Chile. Las condiciones del pueblo y el tiempo de los parásitos

A propósito del Covid-19 en Chile

A la situación sanitaria por la que atravesamos producto del Covid 19, se suma la crisis general capitalista, la cual ha sido anunciada incluso por los mismos portavoces del capital. La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva ha dicho que “está claro que hemos entrado en una recesión”. Es sabido que en estos contextos las clases dominantes descargan dichas crisis sobre los hombros de la clase trabajadora sin retroceder un centímetro en sus ambiciones de poder.

LAS CONDICIONES DEL PUEBLO

Así es como ha ocurrido acá en Chile durante las últimas semanas donde resulta cada vez más indignante ver cómo nuestro pueblo debe seguir “pagando el pato” con los efectos de la pandemia, porque si bien, el virus no discrimina, las condiciones de vida desiguales sí contribuyen a que la desgracia sea más desgraciada cuando se trata de los pobres.

Ya es sabido el robo permanente que tienen que sufrir los/as trabajadores/as mediante el sistema de pensiones, ahora en plena crisis se ha profundizado este saqueo. Por ejemplo, el fondo A en un solo día perdió todo lo ganado en un año y, por si fuera poco, el gobierno anuncia un plan económico donde se utilizarán los fondos de cesantía para liberar de gastos a los patrones en el caso de que se suspendan las labores. Pero no solo eso, además contempla la posibilidad de que se la lleven “pelá” cuando quieren despedir a los empleados, sin pagarle un solo morlaco.

Por otra parte, vemos las hipócritas recomendaciones sanitarias que giran en torno a evitar las aglomeraciones, mientras que los trabajadores siguen trasladándose como ganado para llegar a sus labores, corriendo un evidente peligro de contagio, cuestión que ya le está pasando la cuenta a quienes se desempeñan en el metro y en los centros de salud; mientras que 69 de los primeros se pusieron en cuarentena esta semana, ya hay más de 400 contagiados que pertenecen a la primera línea de la salud.

Si hablamos de la Región Metropolitana, resulta evidente la desigualdad en el sistema asistencial de salud que mientras las comunas más infectadas sean Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea, no sea ahí, sino en Renca y en Maipú donde se registraron los primeros muertos por el virus.

Ni hablar del hacinamiento en las cárceles donde generalmente van a parar los más pobres. Cerca de 42 mil personas viven tras los barrotes desde donde miran con desesperación la realidad de su entorno, donde las medidas higiénicas son prácticamente imposibles. Durante la semana pasada se registró un motín en la cárcel concesionada Santiago 1, en los audios que se filtraban desde adentro se podía escuchar “acá no nos dejan entrar ni alcohol gel, quieren que nos muramos aquí adentro”. No podemos olvidar que en esta y otras cárceles se encuentra los más de 2500 presos de la revuelta iniciada en octubrede 2019, muchos de ellos sin ni siquiera tener antecedentes previos, han tenido que soportar estas condiciones. En ello la justicia también muestra su carácter de clase. Esto ha quedado en evidencia cuando este 25 de marzo el juez Daniel Urrutia Laubreaux, cambia prisión preventiva por arresto domiciliario a trece personas detenidas por desórdenes públicos, considerando las nefastas condiciones sanitarias de las cárceles en el contexto de expansión del Covid-19. Rápidamente la Corte Suprema revocó el fallo y más encima castigó al mismo juez ordenando un sumario, y claro, se trataba de personas que rápidamente a través de los medios se les asoció a la “primera línea” y el mensaje debía ser ejemplificador.

Y LOS RICOS SACAN SUS CUENTAS

Al otro lado de la vereda, el presidente junto a sus ministros, especulan con el provecho político que pueden sacar de la desgracia, militarizan los territorios y profundizan el modelo subvencionando a los privados como ocurre con la venta de las vacunas o con el arriendo de espacio Riesco como hospital de campaña. Cuando un verdadero gobierno podría tomar sus atribuciones y ocupar sin costo alguno el lugar, claro, el problema es que se deben seguir engordando las billeteras de los más ricos.

Las voces más alarmistas del empresariado ya han comenzado su campaña de extorsión psicológica ante la posibilidad de una cuarentena total, el vocero en esta pasada ha sido el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Juan Sutil, quien aseguró que “si Chile se paraliza, pasamos a ser quizá el país más pobre de Latinoamérica nuevamente”.

Tampoco han desaprovechado la oportunidad de jugar con los tiempos. Habían pasado solo un par de días desde que se decretó el “Estado de catástrofe” cuando, amparados en el coronavirus, una cuadrilla de hombres llegó a plaza Dignidad a limpiar y pintar el lugar, queriendo borrar todo vestigio de la revuelta, justamente cuando se cumplían 5 meses del estallido social. De pasada también aprovecharon de aplazar el plebiscito para el 25 de octubre de 2020 y las elecciones municipales para el 11 de abril. Seguramente piensan que eso les dará más tiempo para blanquear su imagen y amarrar de mejor manera lo que viene. Sin embargo, el show mediático de la Teletón por ahora no ha sufrido alteración de fecha alguna.

Seguramente de ahora en adelante escucharemos cada vez más seguido el discurso de la cacareada “Unidad Nacional”, pero sabemos que hace mucho tiempo el modelo económico de los privilegios ha partido al país en dos, por una parte, a una minoría parásita que se resiste a perder su condición, y por otra parte, una gran mayoría que resiste y que quiere seguir viviendo para continuar con una revuelta pendiente que no ha terminado.

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