de todos los proceso de cambio, al menos esbozados en las líneas precedentes, se hace necesario tratar brevemente las características del nuevo período de la lucha de clases.

A través de ellas se posibilita avanzar en una doble dirección: de un lado comprender las especificidades del actual período de la dominación burguesa en condiciones del capitalismo neoliberal y, de otro lado, comprender sus consecuencias para la lucha de clases y para el diseño de la estrategia de los revolucionarios.

LA FUSIÓN DE LAS ANTIGUAS FRACCIONES BURGUESAS: ESTABILIDAD DE LA DOMINACIÓN POLÍTICA POR ARRIBA.

Como se ha dicho, los procesos de cambio en la estructura económica, han producido en la clase dominante una fusión de las antiguas fracciones de la burguesía. Sobre la base de los cambios en continuidad  en el patrón de acumulación, el conjunto de la burguesía se inserta y  realiza su  ganancia a partir del funcionamiento del modelo neoliberal, ya en los sectores exportadores estratégicos del modelo y sus sectores de servicios de exportación  y / o  en  la importación, distribución,  comercialización  de bienes en general, destinados al mercado interno.

Ello sucede a través de diversificadas alianzas, inversiones y  articulaciones verticales y horizontales de capital, con y desde las transnacionales y los bloques imperiales que están a la base del nuevo modelo,  en tanto parte de un proceso global de acumulación dirigido desde las transnacionales, sus Estados, sus gobiernos y sus instrumentos económicos y militares (ONU, OEA, FMI, BM, BID, OTAN, PAM).

En síntesis, se trata de la más plena configuración de un capitalismo globalizado, establecido desde el modelo neoliberal que articula centros y periferias de un sistema mundial de acumulación y reproducción del sistema, cuyo sujeto social y político lo constituye la burguesía transnacional y transnacionalizada, con soporte en gobiernos imperiales  y en toda una institucionalidad política, económica y militar mundial.

En sus consecuencias políticas más decisivas, esta fusión de las antiguas fracciones de la burguesía dota a la dominación burguesa en el período de un alto grado de estabilidad política por arriba.

Esto quiere decir que en el período no habrá contradicciones interburguesas, en sus aspectos principales o secundarios, que posibiliten crisis de la dominación por arriba.

Por tanto, tampoco habrá sectores democráticos o progresistas de la burguesía, expectantes de una alianza subordinada con el proletariado y el pueblo, para lograr mejores posiciones en el patrón de acumulación y en el manejo del Estado.

Como así tampoco podrá tener sustento teórico – político una representación que se diga de izquierda y que funde su estrategia en una alianza subordinada, aún transitoria, con alguna pretendida fracción burguesa, sobre la base de la desmedrada realización de su ganancia.

Esta fusión de las antiguas fracciones burguesas en el nuevo patrón de acumulación impactará también en sus antiguas representaciones políticas, vaciándolas de sus antiguos contenidos y estableciéndolas como las definitivas representaciones políticas del capitalismo neoliberal, prestas a concursar electoralmente por la representación de las masas, cada vez que la anterior representación agote su capacidad de control social sobre ellas, y las movilizaciones pongan en riesgo la institucionalidad neoliberal.

De ese modo la Alianza y la Concertación, y sus partidos,  representarán en el nuevo período las necesidades de reproducción global del capitalismo neoliberal, generando un sistema de contradicciones limitada a las necesidades y posibilidades de cooptación de las masas y la obtención de los montos de orden público y de paz social que dicha cooptación permita.

Todo lo que le dará durante el actual período un alto grado de estabilidad de la dominación en el período.

EL PROLETARIADO MANUAL E INTELECTUAL, EL PUEBLO MAPUCHE, LAS MASAS POPULARES Y LA INESTABILIDAD DE LA DOMINACIÓN POR ABAJO.

La imbricación de la economía chilena, dependiente, periférica y transnacionalizada, súper especializada desde el centro capitalista en la producción de materias primas y recursos naturales con bajo valor agregado, genera, como condición estructural de su reproducción, una delgada línea de puestos de trabajo  en los ejes exportadores y sus cadenas de servicios.

