Chile: La dictadura insiste en mandar, José Piñera es prueba de ello

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Definitivamente, algo funciona muy mal en el sistema político y social chileno. Pareciera que sólo ayer hubiésemos salido de un régimen totalitario en el cual todas las libertades estuvieron severamente conculcadas, ya que aún existen chilenos que piensan y actúan como si los duros años de totalitarismo estuviesen activos y de cuerpo presente.

Gente como la descrita continúa proponiendo ‘soluciones’ económicas similares a las que  instauraron los economistas e ideólogos del grupo “Chicago’boys” a finales de la década de 1970. Varios de esos personajes miran a nuestro país desde el extranjero, ajenos a los acontecimientos y movilizaciones sociales que se han desarrollado en los últimos años, apostando, contrariamente, por el inmovilismo que tan bien le hace al 5% de la población, pero que daña cada vez con mayor severidad al 95% restante.

Con una soberbia y veleidad rayanas en el desprecio social, propio de todo clasista sin remedio, José Piñera, que fue el ‘regalón’ del almirante José Toribio Merino entre 1977 y 1985 (en ese ‘cariño, fue reemplazado por Hernán Büchi), abandonó temporalmente su apoltronamiento estadounidense y viajó a Chile decidido a pontificar sobre el sistema de previsión social que él ideó y aplicó, mediante el DL 3.500, el año 1980. Pero, su intención va más allá de lo mencionado, cuestión que veremos líneas adelante.

Personas que piensan y actúan como él abundan aún en Chile. Provienen de los años duros del totalitarismo, ya que  de una u otra forma se enriquecieron gracias a él. Esas mismas personas deben haber sentido pavor cuando la dictadura fue derrotada en el plebiscito de 1988, pues habrán pensado que vendría la necesaria “pasada de factura”, vale decir, rendir cuentas ante el país y ante la justicia, lo que les significaba perder lo robado y algo más.

Sin embargo, nada de ello ocurrió. Por el contrario, los agiotistas, corruptos y ladrones, beneficiados por el gobierno dictatorial con el traspaso de un centenar de empresas fiscales, respiraron felices una vez que se enteraron de los acuerdos ‘sotto voce’ protocolizados  por la naciente Concertación con los representantes del pinochetismo. No habría una democracia ‘real’, sino ‘protegida’. No habría ‘justicia verdadera’, sino ‘en la medida de lo posible’, lo cual era la continuidad jurídica de lo habido y conocido durante los diecisiete años de gobierno militar.

Con tales verdades, obviamente estaba abierta la posibilidad de continuar estragando el país, expolíándolo, estrujando a la gente para sacarle hasta el último centavo de sus ingresos a objeto de seguir engordando las faltriqueras de los poderosos.  La nueva previsión fue el mecanismo perfecto. Ella dio inicio a la debacle llamada hoy ‘brecha económica’.

A las AFP’s les siguieron las ISAPRE, y poco más tarde fueron impuestas  la ley del cobre, la nueva legislación laboral que castró al sindicalismo, la educación convertida en boliche comercial, y un largo etcétera que conocemos y sufrimos desde entonces.

Hoy el horno no está para esos bollos, y porque era una cuestión sabida, José Piñera decidió venir. Lo hizo no sólo por una necesidad impetrada por los esquilmadores, sino también aprovechando la debilidad de un  gobierno que viene dando tumbos desde hace meses debido a la pérdida de brújula política, y lo que es aún peor, merced al apoyo efectivo que los candidatos presidenciales de la izquierda ‘oficial’ ofrecen a los mega empresarios de las transnacionales (recordemos que la mayoría de las AFP’s pertenecen a inversionistas extranjeros, los que remesan a otros países el dinero obtenido aquí).

Sabido lo anterior, debemos tener claro que no se trata sólo de la previsión social, pues ella significa nada más que un porcentaje dentro de la globalidad del neoliberalismo salvaje. ¿Qué es, entonces, lo que tan apasionadamente viene a defender José Piñera?

El ingeniero y magister en Economía, Manuel Riesco, nos entrega algo de luz al respecto: “los que realmente expropian mes a mes las cotizaciones previsionales son las AFP,  puesto que la recaudación mensual de cotizaciones obligatorias son $500 mil millones y el pago mensual de pensiones de las AFP y compañías de seguro, son $200 mil millones. Entonces mensualmente están expropiando $300 mil millones de las remuneraciones, de los cuales ellos se quedan con la mitad y la otra mitad la transfieren principalmente a los grandes grupos financieros. Y no lo van a devolver jamás» (entrevista a Manuel Riesco en radio ADN).

Las AFP tienen controlado todo el poder político y también el económico, pues no hay mayor volumen de dinero fresco en Chile que el manejado por las AFP, las que incluso dominan y controlan el Consejo para la Transparencia, dirigido por la señora Vivianne Blanlot, quien hasta hace poco era nada menos que Presidenta de una AFP.

Yendo al meollo del asunto, el gran problema en estas cuestiones se centra principalmente  en la rentabilidad, pues debido a los manejos en beneficio de sus dueños y sus negocios asociados a las AFP’s, estas rentan al cotizante sólo un 3% o 4% debiendo rentarle más del 8% , que es el porcentaje extra que se lleva la AFP, dineros que deberían pertenecer al cotizante. Además, es oportuno señalar que 31 mil millones de dólares de las AFP están invertidos como préstamos en el Sistema Bancario, monto que significa 4 Reformas Tributarias de esas prometidas por el Gobierno de la Nueva Mayoría, $6.500 millones de dólares en el Grupo Luksic y $4.500 millones de dólares están invertidos en el Grupo Matte.

Las AFP’s triangulan con el dinero de los cotizantes alimentando con dinero fresco sus empresas asociadas; invierten en el retail con préstamos que también realizan a la Banca (muchas empresas del retail pertenecen a los dueños de algunas AFP’s), pero tales préstamos son de bajísimo interés (3,5% anual).

El retail a su vez realiza préstamos, avances o ventas a su clientela, pero lo hace con un interés que supera el 30%… es decir, la AFP le pasa TU plata al retail, este encarece los productos y te atrapa con intereses altos y tú te empobreces con TU PROPIA PLATA, mientras la AFP gana por tres lados: por administrar tu dinero, por el préstamo al 3,5% al retail y por la venta que este te hace a ti (al 30% de aumento); todo ello con TU DINERO…. a la vez que la Banca funciona también en un alto porcentaje con la plata que entregas cada mes como cotizante. Y es sabido que esa Banca a ti no te paga nada, no te devuelve nada y por el contrario, si le pides un préstamo ella te desnudará con altos intereses anuales. En suma, tú mismo aportas el máximo esfuerzo para empobrecerte.

Eso es lo que ha venido desesperadamente a defender el creador del sistema que hoy agobia a los chilenos y que es rechazado por el 87% de la población mayor de 18 años.. Por tanto, José Piñera -quien plasmó su carácter ególatra y altanero al dejar entrever que su creación era una obra tan maestra como las de Miguel Ángel Buonarotti-, puede regresar a su poltrona en Estados Unidos sabiendo que, en este tema del macabro sistema de previsión vigente, el país actual dista mucho de la pusilanimidad e ignorancia existentes en los tiempos de la dictadura que él defiende y añora.

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