Chile. Firma para solidarizar con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA

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DECLARACIÓN DE SANTIAGO

Compañeros y compañeras:

Un fantasma recorre Europa señalaba el señero Carl Marx en el lejano y convulso 1848. En cambio, a más de 150 años de distancia de ese preclaro Manifiesto, otro fantasma recorre Latinoamérica, el fantasma de la desigualdad y de la desdicha de las naciones, al cual se oponen los pueblos en lucha.

A la fraterna Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, forjada al alero de titánicas batallas por la dignidad, se opone hoy oprobiosa “El Cartel de Lima” con sus gobiernos yanaconas que se arrodillan ante el imperio del norte, y que cual penosos vasallos, acometen como jauría rabiosa contra una nación hermana y digna como Venezuela.

Pero aunque muchos no lo crean ya lo advirtió nuestro Pablo de Chile, nuestro Neruda del mundo, ganaremos nosotros, los más sencillos. Y lo secundó otro no menos digno, que en medio del valeroso combate en una Moneda en llamas anticipó que otros hombres superarán este momento gris y amargo.

Y así será compañeros, paso a paso, en medio de la adversidad y la tormenta, porque la sed de justicia de los pueblos no puede ser saciada por gobiernos pusilánimes que sólo aspiran a repartir pequeñas cuotas de caridad para aplacar el desesperado grito de los que sufren.

Nos reunimos aquí precisamente con motivo de un cambio de mando triste para Chile, pero no debemos olvidar que se trata sólo de un traspaso de administración.

Que le quede claro a nuestros amigos, a nuestros camaradas y hermanos del mundo, que acá no estamos frente a un gobierno popular que deja el mando a otro de corte neoliberal. Nos encontramos insertos en un proceso pleno de dominación con dos caras de la misma moneda que simulan enfrentarse cada cuatro años para continuar con un país injusto, en el que las transnacionales se reparten jugosas ganancias forjadas al amparo del dolor de millones.

Lo advirtió aquel gran bolivariano que partió a la gloria en 2013, “No es lo mismo hablar de revolución democrática que de democracia revolucionaria. El primer concepto tiene un freno conservador; el segundo es liberador”.

Y nosotros aspiramos precisamente a ese segundo concepto, como dijera el General de Hombres Libres, Augusto Cesar Sandino, “nosotros iremos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán”.

“Haga cada uno su parte de deber, y nada podrá vencernos”, exclamó en tanto Martí el de la isla libertaria, mientras Túpac Katari advirtió digno “yo moriré pero volveré y seré millones”.

Y aquí estamos, convencidos de que la dignidad de los pueblos exige más que una endeble y tenue entrega. Nos pide más que un compromiso verbal rimbombante. Los revolucionarios del mundo, y nosotros los latinoamericanos, hacemos nuestras las palabras de Vladimir Ilich, «Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía”.

Compañeros de la Patria Grande, en nombre de Pablo, de Víctor, de Salvador y de Violeta, bienvenidos.

Envíanos tu firma de adhesión al correo [email protected], indicando tu nombre, ocupación y organización a la que representas (en caso de existir). Tu apoyo es importante para romper el cerco mediático que cubre a los pueblos en lucha.

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