Chile. Goliat golpea la mesa: Corte niega relación laboral entre supermercado Jumbo y empaquetadores

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“Más bien aparece que Jumbo les permitía ganar su propio dinero ofreciendo sus servicios de empaque directamente a los clientes a su sola voluntad”, se lee en el fallo en favor de la compañía del empresario de origen alemán Horst Paulmann. 

El 4 de julio de 2018 el Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago dictó una sentencia que marcó un precedente en la histórica lucha de los empaquetadores de supermercados por el reconocimiento de sus derechos laborales. El tribunal acogió una demanda presentada por Carolina Bravo Valdés y Francisco Orellana Montecino en contra de Jumbo, declarando que entre estos dos trabajadores de la sucursal del Centro Comercial Costanera y la empresa sí existía una relación laboral, y que estos fueron objeto de un despido injustificado. Junto con ello, ordenó a la compañía de Horst Paulmann indemnizarlos.

Pero Jumbo presentó un recurso de nulidad contra la sentencia y el pasado 12 de febrero el triunfo de los empaquetadores sufrió un revés demoledor. En un fallo unánime, la Duodécima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago declaró nula dicha resolución y en una de reemplazo descartó la relación laboral entre los empaquetadores y la empresa.

En la resolución el tribunal de alzada reduce la relación entre Jumbo y los estudiantes que trabajaban tras las cajas, al solo hecho de que la compañía “facilitaba a los empaquetadores un espacio donde dejar sus pertenencias, lo mismo que hacía con los demás trabajadores externos”.

Por el contrario, y con el objetivo de argumentar la supuesta inexistencia de una relación laboral entre las partes, la Corte de Apelaciones señala que los estudiantes “definen a su arbitrio” el establecimiento de los turnos “mediante la intervención de un empaquetador de mayor jerarquía, al que conocen como coordinador”. Se añade que en caso de una inasistencia, estos últimos no asignaban más turnos al ausente, entendiéndose así que quedaba desvinculado del grupo. En ese sentido, el fallo destaca que “en tal decisión no logró demostrarse por los actores que el supermercado demandado haya tenido alguna injerencia, ni siquiera que se le comunicara cuando un empaquetador quedaba marginado del servicio”.

El tribunal continúa planteando que por la labor prestada al cliente el empaquetador recibe una propina -dinámica que en el caso de los denunciantes se extendió por más de cinco años-, relevando que esto transcurrió “sin que hayan formulado reclamo alguno por ese concepto, ante el supuesto empleador o al organismo fiscalizador”. A juicio de la Corte, esto “es demostrativo que la supuesta remuneración que demandan no existía, porque no existía para la demandada contraprestación que remunerar”.

Por último, el tribunal de alzada releva la inexistencia de “reglas impuestas” por Jumbo tanto en la labor desempeñada por los estudiantes, como en el “control de sus funciones” y de su jornada. Expuesto esto, la resolución concluye que “no puede sostenerse” que Carolina Bravo y Francisco Orellana “hayan desarrollado actividad bajo dependencia y subordinación de la demandada”. Antes de finalizar, se añade un último comentario en favor de la empresa de Horst Paulmann: “Más bien aparece que Jumbo les permitía ganar su propio dinero ofreciendo sus servicios de empaque directamente a los clientes a su sola voluntad”.

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