Desde estos  se articulan y degradan en cuanto a calidad del trabajo, del contrato y de salarios, pequeños hilos de empleo que bajan débilmente hacia el fondo de pirámide social. Así, los niveles de integración económica e inclusión social son tremendamente bajos, en relación a una amplia masa excluida.  Ello sucede del mismo modo con obreros, técnicos y  profesionales, hablándose de una proletarización de las capas medias profesionales.

Constituyen esta mayoría social precarizada, proletarios  integrados a los ejes estratégicos del modelo,  a la importación y comercialización de bienes de consumo y bienes de capital, a la construcción, a las redes de producción de los sectores estratégicos del modelo y a servicios estratégicos (puertos, transportes); profesionales, técnicos y proletarios ligados a los servicios públicos y municipales (previsión, salud educación con financiamiento público), proletarios intelectuales ligados a emprendimientos privados contestatarios a la dominación, en tanto asesores o ejecutivos o proveedores de servicios integrados a sectores populares estructuralmente marginados del modelo; amplios sectores sub proletarios, semi proletarios y lumpen proletarios, que venden su fuerza de trabajo de manera independiente, eventual y transitoria, o que venden y compran fuerza de trabajo en condiciones de gran precariedad o que, después de largos ciclos de cesantía, están marginados de los procesos productivos, dedicándose eventualmente a la compra y venta de productos de consumo inmediato.

Si se considera que el ABC1 concentra a una minoría que no alcanza el  15% de la población, y que el resto vive en condiciones de integración simbólica, sobre la base de expectativas de integración, o fuertemente endeudado,  entonces pueden dimensionarse las necesidades y potencialidades del movimiento social.

En este contexto, las luchas reivindicativas económicas y sociales de los pocos integrados y de los muchos excluidos tienden a masificarse, a chocar rápidamente con las bases estructurales del modelo, a generar nuevas formas de lucha y organización, alimentando y potenciando la conciencia y la lucha democrática.

Desde esta perspectiva, en el período se establece un monto de alta y permanente condición de inestabilidad de la dominación por abajo.

Por cierto hay y habrá muchas otras respuestas posibles a este fenómeno desde las representaciones políticas del neoliberalismo: la represión, la atención diferenciada según casos (bonos, subsidios) o la cooptación, trabajando para ello sobre la base social que su partidos provean: sectores populares de la UDI, del PDC, del PS, entre otros. O el PC, desde su integración a la representación política neoliberal denominada “nueva mayoría”. Actualmente el FA representa la más fuerte posibilidad de cooptación, agotado dicho rol en el PC.

Ello  les permitirá manejar las luchas sociales por un tiempo, pero no evitar su irrupción en ciclos cada vez más masivos e intensos en los que, de manera diferenciada, algunos sectores sociales populares reconocen cada vez  el límite estructural que imponen las modernizaciones del 80 a  sus reivindicaciones, demandas y derechos, a partir de leyes específicos (Estudiantes LEGE; Trabajadores – Ley Laboral, Salud y municipalización – privatización;  Previsión DFL 3500) y de la propia Constitución Política, respondiendo a ellas con mayor masificación y mayor radicalidad de sus luchas.

Así ha sido con las movilizaciones estudiantiles,  de los pesqueros, de los portuarios, de las poblaciones contaminadas, de los sin casa o deudores de sus casas, de la salud, la toma de carreteras por leyes de pesca que privatizan el mar, por contaminación, poblaciones afectadas por redes  ferroviarias, todas las que pasan rápidamente de la expresión de sus demandas, a la marcha, a la ocupación, a los corte de calles, a la lucha callejera. Mientras que los más, se expresan en las jornadas de protesta, de manera masiva y violenta en los territorios.

Esta situación no permanecerá en el tiempo como expresión de meras contradicciones estructurales. Su mantención o su resolución no proletaria y popular, por la vía de experimentos facistoides,  debiera ser un tema de reflexión.

3. RIGIDEZ – FRAGILIDAD ESTRUCTURAL DEL MODELO: SU IRREFORMABILIDAD.

Las expresiones y tendencias de la lucha de masas, por demandas y reivindicaciones altamente legitimadas (Educación, Salud, AFP) no pueden ser resueltas  por la burguesía sin ocasionar desequilibrios estratégicos al modelo.

