Chile. La neo burguesía fiscal

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Surgimiento de nuevo estamento social, inesperado e indeseado, permite aventurar que la actual crisis política que asfixia al país se encuentra próxima a estallar

Los últimos 10 o 12 meses han dejado constancia de una dura realidad que parece encaramarse burlescamente sobre la dignidad de un país que, por esos mismos efectos, constata la desvergüenza que caracteriza a sus más altos dirigentes, habituados a la mentira y el engaño.

Lenta pero progresivamente la casta dirigencial chilena avanzó en los terrenos de la corrupción hasta hacer de ella una forma de vida… política. Una manera de conducir las empresas y el país que la casta política actual cree colindante con lo que es socialmente aceptado. Eso, por cierto, no corresponde al pensamiento íntimo de nuestros connacionales. Sabemos que estos eluden expresar su opinión de manera pública. Además, se encuentran cooptados por las engañifas de una prensa canalla al servicio de intereses de vivarachos y ladronzuelos, recubiertos por capas del almibarado prestigio que poseen algunos de los roles o cargos que temporalmente desempeñan.

El patronaje derechista supo amaestrar a la perfección a sus antiguos adversarios políticos, transformándolos primero en mayordomos del palacio y, luego, en socios efectivos en cuanto negociado atingente a la expoliación del país surgía por doquier. A poco andar, esa relación de patrón-empleado, o de maestro-alumno, varió sustancialmente y, sin temor a equivocarnos, podemos compararla con lo que acaeció entre Antonio Salieri y Wolfang Amadeus Mozart, maestro y discípulo respectivamente, allá en la vetusta Alemania de finales del siglo XVIII. Mozart (el discípulo) superó con largueza al maestro (Salieri), y este fue acusado –injustamente, es cierto– de apoderarse de algunas de las obras de su antiguo aprendiz.

En asuntos de política y economía, la derecha chilena y los vástagos del pinochetismo jugaron el mismo rol de Salieri. La Concertación, cuyos principales dirigentes ya venían con suficiente aprendizaje capitalista desde el exilio en la Europa neoliberal, alcanzó el nivel de Magister junto al término de sus cursos de pregrado. Un logro nada despreciable. Los huevos del águila desaparecieron del nido y Robin superó a Batman… así de claro.

Los ex izquierdistas (pero jamás ‘allendistas’: el hombre del bigote blanco era demasiado consecuente con su ideología) nunca lograron hacerse de riquezas naturales como el cobre, el agua, los mares y bosques o los servicios básicos: ellos que formaban y forman parte del arcón de riquezas de los poderosos de siempre: Apenas, mediante el ‘despeluqueo’ del fisco, alcanzaron alturas monetarias de segundones, de cara a sus antiguos mandantes, hoy socios.

¿La Banca, el retail, la Bolsa, la Industria? No, imposible. Era más sencillo desfalcar ministerios, subsecretarías, intendencias, embajadas y seremías. Luego, una vez que el sufragio de la ‘gallá’ les fuera desfavorable, integraron directorios de AFP’s o similares, o participar en sociedades dueñas de establecimientos educacionales con copago, o de universidades privadas con clarísimos fines de lucro. Ahí estaba la riqueza disponible, en la fuerza de los noventa, parafraseando la canción de “Los Prisioneros” (que se referían a los ochenta).

Sin embargo, para los antiguos ‘rebeldes’ ese plan de engañifas varias requería de nutrientes. Por ello era imprescindible echar mano al discursillo demagógico para embaucar a los desinformados, vale decir, al 70% del electorado.

En tales avatares, algunos caudillos de la actual socialdemocracia de Pelotillehue son verdaderos maestros, como Ricardo Lagos Escobar. Luego de discursear y pontificar por toda América Latina el sistema de privatización y de concesiones tan propio del neoliberalismo salvaje –como lo hizo en Caracas junto a Felipe González y Fernando Henrique Cardoso–, y de entregarle a manos privadas empresas y recursos netamente fiscales, procura regresar a la “casa donde tanto se sufre”.

Sabe, sin embargo, que no cuenta con el apoyo electoral de antes y que se encuentra fuera del ranking de los “top ten” de acuerdo a las recientes encuestas de opinión.

Por ello recurre al terror, “O yo, o el caos”, bombásticas declaraciones que echaron paladas de tierra sobre el gobierno de Bachelet, borrando con el codo lo que su mano escribió y firmó los últimos 16 años.

Al mismo tiempo, El Mercurio mediante, envía claros mensajes al mundillo empresarial –que tanto le ama– diciéndole que llega a La Moneda las cosas volverán a su cauce normal: “lo de antes”.

Entre líneas, Lagos Escobar le certifica a moros y cristianos que “lo de antes” no es más que perseverar –con otros celos y cuidados– en lo que el duopolio ha venido realizando desde 1990 a la fecha. Ello significa que no se detendrá la arremetida de estos nuevos aristócratas que engordan en la sala cuna llamada Fisco, pues ya tomaron posesión de los servicios públicos y de ciertas ONG’s , clavando banderas en las “instituciones que funcionan” para ellos.

Ni el Poder Judicial quedó libre de las acciones emprendidas por estos “adelantados” mayordomiles, que le disputaron palmo a palmo la cabecera de las Cortes, de la Contraloría, del Servicio de Impuestos Internos, de la Tesorería, del SERVEL y de cuanta institución permite contar con cierto grado de poder (o de dinero) en el país, a los viejos tercios pinochetistas.

