Chile. Marzo: La irrupción Feminista y la arremetida de la diversidad de géneros

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Detrás de esa concepción biologista bipolar occidental de sexo-género, existe una verdad, una realidad de múltiples naturalezas e identidades de géneros. La LGTB que corresponde y ratifica a Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales y que han tenido en común, a través de la historia, el sufrimiento de ser rechazadxs, perseguidxs, torturadxs, y asesinadxs por una construcción sociocultural patriarcal, que impone un “Mandato de género”, que nos instituye mujeres y hombres y desde ahí definir relaciones intergenéricas (personas de distinto género) e intragenéricas (personas del mismo género) y sobre estos se construye una organización social, política y económica, que tiene roles que se apoyan en la división sexual del trabajo, y que aún en este siglo segrega y discrimina ciertas identidades de género. Ese mandato, que crea lo masculino igual pene-hombre y lo femenino igual vagina-mujer, donde paradójicamente se excluyen mutuamente y a la vez se complementan en la denominada división sexual del trabajo, heterosexualidad, etc., y que dibuja la falacia de la integración, en una sociedad que es el resultado de las desigualdades generadas por distintas formas de administración y que hoy es el perverso y destructor capitalismo – patriarcal. Es dentro de este tablero de ajedrez, que hoy juega el feminismo institucional, que más que cuestionar el poder y la forma de administración, busca ganar espacios dentro de él, ya sea por salario, estatus o cargos de poder. Un cuestionamiento  verdadero y profundo, pondría sus esfuerzos en la destrucción del modelo, lo que permitiría avanzar en torno al tema y así lograr la verdadera liberación de una sociedad patriarcal.

La concepción cultural dual de géneros, la dictadura de los  dos sexos, femenino y masculino, que tienen la misión de “integrarnos” en esta sociedad consumista y segregadora por esencia y en su supuesta “normalidad” , o más bien,  en sus marcos jurídicos llenos de normas, códigos y preceptos orales e imaginarios, que solo patologizan identidades como la transexualidad y el transgenerismo, ubican en el  centro un modelo determinado de hombre (blanco, rico, heterosexual, etc.) que deriva  en un orden social asimétrico, etnocentrico, clasista, misógino, homófobo, transfóbico, etc. Este patriarcado, es un orden de poder, un modo de dominación cuyo paradigma es el hombre y lo masculino, por sobre la subestimación de las mujeres y lo femenino. Es necesario que todos reconozcamos desde esta realidad, la existencia de múltiples realidades de género, que darían un frescor a una nueva forma de administrar las sociedades.

Las bases del patriarcado, inspirador de los odios hacia la mujer, homosexuales, lesbianas, transexuales, bisexuales, etc., etc., ha ido en cierta caída, debido a las luchas de movimientos sociales que han puesto en jaque el sistema sexual bipolar, dando origen a lo que podríamos llamar la Resistencia sexual.

Como uno de los movimientos transgresores del “mandato de género”, tenemos al feminista que ha sido pionero en esta lucha desde el siglo XIX, agregándose el movimiento transexual, visibilizado a finales de los 70. La transgresión de género, supone la deconstrucción de la  bipolaridad histórica y sociocultural de los géneros, supone, además,  algo sumamente importante a considerar, como es la posibilidad de que sea superada la inflexibilidad del sistema de género de la sociedad, por una donde los géneros  no sean algo fijo, natural y acabado, y donde la sexualidad humana y el deseo sexual sea algo activo, cambiante y creativo.

Este es el mes de la mujer, y como tal se  conmemora en distintos continentes del mundo, más aun si  se tiene en cuenta el haber sido las  pioneras en la lucha por visibilizar  la diversidad de géneros, que en la actualidad se encuentran en resistencia y lucha, por ser reconocidxs y aceptadxs como una realidad que siempre ha existido y que se ha querido ocultar y exterminar de la historia de las especies vivientes del planeta.

Por un Marzo 2020 feminista y de múltiples identidades de género, donde todxs sean integradxs y reconocidxs como parte importante de una nueva sociedad, que comienza a germinar y a cual Chile no escapa y no  está ajeno.

(Consulta Bibliográfica: Escrito Académico; “Análisis antropológico Transexualidad…”. Univ. Las Palmas Gran Canarias 2001)

 

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