El modelo neoliberal, asentado en tipos de articulaciones y redes de inversiones de carácter y nivel de resolución central en el capitalismo transnacional globalizado, es extremadamente estable en cuanto mantenga sus equilibrios fundantes,  pero enormemente frágil  en cuanto sean variados algunos de sus fundamentos: libertad del capital, disminución del gasto público, disminución del Estado.

Mejoras sustantivas en la salud pública, en la educación pública, en la previsión, en los impuestos, en el reajuste real de salarios, en las mejoras en la calidad del trabajo, en las mejoras en la organización sindical, se relacionan rápidamente con mayor presencia del Estado, aumento del gasto público, limitaciones a la inversión, déficit fiscal, cuestionamientos al superávit estructural, baja en la clasificación riesgo país, encarecimiento del crédito, bajas en la rentabilidad, baja en las inversiones: crisis del modelo.

La irreformabilidad de la estructura económica se reproduce hacia la estructura social y política que le sirve de sustento y que a la vez  sustenta y reproduce.

La mirada del pasado debe permitir descubrir el presente del capitalismo en su actual fase, en sus particularidades. No pretender su mera reproducción para reemplazar el presente.

Los gobiernos de “derecha” que cerraban las posibilidades al pueblo, y los gobiernos  “progresistas” que abrían espacios de  reformas que incrementaban el trabajo, o mejoraban el salario o la organización sindical y su capacidad de representación de intereses,  son situaciones propias del período anterior, y que alimentaban las ilusiones reformistas de entonces. No son posibles en la rigidez del capitalismo neoliberal, dependiente y periférico, asentado en la fusión del conjunto de la burguesía y la coherente articulación de sus representaciones políticas.

Esta resistencia al cambio que presenta el modelo, refuerza y polariza las ideas de inestabilidad de la dominación por abajo  y de estabilidad de la dominación por arriba, a la vez representa a la nueva IR que surja de estos procesos,  las bases de autonomía que se hacen exigentes a su estrategia de período.

4. LAS DEMANDAS POPULARES Y SUS CHOQUES CON LA INSTITUCIONALIDAD IRREFORMABLE: LA TENDENCIA A LA ILEGITIMIDAD CRECIENTE DE LA INSTITUCIONALIDAD POLÍTICA DEL MODELO NEOLIBERAL.

La rigidez estructural del modelo, en contradicción permanente con las  luchas de las masas por sus reivindicaciones económicas, sociales y por la democracia política, producen una creciente tendencia a la ilegitimidad de la institucionalidad política del neoliberalismo.

De acuerdo a variados estudios, los poderes del Estado, la institucionalidad política, la institucionalidad económico y social, las FFAA y de Orden, hasta la institucionalidad religiosa, son valoradas negativamente por las personas.

La luchas por demandas específicas de distintos sectores de masas, comienzan en las calles, luego pasan a la negociación para luego terminar en la lucha callejera, incrementando la fuerza y la organización y, en ese movimiento entre lucha callejera – negociación – lucha callejera, terminan por mostrar la inutilidad de las negociaciones con comisiones parlamentarias, diputados, ministros, reproduciendo la idea de inutilidad, de ilegitimidad, de la institucionalidad económica, social, política, laboral del neoliberalismo.

De otro lado, las convocatorias a funar las elecciones municipales, y los altos grados de abstención representados en estas, aunque no puedan ser atribuidas solo a dicha convocatoria, aunque un estudio de sociología de la UC evidencia que cerca de un 50% de lo que no votaron tuvieron para ello razones políticas, en los hechos  marcan un claro y significativo grado de ilegitimidad de la institucionalidad política del neoliberalismo.

Las primarias del neoliberalismo concertacionistas, mediado por el estrés post traumático del pinochetismo, llamaron a su activo militante, lo mismo que la otra representación neoliberal. Los efectivamente convocados, en conjunto, llegaron a constituir un 23 % de la ciudadanía. Las elecciones municipales convocaron alrededor de un 40% de la ciudadanía.

Las confrontaciones de las masas con el modelo, en sus luchas cotidianas en torno a demandas sociales y económicas, le otorgan importancias a estos porcentajes, que expresan dicha ilegitimidad en el ámbito de lo político.

