Chile. Fundación Sol: “Los distintos gobiernos siguen evitando enfrentar la precariedad laboral”

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Este lunes se realizó una marcha regional a la que concurrieron más de 10 mil trabajadoras y trabajadores de los programas Pro Empleo del Bío Bío, exigiendo que se respeten los acuerdos alcanzados con el Gobierno anterior, tales como pago de Bono Marzo, Pensiones para trabajadores de la Tercera Edad, Reemplazo en caso de liberación de cupo, entre otros. Esto ante la nueva política gubernamental de cerrar los puestos de trabajo de dichos programas.

Los proempleo son trabajos de emergencia, herederos de los programas PEM y el PHOJ realizados en la dictadura militar para contener la miseria y el desempleo provocados por sus políticas económicas neoliberales. Tras el cierre de las minas carboníferas y el proceso de desindustrialización vivido en la zona, miles de personas quedaron bajo el umbral de la pobreza y sin poder acceder a empleos que les permitieran sobrevivir. Es así que a mediados de la década de los 90 vuelven a reflotar los programas de empleos de emergencia, pero bajo la concepción de ser empleos transitorios. Sin embargo, la ausencia de una política económica que vele por el bienestar de la población, ha desembocado en que se transformen en permanentes.

Cabe recordar que el viernes pasado el INE informó que el desempleo aumentó al 7,3% (junio-agosto). Además, el organismo comunicó que en doce meses, la tasa de desocupación se incrementó en ocho regiones, disminuyó en cuatro y se mantuvo en O’Higgins, Maule y La Araucanía. La Región del Bío Bío aparece como la segunda zona con mayor desempleo en el país.

Desde la Fundación Sol, el investigador Recaredo Gálvez relató que en el Bío Bío se observa la mayor incidencia en ocupaciones de empleos precarios. “Los ingresos de las trabajadoras y trabajadores nos indican que son muy bajos a nivel nacional, se contrasta con la realidad regional de la gran industria extractiva forestal en que los salarios debiesen ser mucho mayores. Es por ello que esas personas acuden a estos programas de empleos para complementar la falta de ingresos en su grupo familiar”.

La complementación de jornadas laborales es una búsqueda constante en regiones donde la tasa de desempleo aumenta mes a mes. “Subempleo, es una persona ocupada con jornada parcial, pero sigue rebuscando otro laburo para complementar el bajo salario. Es ahí donde los programas de emergencia Pro Empleo tratan de parchar una necesidad laboral nacional”, aseguró Gálvez.

En los últimos ocho años, la encuesta nacional de empleo ha reflejado en sus mediciones que gran parte del aumento de cupos de empleo se define del tipo “cuenta propia”. Según señala el investigador de la Fundación Sol, estas son trabajadoras y trabajadores que no tienen empleos regulados y que realizan actividades de pocas horas en venta de accesorios en la vía pública o autogeneración artesanal y que se caracterizan por su alta precariedad laboral. Gálvez relata que esto ha ido en aumento en la última década, cristalizándose la cifra entre un 20% a 30% de actividades de cuenta propia.

A todo esto se agrega que los salarios y el sistema de trabajo de los programas Pro Empleo no demuestran ser suficientes, porque no generan un impacto en la mejora de calidad de vida de la población que subsiste de ellos. “La respuesta de los distintos gobiernos es no visualizar este problema del empleo en todas sus dimensiones. Entonces, la tasa de desempleo abierta no toma en consideración los conceptos de subempleo y desaliento, por lo tanto la tasa es baja. Pero la evaluación del desempleo integral, sí incluye dichos conceptos y las cifras aumentan ostensiblemente”, afirmó el miembro de la Fundación Sol.

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