Así, una nueva ‘aristocracia burocrática’ tomó las banderas del enriquecimiento inmoral, pero “lícito”, según leyes que ella misma despacha y aplica. Mediante el entramado de artículos, ‘otros sí’, legajos y códigos, los viejos discípulos se apoderaron –para su peculio particular– del aparato estatal, convertido en una mina de oro desde la cual fluye dinero fresco a raudales y sin interrupciones.

Poco les importa que el país sea vendido por kilos y por kilómetros: lo que les interesa es continuar ordeñando ese animal llamado Fisco a objeto de embolsicarse el máximo de dinero posible, sin detenerse en cuestiones que en el mundo político de otrora eran consideradas inmorales.

Tampoco se les arruga el alma asociándose con aquellos ‘patriotas’ que durante la dictadura esquilmaron al país aduciendo que luchaban “contra el comunismo internacional”. Los ex izquierdistas aseguran que estos son otros tiempos, y creen no pecar ni venialmente cuando forman pandilla con individuos como Ponce Lerou.

No podría imaginar –es tal vez un mal ejemplo, pero no se me ocurre otro– que en su momento, los “cazadores de nazis” se hubiesen asociado comercial y políticamente en Chile con Jorge Prat, un neonazi que fuera candidato a la presidencia de la República, fundador del partido de Acción Nacional (1963) y socio del Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista (MRNS).

Imposible, ¿verdad?

Ni tanto: varios ex concertacionistas, incluyendo a Max Marambio, Osvaldo Puccio, Sergio Bitar, Guido Girardi, Carolina Tohá, los hijos del senador Jorge Pizarro y el mismísimo PPD –a través de una pantalla llamada “Corporación Chile Ambiente– entre muchos otros, –incluyendo a decenas de parlamentarios de la “Alianza por Chile–, eran financiados directamente por la poderosa ex empresa fiscal SQM (Sociedad Química y Minera de Chile), controlada (saqueada) por el ex yerno del dictador Pinochet.

La corrupción y el aprovechamiento ilegal de informaciones privilegiadas para concretar negociados millonarios con dineros preferentemente fiscales, es una constante en el mundillo político actual.

Ninguno de los inmorales mencionados en estas líneas merece un solo sufragio de nadie.
El caso de la actual presidente amerita párrafo aparte. En su segundo mandato demostró –por si hiciese falta– no poseer ninguna de las cualidades esenciales que exige el cargo de primer mandatario de la nación.

Débil de carácter, irresoluta, burocrática en extremo, sin fuerza ni carácter sólido para ejercer autoridad, entrampada en disquisiciones propias de un feminismo vacuo y extemporáneo que presentó en calidad de programa central, con conocimientos sociopolíticos livianitos y la única compensación de bien bailar cumbia. Muy leve la compensación…

Apoyada en un curriculum vacío, adornado por Lagos Escobar y sus secuaces de apellidos Brunner, Ottone y Correa, doña Michelle afirmó su estatus político echando mano a su pasado cargo de Secretaria General Adjunta de la Agencia ONU Mujeres. Se conocen trayectorias más consistentes.

Nos han engañado desde el año 1988 a la fecha. Pero las redes sociales desnudan veleidades, destapan delitos, señalan culpables. La cofradía de entelequias corruptas sienten que el piso sobre el cual están paradas comienza a vibrar, anunciando desplome.

La neo burguesía fiscal, esa que engordó económicamente mediante la explotación de haberes pertenecientes al Estado de Chile, ordeñando las “instituciones que funcionan”, comienza a sospechar que el tiempo de engorda llega a su término.

Si parece claro en ciudades como Santiago, Valparaíso, Concepción o Punta Arenas, resulta más evidente en comunas del Chile profundo: en ellas es posible ver con claridad la seguidilla de abultados gastos, abusos y despilfarros de dinero que despojan servicios públicos como la Salud, la Educación, las infraestructuras y el trabajo.

Permitiendo crímenes ecológicos y una delincuencia imparable, al tiempo que le restan prioridad a materias atingentes a trabajo, viviendas y recreación, sin contar la falta alarmante de servicios básicos como agua potable, luz eléctrica, alcantarillado, asfalto de caminos, veredas, recintos deportivos, plazas, parques, etc.

Chilenos y chilenas sueñan –el sueño del pibe– con representantes elegidos que, en los poderes Legislativo y Ejecutivo, cumplan cabalmente con las promesas que explicitaron durante sus campañas, cuando procuraban obtener el apoyo electoral de las mayorías. Lo que plantea la cuestión de la viabilidad de la democracia representativa, hasta ahora negación de la democracia.

La pipa se ha llenado con tabaco amargo. La gente, el pueblo, la sociedad civil, los estudiantes y los pobladores, los temporeros, el electorado en general, dejó de creer en la cáfila de políticos y autoridades actuales.

Una olla a presión llamada Chile avisa, –más que amenaza, avisa–, que está pronta a la desobediencia civil. De ahí al estallido social hay un paso.

500 años antes de nuestra era el rey persa Ciro el Grande exclamó: «No es digno de mandar a otros hombres aquel que no es mejor que ellos». La neo burguesía fiscal está sobre aviso. El llanto posterior nada remediará.

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