Sobre la base de los datos que se conocen y el comportamiento observado en las movilizaciones, esta situación se reproducirá a escalas cada vez mayores, agudizando la tendencia a la ilegitimidad de la institucionalidad política del neoliberalismo, poniendo en tensión las herramientas de cooptación social y política del Estado neoliberal y de sus representaciones políticas sobre las masas, del mismo modo que lo hará con la estrategia de los revolucionarios en las masas, en el período.

Las discusiones acerca del uso de espacios institucionales  para la acumulación de fuerzas y, aquellos  otros de construcción y despliegue de fuerzas, es un tema de la estrategia, cuando esta se plantee transformar la ilegitimidad de la institucionalidad política del neoliberalismo en una crisis política de este.

5. CAPITALISMO NEOLIBERAL Y DEMOCRACIA.

Sobre la base de la irreformabilidad y la creciente ilegitimidad de la institucionalidad política del neoliberalismo, que cristaliza a partir de la lucha de masas, es posible concluir la imposibilidad de este para realizarse en condiciones de democracia política formal, al punto que la contradicción neoliberalismo – democracia constituye la contradicción principal en el período, y define con ello el norte fundamental para la estrategia proletaria y popular.

Entonces la legitimidad de la lucha democrática se  acrecienta cada vez ante las dificultades estructurales del neoliberalismo para admitir y resolver las reivindicaciones económicas y las demandas sociales y político – democráticas de las masas,  validando el despliegue de estas en todas las  esferas de la sociedad, y realizando así su carácter anti – neoliberal, y por lo mismo anticapitalista, con rumbo al Socialismo.

Como conclusión de esta primera parte es posible establecer que en la actual formación social chilena, la lucha reivindicativa, la lucha antineoliberal, la lucha por la refundación democrática de la sociedad y la lucha por el socialismo, constituyen un único y continuo proceso, con un  sujeto social multi – étnico, proletario – popular.

III. APUNTES SOBRE DISEÑO Y DEPLIEGUE DE LA ESTRATEGIA DE MASAS PARA LA   RUPTURA DEL ORDEN INSTITUCIONAL DEL CAPITALISMO NEOLIBERAL Y LA  REFUNDACIÓN DEMOCRÁTICA DE LA SOCIEDAD Y EL ESTADO.

CONTRADICCIÓN PRINCIPAL Y OBJETIVO ESTRATÉGICO DE PERÍODO

La estrategia de los revolucionarios, asume que la contradicción principal en el mundo de hoy se expresa entre el capitalismo neoliberal, en tanto expresión históricamente posible de la dominación burguesa sobre el proletariado, y la democratización plena de la sociedad, como posibilidad de avance hacia el socialismo.

De un lado la burguesía transnacional y transnacionalizada y sus redes de explotación y reproducción mundial del capitalismo, que súper especializan a las economías periféricas, jibarizando sus estructuras económicas, expropiando sus recursos financieros, limitando y precarizando el trabajo, funcionalizando su consumo interno; expropiando sus recursos naturales; trasladando plusvalía desde la periferia hacia el centro; cercenando su democracia con criterios de orden público y paz social, y reduciendo el espacio de decisión del ciudadano con enmarañados sistemas político electorales y de partidos, que hacen que este solo pueda decidir acerca de lo que ellos necesitan. Potenciados y amparados  desde sus instituciones internacionales financieras, económicas, políticas y militares, como el BM, el FMI, el Consejo de Seguridad de las NNUU, la OTAN, la OEA, y la fuerza militar del imperialismo estadounidense.

De otro lado, los pueblos, sufriendo las consecuencias de este capitalismo salvaje, que se hace insustentable en los social, en lo económico y en lo ecológico. En su gran mayoría doblegados por burguesías transnacionalizadas. Aplastados económica, políticamente y moralmente. Habilitados, no como ciudadanos sino como meros electores, para concurrir a la urnas a decidir acerca de la mano que lo atará por 4 o 6 años más. Situación que han superado y sostienen, con no poco sacrificio, algunos  pueblos de NuestrAmércica, como la Venezuela bolivariana,  Bolivia, y la siempre Cuba revolucionaria.

