Chile. Fidel somos tu eternos agradecidos

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Han pasado semanas de la muerte de Fidel, impactó en todos los revolucionarios del mundo, fue impresionante como lo despidió su pueblo. Se habló de su obra en todos los noticieros, y a pesar de que los grandes medios de noticias intentaron enlodar su nombre, se vieron obligados a mostrar las masivas muestras de cariño en todos los continentes por el Comandante en Jefe de la revolución cubana, como lo definiera el presidente cubano Raúl. cuando anunció la noticia de su partida.

Hay dolor en estas letras por su muerte, nos dejó físicamente un líder, un revolucionario, un padre, un ejemplo vivo y un guía comunista. Mi generación fue privilegiada, creció con su figura, identificando los deseos de justicia y libertad con su imagen de revolucionario. El nombre de Fidel es y será siempre sinónimo de unidad, consecuencia, valentía, amor al pueblo humilde, internacionalismo y de solidaridad combatiente.

Ya mayores, en la participación política activa, al observar y aprender de su forma de vida, descubrimos que muchas cosas tenían una significación mucho más profunda, por ejemplo: que el valor de la palabra encomendada por un dirigente revolucionario se debe cumplir, que alcanzar la victoria en la lucha por la justicia social es posible si se tiene voluntad de vencer. Que muchos de nuestros líderes izquierdistas, estereotipos formados en nuestros deseos juveniles de aprender, en verdad no lo eran. Que mandar con el ejemplo es la verdadera forma de educar en política y que siempre debe existir un equilibrio en lo que se dice, con lo que verdaderamente se hace. Que una derrota, por muy dura que sea, es solo un combate perdido y no el fin de los sueños, y tampoco razón o justificación alguna para abandonar compromisos adquiridos. Por esas enseñanzas recibidas aprendimos, que esgrimir el “realismo político” para no seguir en la lucha frontal contra la dictadura, fue un abandono de principios, traición y cobardía.

Por supuesto que con más fuerza que nunca hacemos nuestra la definición de Revolución de Fidel, la misma que hoy su pueblo ejemplar ratifica ante su ejemplo, por decidora y clara:

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”

Somos los agradecidos de Fidel. Gracias por mostrarnos un camino. Vivo nos guiaste y muerto seguirás siendo el mejor ejemplo a imitar. Gracias por permitirnos ser combatientes internacionalistas en Nicaragua, por entregarnos tú mismo la Orden de Combate, confiando que nosotros, un grupo de jóvenes militares chilenos podríamos cumplir con éxito esa misión de la revolución cubana.

Al designarnos para esa misión internacionalista en Nicaragua, quizás nunca imaginaste que nos estabas permitiendo, además de cumplir el pedido de la gran escritora y revolucionaria chilena Gabriela Mistral, que en su tiempo dijo que ojalá jóvenes chilenos apoyaran al General Sandino, como pueblo chileno también a devolver la mano solidaria que el mundo entero extendió a Chile, ante el impacto del golpe militar de la derecha que derrocó al gobierno de Salvador Allende en 1973. Nunca olvidaste ese aporte de los chilenos. Este convencimiento nació cuando escuchamos las palabras del comandante Hugo Chávez en una de las canchas del Estadio Nacional de Chile en un acto de unidad latinoamericana. En medio de su discurso, hablándole a los asistentes, acompañado por los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Nicaragua, Daniel Ortega, recibió una llamada tuya, decías que mencionara en su discurso, el respeto que debemos tener por los combatientes internacionalistas chilenos caídos en la guerra de liberación de Nicaragua y El Salvador.

Gracias Fidel por ayudar a unirnos después con nuestros compañeros que luchaban en el interior de la patria contra la dictadura que nos oprimía, gracias por entregarnos conocimientos y pertrechos para hacerlo. Gracias por no abandonarnos cuando otros si lo hicieron. Gracias por aconsejarnos a pensar que la tarea de la liberación es obra de todo un pueblo. Gracias por la humildad que nos inculcaste, por enseñarnos que en las tareas revolucionarias se debe decir siempre “nosotros lo hicimos” y nunca “yo lo hice”, porque todo es obra colectiva. Seremos siempre tus agradecidos y hasta que nos quede vida hablaremos de tus hazañas, junto a las de Raúl, de los jefes que nos trasmitieron sus enseñanzas y de tu gran pueblo.

Una vez dijiste, en la misma Plaza de la Revolución donde en estos días estuvieron tus cenizas: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”, el pueblo cubano llora tu partida, los hacen también miles de revolucionarios en el mundo. Que tiemble la injusticia, compañero Fidel.

Construyamos un Chile Digno.

Santiago, diciembre 2016

@JosMCarreraC

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