Chile: Los “buenos políticos” izquierdistas, Ominami y Escalona

Si leer la confesión de Patricio Aylwin por su perdonazo inmoral a Pinochet produce repugnancia, cómo definir lo que se siente escuchar a los “buenos políticos” izquierdistas Carlos Ominami y Camilo Escalona, cuando hablan de Salvador Allende y de Cuba.

Aylwin, fue golpista civil, opositor acérrimo al gobierno de Salvador Allende y adulador de los gobernantes de EEUU. Sus opiniones corresponden a su esencia política, lo único de valor que tienen, es que se quitó la careta de demócrata con que siempre le ha gustado vestirse. Con sus declaraciones queda claro, sobre todo a los jóvenes, que respeta más la “popularidad” del dictador Pinochet, que la palabra digna de un presidente demócrata como Allende, nada más que decir. Es democristiano para vergüenza de militantes de ese partido, como su propio hermano Andrés.

Ominami, de militante mirista pasó a socialista socialdemócrata y economista neoliberal. Apoyó rápidamente los dichos de Aylwin, para quien sirvió como ministro. Hizo feliz en su desempeño ministerial a todos los grandes empresarios que no querían contratiempos con la llamada “Transición”, esta debería ser solamente “política”, pero para nada económica, ya que la de Pinochet era ideal para ellos. La misión de Ominami fue mantener esos privilegios y cumplió bien. Ahora le toca defender a su jefe y de paso se justifica, sumándose a la crítica de que Allende fue un “mal político”. Por su trayectoria, se podría calificar a este sujeto como un vulgar tortillero de la política, de los “buenos políticos” que señala Aylwin, dándose vuelta según donde esté el calorcito de los dueños del poder en Chile.

Puedo opinar quizás con más propiedad de Escalona, pero solo un adelanto, esto será relatado más extensamente en un futuro libro que estoy escribiendo, donde se relatan experiencias antidictatoriales que me tocó conocer y vivir como combatiente comunista y luego rodriguista. Al respecto, en 1986 participé en una reunión en la clandestinidad, cumpliendo órdenes del Partido Comunista. Quizás se acuerde él del regalo que le entregamos para los combatientes del Partido Socialista, previo a las jornadas de protesta del 2 y 3 de julio. Lo acompañaban en esa reunión varios socialistas internacionalistas que habíamos conocido en Nicaragua, y que terminaron luego sirviendo en la “Oficina” de Aylwin.

Declara ahora Escalona que repudia la democracia de Cuba diciendo: “Nosotros (los socialistas) estamos porque en Cuba se pueda avanzar en un régimen democrático, no hay libertades políticas y de asociación, y que por cierto eso genera una situación que, del punto de vista de los valores democráticos, es inaceptable”.

Incluso precisó que la izquierda en Chile esta compuesta por dos grandes fuerzas, la democrática (que es la de él, obvio) y la comunista y critica a esta última por no condenar a Cuba. Cómo debe haber sufrido el senador por las declaraciones de respeto a Fidel y Cuba de la dirigenta estudiantil Camila Vallejos, cuando regresó de ese país.

Aclaro eso sí, que hace rato la izquierda es mucho más que esas dos supuestas fuerzas, claro que dispersos todavía en cientos de colectivos populares y hasta partidos, pero vamos mejorando.

Escalona, militante desde la época en que el Partido Socialista contaba con cientos de miles de combativos adherentes cuando era el partido de Salvador Allende, resultó ser definitivamente un muy mal alumno de Allende, sobre todo en el tema de la consecuencia revolucionaria, se le borró de la mente ese concepto. Recuerdo que visitaba permanentemente a Cuba después del golpe de Estado de 1973 y era atendido muy bien por su condición de dirigente juvenil latinoamericano, muy antiimperialista él. En más de una ocasión recibió a los muchachos socialistas que se preparaban militarmente en las Fuerzas Armadas de Cuba (ellos mismos nos contaban orgullosamente los encuentros) varios de esos hermanos y futuros internacionalistas en Nicaragua y El Salvador, entregaron su vida en esas luchas. ¿Se acordará Escalona de eso?

De Cuba, de la que Allende fue entrañable compañero, una inmensa mayoría de las naciones del mundo repudia cada año en la Organización de Naciones Unidas, ONU, el bloqueo criminal norteamericano y demanda la libertad de los cinco héroes antiterroristas cubanos detenidos injustamente en EEUU. Los cubanos desarrollan su propia democracia y siempre han sabido defenderse.

De Allende, ante los ataques de estos “buenos políticos”, nuestro compañero Presidente se defiende solo, con su ejemplo en La Moneda. Quizás estos políticos izquierdistas a lo mejor eran muy jóvenes o emprendieron la retirada al exilio cuando él más los necesitaba.

Cada día crece en Chile el cariño a Salvador Allende, sus ideas de unidad serán una clave importante para desentrañar las salidas a nuestra situación actual, construyendo y creyendo en nuestras propias fuerzas. Y en nuestro futuro gobierno popular donde la mayoría mande.

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