En Chile, la posibilidad cada vez más creciente de legitimación y fortalecimiento del objetivo democrático surge y se expande en cada confrontación del pueblo mapuche y del pueblo chileno por sus demandas, reivindicaciones y derechos, por la autonomía, por la tierra, por la educación, por la salud, por la previsión, por la vivienda y las deudas habitacionales, por el trabajo, las condiciones del trabajo, la estabilidad del trabajo y  el justo salario. En cada una de ellas las masas movilizadas chocan con la institucionalidad neoliberal y sus pilares fundamentales, abriendo el espacio a la conciencia democrática. Comienza a percibirse, aun débilmente, el objetivo democrático como único espacio en el cual puedan ser realizadas sus demandas, sus reivindicaciones y derechos.

La lucha democrática, como alianza social que se va estableciendo en torno a la contradicción central en el período, tiene un sujeto social que incorpora a los pueblos chileno, mapuche y demás pueblos originarios, a los trabajadores y trabajadoras, a los y las profesionales y técnicos, empleados y funcionarios públicos y privados ubicados fuera de los ejes estratégicos del modelo o, en las empresas de sub contratación que pululan en torno a ellos, en las más amplias capas populares empobrecidas, en la ciudad y en el campo.

Sin embargo, esta alianza social en proceso de establecerse, ha carecido hasta hoy de un objetivo que le permitiera orientar sus luchas reivindicativas y sociales en la dirección de acumular fuerzas estratégicas para proyectar y transformar el contenido de estas luchas parciales hacia el objetivo estratégico de la lucha democrática: la conquista de un Gobierno de los Pueblos chileno y mapuche, de los y las Trabajadores y Trabajadoras manuales e intelectuales, de los  Movimientos Sociales y e las amplias masas populares, único espacio posible para la realización de sus demandas y reivindicaciones.

La comprensión  e integración de esta consigna en las luchas parciales de las masas se potenciaría desde la propaganda que se haga en ellas sobre el Programa del Gobierno por el cual luchamos.

Entre los temas de ese Programa estarán:

Democratización de las riquezas y recursos naturales del país, poniéndolos bajo la propiedad de todos, el Estado, de manera que este pueda cumplir sus rol de garantista de derechos de las personas y de emprendedor de objetivos que aseguren el desarrollo nacional, con criterios de sustentabilidad social, ecológica y económica.

Democratización de las condiciones que permitan un desarrollo pleno de las personas, sobre la base de garantizar a las personas el derecho al trabajo, a la salud, a la previsión, a la educación, a la  vivienda, a un ecosistema sano, a vivir en la diversidad social,  a su identidad cultural y étnica, de género, de condición sexual o  religiosa.

Democratización de la economía y los servicios, incorporando la previsión, el agua, la electricidad, la telefonía, asegurando en la economía una fuerte área social (dirección obrera; ejes estratégicos de la economía: criterios de sustentabilidad económica, social y ecológica) y un fuerte sector cooperativo y de autogestión (administración obrera); el desarrollo servicios estatales de salud y educación gratuitos y de excelencia, un sistema previsional de reparto solidario y un sistema de viviendas de igual calidad y de precio diferenciado.

Democratización de la producción social de la realidad: asegurando  un área social y un área cooperativa y de autogestión  en la prensa escrita nacional y regional, en la radio, en la televisión y en las tecnologías de la información, de alta tecnología que cubra al menos el 60 % del espacio nacional.

Democratización del Estado: definición de un Estado plurinacional y muticultural, con integración efectiva de los pueblos originarios y el establecimiento de una nueva estructuración de sus poderes, elección universal y secreta de presidente, miembros de sistema parlamentario unicameral. Descentralización del Estado sobre la base del Poder Popular Regional y consideración de regiones autónomas con gobiernos de pueblos originarios,  con sufragio universal, inscripción directa y voto voluntario, circunscripciones geográficamente colindantes y proporcionales, establecimiento de consejos comunales del poder popular  como la unidad organizativa del pueblo a nivel territorial. Elecciones periódicas de autoridades del país, sobre la base de programas exigibles, con derecho a reelección y voto revocatorio para toda autoridad elegida por sufragio universal y directo. Iniciativas legales ciudadanas con quórum proporcional de sus circunscripciones, en los niveles nacional, regional y local.

