Chile. Julio Escámez: Me avisa mi hermano de su muerte en Costa Rica, rodeado por sus hermanos ticos que lo apoyaron en su exilio

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La muerte de Julio Escámez es una pena, y se enmarca en las grandes luchas de los pueblos contra sus opresores. En Chile, donde la dictadura, de entrada, decidió destruir la cultura, el arte y todo lo que fuera expresión popular.  Eso sucedió por esa pretensión de los reaccionarios, militares y corruptos que aún asolan el país de tratar de apagar la luz y establecer alguna forma de purgatorio.

Intenté ubicar a Julio por varios lados. No lo conseguía. Mis hijos lo visitaron en su taller, en Costa Rica y lo recuerdan. Mi propio recuerdo venía de mi infancia cuando él ya era pintor y se reunía con otros pintores (especialmente, su gran amigo, también muralista chileno, José Venturelli Eade)
Sus murales y libros recorren el mundo. (ver: https://www.google.ca/search?q=Murales+de+Julio+Escamez&rlz=1C5CHFA_enCA560CA561&espv=2&biw=816&bih=521&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=0ahUKEwizvfzlwPXJAhWEbB4KHahBBokQsAQIMQ  y también algunos libros de él: “Visiones de l infancia y adolescencia del poeta. Neruda 1906-1921.Julio Escámez – Editorial Universitaria de Concepción. 2004,ISBN 956-227-278-8 Para obtener este libro: lgaravil@udec.clSu comunicación artística, enorme en varios aspectos, aparecía por allí, por allá. Las mismas publicaciones de su obra eran silenciosamente boicoteadas. Las “autoridades parecían «no comprometerse» porque la vergüenza de la represión y destrucción de su obra era demasiado escandalosa. Milicos y administradores del país – mediocres por esencia y definición- trataban de esconder el sol con un dedo. Un enorme y precioso libro publicado por la Universidad de Concepción con una buena parte de la obra de Escamez, se agotaba.Quienes definían prioridades desde su ignorancia y poder, esos «jefes» arrogantes pretendían que olvidarlo era fácil. No se hacían nuevas ediciones… Pero Escámez seguía pintando y otros pueblos lo recibían como hermano. El «olvido programado» que la actitu anti-cultural de la dictadura y seguidores no pudo ni podrá con el hecho histórico de que el arte real, nacido y comprometido con su pueblo, con las vidas cotidianas, perduran mucho más allá de la mafia chilensis autoritaria, enferma de exigir obediencia y que se ahoga en su propia inmundicia.

Esta obra no podrán nunca esconderla ni borrarla los mediocres que lo persiguieron. Los pueblos defienden su arte y sus destinos.Montañas, árboles que fueran araucarias del sur o de América Central siempre mostraban los detalles de la vida: personajes, animales, pájaros, flores, frutas. Lo captaba todo.
Su sencillez y tranquilidad -de todos modos fluía a borbotones desde sus bosques, niños jugando o entre los volcanes de su tierra natal golpeada y atropellada y de acogida fraterna y solidaria, en lo que Neruda llamara «la dulce cintura de mi tierra». Solo los ignorantes y tantos que se quedaron pegados en las jugosas colusiones de la vergonzosa dictadura y post- dictadura podían pretender ser ciegos, sordos… y, sobre todo, ¡COBARDES!Milicos y autoridades sinverguenzas, los que pintaron sobre el mural de Chillán y que, por temor a su acto de esconderlo, decidieron destruir el muro y, sobre ese muro se aseguraron en su ignorancia impedir su restauración. Pero ese mural cabalga por todos lados. La simple sonrisa, su mirada curiosa y tierna seguirá pintando niños jugando, entre cielos y bosques maravillosos del sur de la represión y de un pueblo (mapuche) que sigue luchando, también desde las tierras y de sus hermanos costarricenses.

Su pintura reflejaba la realidad y denunciaba las injusticias. Se unía a los grandes muralistas… Por lo mismo lo rechazaban las dictaduras y amantes de la farándua que predomina con Pincohet y seguidores.
Para aclarar algunas citas sobre el mural de la Estación, se dice que se lo solicitó el entonces alcalde de Chillán, Ricardo Lagos. Para no dejar que ambiguedades confundan la historia quiero dejar claro que nada tiene que ver el ex-presidente del mismo nombre

Efectivamente, antes del golpe, hubo un alcalde en Chillán cuyo nombre era Ricardo Lagos… (pero no el Ricardo Lagos, ex-presidente, cuyo paso por la historia incluyó actos de colusión y que nada hizo por investigar el delito de la familia del alcalde ni de la destrucción del mural ). El alcalde que le pidió hacer el mural a Escámez se llamaba Ricardo Raúl Lagos Reyes de 47 años, al momento de que él y toda sus familia fueron asesinados por la dictadura. Desde el alcalde mismo, un hijo desaparecido, el estudiante universitario Carlos Eduardo Lagos Salinas y su esposa, Alba Ojeda Grandon, de 29 años, embarazada. Era la suerte destinada por la dictadura para quien se les opusiese en cualquier forma.  Ver:http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_L/lagos_reyes_ricardo_raul.htm

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