PROPÓSITOS ESTRATÉGICOS

En el despliegue de nuestra estrategia  esta se orienta al conjunto de fuerzas puestas en movimiento, de los pueblos mapuche y chileno, desde aquellas más sectoriales o locales hasta las más nacionales, en la dirección de:

  • Ampliar el borde de contacto y profundizar la separación entre los de arriba, el capitalismo neoliberal y sus representaciones políticas, y los de abajo, los pueblo que  lucha por sus demandas y su realización a partir de la refundación democrática de la sociedad y del Estado.
  • Ampliar, potenciar, masificar, radicalizar la confrontación del pueblo, desde sus reivindicaciones, demandas y derechos,  con los de arriba, incrementando la inestabilidad política del modelo desde abajo.
  • Considerando la irreformabilidad de las estructuras económica, social, política del neoliberalismo, conducir las luchas de los pueblos y las masas en sus confrontaciones con la legalidad y constitucionalidad neoliberal que les impide su realización, desarrollando y fortaleciendo su conciencia democrática y anticapitalista.
  • Avanzar en cada confrontación de las masas contra el Estado neoliberal, sus aparatos armados y sus representaciones políticas, hacia situaciones crecientes de ilegitimidad de la institucionalidad política del neoliberalismo, hasta su abierta crisis política.
  • Desde la creciente separación entre los de arriba y los de abajo, el incremento de la inestabilidad política del modelo desde abajo, el constante choque de las masas por sus demandas reivindicativas y sociales con las leyes, las leyes orgánicas y la constitución política del capitalismo neoliberal y los crecientes grados de ilegitimidad de la institucionalidad política del neoliberalismo,  construir en las masas fuertes vínculos entre sus demandas y derechos y la necesidad de la refundación democrática del país, consolidando esta idea con la consigna: A conquistar un  Gobierno de los Pueblos que habitan el territorio, de los y las trabajadoras  y de los movimientos sociales y las masas populares.
  • Desde la transformación de la conciencia reivindicativa en conciencia democrática en las masas, como resultado de sus prácticas de lucha, convocar a la lucha por un  plebiscito que ponga en juego la propuesta de una Asamblea Constituyente  que genere, desde la soberanía ciudadana y desde los pueblos constituyentes,  la nueva Constitución Política del nuevo Estado plurinacional, multicultural,  democrático, con rumbo al socialismo.
  • La consigna que orienta las luchas reivindicativas y democráticas de los pueblos y de las masas  hacia la conquista de un gobierno del tipo y programa señalados, significan y potencian el espacio propio de acumulación de fuerzas de la estrategia de masas, para la ruptura del orden institucional del capitalismo.

1. APUNTES PARA UNA LÍNEA  DE AGITACIÓN EN EL PERÍODO

Desde la perspectiva señalada,  una línea de agitación debiera asumir en el período la identificación, la difusión y agitación de los contenidos particulares de las luchas  reivindicativas de distintos sectores del pueblo, remarcando sus expectativas a la vez que las limitaciones que les impone la legalidad del Estado neoliberal: su constitución, sus leyes, sus poderes  ejecutivo, legislativo y judicial, de la mano de sus representaciones políticas neoliberales.

Desde una pedagogía popular, la línea de agitación debiera educar respecto de las limitaciones institucionales que impone la legalidad neoliberal respecto de las demandas de territorio y autonomía del pueblo mapuche, de la  salud pública, de la educación pública, de la previsión y seguridad social, del trabajo, de la vivienda, en sus tendencias inducidas hacia la precariedad extrema.

Del mismo modo debiera asumir la educación de las masas respecto de fenómenos masivos  propios del modelo del capitalismo neoliberal que atentan la cotidianeidad de las personas, entre ellos la del emprendimiento marginal y precario del comercio callejero, la delincuencia y el compromiso delincuencial infanto – juvenil, la drogadicción, la violencia de género  y condición sexual, el acoso moral educacional.

Todo este esfuerzo de pedagogía popular debiera apoyar a las masas en la proyección y transformación  de su  lucha y conciencia reivindicativa en lucha y conciencia democrática.

En otra área de acumulación de fuerzas, la línea de agitación  debe poner a la luz, todos los fenómenos propios del neoliberalismo que caracterizan la conducta de corrupción – económica, moral, política –  de sus representaciones y mandos, criticando y proponiendo antes ellos la salida democrática como respuesta necesaria ante los procesos de desestructuración que caracterizan a la dominancia. Las ideas del Estado democrático plurinacional y multicultural de los pueblos, la elecciones con programas exigibles, el control democrático para asegurar el buen uso de los recursos y la generación y  revocatoria  autoridades, la idea de político como servidor público con sueldos de trabajadores especializados, el nuevo tipo de fuerzas armadas y de orden, entre muchos otros.

A partir de una exitosa  línea de masas para el objetivo democrático, en la disputa por el sentido común ante el neoliberalismo y los propósitos de neutralización de las fuerzas armadas del orden neoliberal, la lucha por la conquista de un nuevo tipo de gobierno como el expuesto, podrá realizarse en distintos escenarios. Desde aquellos de mayor peso de la institucionalidad del capitalismo neoliberal, con sus amenazas y tensiones, hasta otros de mayor preponderancia de los elementos de una nueva institucionalidad democrática y popular.

Todo lo que dependerá  además de las relaciones de fuerzas internacionales, en la tensión unilateralidad –multipolaridad.

Así,  el escenario posible para la resolución democrática y la continuidad revolucionaria de las luchas no puede ser establecido a priori, exigiendo a la línea de agitación la mayor atención a la situación política, a las variaciones en las relaciones de fuerzas a lo largo de todo el proceso, así como a la precisión respecto de la difusión, validación y masificación en cada momento de  las distintas formas de lucha, desde  las institucionales a las claramente extra institucionales, precisando en cada momento aquellas principales y aquellas secundarias, haciendo énfasis en su sentido y en la potenciación estratégica  de sus articulaciones en todo el proceso de lucha.

En cualquier caso lo más probable, a no ser cambios en el contexto internacional como guerras mundiales o guerras locales mundializadas, que pudiera ser el caso de NuestrAmérica, en la situación actual  de fortaleza de la dominación y de debilidad del proyecto revolucionario en su diseño y  en las masas,  junto con el desarrollo y fortalecimiento del trabajo estratégico de largo plazo en los territorios, la línea de agitación tendrá que abrir al pensamiento y a la práctica política de la IR y de las masas, la conquista y uso de espacios institucionales.

Al usar esos espacios, la línea de agitación deberá permitir en cada coyuntura de luchas y confrontaciones, la agitación de la estrategia de lucha democrática, sus valores, sus principios, sus objetivos y su instrumento central de realización: la conquista de un gobierno de refundación democrática.

Se trata también de especificar una  política electoral para cada uno de los niveles y de las formas en que se haya acordado participar intervenir, con objetivos diferenciados, aunque con una centralidad discursiva y práctica: la agitación de las luchas reivindicativas, su articulación y su continuidad en la lucha anti neoliberal y por ello necesariamente democrática. Sin falsas expectativas de reformas o progresismos. Más bien en la línea de Luis Emilio Recabarren:

“Para hacer esta labor de higiene pública es que acepto ir al Congreso en brazos del esfuerzo popular.

Por eso digo a los electores: No voy al Congreso a hacer leyes inútiles que violarán enseguida los capitalistas, o leyes que perfeccionen el sistema de esclavitud.

No. Voy al Congreso a criticar y combatir el régimen de la explotación burguesa contra la Nación, y a señalarle al pueblo desde la tribuna parlamentaria el camino más corto para que alcance su completa libertad y felicidad.”

Luis Emilio Recabarren

Bueno, el camino cierto para que los pueblos mapuche y chileno alcancen su completa libertad y felicidad es la concreción de la estrategia democrática y la legitimación y masificación de su objetivo del período: la conquista de un Gobierno de los Pueblos que habitan el territorio, de los y las trabajadoras  y de los movimientos sociales y las masas populares.

Por cierto hay otras líneas de acumulación de fuerzas y variados temas aún por tratar, pero creo que para el momento, ya es suficiente desafío.

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