Chile. Familia del trabajador asesinado Juan Pablo Jiménez: “Tenemos las ganas de seguir hasta que se sepa la verdad”

Por Periódico Tareas Urgente, AIT

Este 21 de febrero se conmemora el 5° aniversario del asesinato de Juan Pablo Jiménez, sindicalista y trabajador, durante diez años de Azeta, empresa subcontratista de Chilectra (actual Enel). El 21 de febrero de 2013, Juan Pablo se encontraba sentado en una banca revisando una serie de papeles, los cuales servirían para una demanda laboral, […]

Este 21 de febrero se conmemora el 5° aniversario del asesinato de Juan Pablo Jiménez, sindicalista y trabajador, durante diez años de Azeta, empresa subcontratista de Chilectra (actual Enel).

El 21 de febrero de 2013, Juan Pablo se encontraba sentado en una banca revisando una serie de papeles, los cuales servirían para una demanda laboral, que iba a realizar el día siguiente, por el despido de sus compañeros. En ese momento es que, sin explicación aparente, una bala se incrustó en su cabeza.

El sindicalista en el piso, con sus papeles manchados por sangre, lo llevaron al hospital. Durante ese intertanto, se limpió todo el lugar del atentado, para fin de no dejar prueba alguna. Acto seguido se llamó a la Policía de Investigaciones a examinar el sitio del suceso. Tan rápido como los antecedentes médicos confirmaron el crimen, tanto la empresa como la PDI dieron a entender que fue una ‘bala loca’ la que mató a Juan Pablo. Pareciera casi como si todo hubiera estado planificado.

El día 2 de febrero del 2018, la familia se encuentra reunida en la casa de Juan Carlos Jiménez y Nancy Garrido, los padres de JP Jiménez, en la comuna de Puente Alto. Junto a ellos se encuentran la hermana de Juan Pablo, Carolina; su esposa, Ximena Acevedo, y sus hijos Benjamín y Francisco. Mientras los niños juegan fuera de la casa, los demás, a días de un nuevo aniversario de su muerte, conversan sobre la actual situación del caso.

Han pasado cinco años y su familia aún sigue esperando que se haga justicia. “Nosotros tenemos las ganas de seguir, hasta que se sepa la verdad y lo que realmente sucedió” plantea Ximena. Ellos, al igual que sus compañeros, creen que este no fue un hecho fortuito, sino que fue derechamente un asesinato.

EL CASO JUDICIAL

El 20 de noviembre del 2017 una carta del Fiscal Hernán Soto llegó a la ex casa de Juan Pablo, la cual ratificó que el caso se va Archivar Provisionalmente, debido a la falta de antecedentes. La carta menciona que no seguirán investigando salvo que, como familia, entreguen algún nuevo antecedente distinto a los que ya entregaron. Y ahí la causa se reabre de nuevo. La esposa de Juan Pablo, aludiendo a la investigación comenta: “ellos no hicieron nada. Porque ellos tienen el nombre de quien nosotros pensamos que fue, pero nunca lo han investigado. No tienen idea de nada”. Dentro de todos los antecedentes presentados a la Fiscalía, estaba el nombre de la persona de quien ellos creen que mató a Juan Pablo. Según el padre de JP relata que encontraron un anónimo que decía “El que le disparó a Juan Pablo es la persona tanto (con nombre y apellido). Soy compañero de Juan Pablo. Investíguenlo”. Según la misma investigación que hizo la familia, coincidentemente esta persona entró a trabajar el 1 de febrero del 2013 hasta terminar su contrato en Marzo: a Juan Pablo lo asesinaron el 21 de febrero. La fiscalía nunca lo investigó.

JUAN PABLO COMO EJEMPLO DE LUCHA

Pablo, como lo llamaba su familia, fue alguien que siempre tuvo presente su rol como luchador y sindicalista. “Cuando llegaba aquí con el computador y estábamos todos, él no participaba. Se metía en el computador y puro asunto sindical. Estaba estudiando ese libro de Recabarren. Andaba para todas partes con él. También de Clotario Blest”, nos cuenta su padre. “Juan Pablo te van a echar de ahí por ser dirigente sindical no te van a contratar en otro lado- le decía a su hijo- pero su respuesta siempre era me podrán cortar de la pega, pero no las manos”.

Así es como Juan Carlos relata un hecho que le llamó la atención, durante una de las múltiples manifestaciones en apoyo a su hijo. “En una marcha se me acercó un caballero y me dijo: “yo sé que usted es el papá de JP. Pero él ahora nos pertenece a todos los trabajadores. Por algo lo estamos siguiendo aquí’”, relata con un dejo de sorpresa, debido a cómo se ha visto la figura de Juan Pablo en la clase trabajadora.

Reafirmando este hecho es que Ximena plantea cómo ha sido la presencia de la figura política de su pareja: “Ahora se van a cumplir 5 años y uno dice el nombre de Juan Pablo Jiménez y la gente sabe quién es. Se quedó en el inconsciente. “Sí, el dirigente sindical”. Y empiezan a preguntar qué ha pasado después de tanto tiempo”.

Juan Carlos cuenta, también, cómo ha sido la relación con otros sectores políticos, especialmente con la CUT. “Imagínate que no recibimos nada de la CUT y es el primer sindicalista asesinado en democracia (…) Imagínate que yo estaba en una actividad con los papás de los hermanos Vergara, porque JP fue asesinado el 21 de febrero y esto era en marzo. Y un periodista me dijo que por estar en esa actividad nosotros éramos violentos y por eso la CUT no nos apoyaba”.

MUESTRAS DE APOYO Y LA BÚSQUEDA DE JUSTICIA

Ximena hace hincapié en cómo distintas organizaciones han dado muestras de apoyo durante estos 5 años. “El apoyo fue transversal: desde el mundo estudiantil, los portuarios, sindicalistas, los trabajadores comunes y corrientes. Entonces para nosotros, como dice mi suegro (Juan Carlos), esto ha sido lo bueno dentro de todo lo malo. Muchas organizaciones vieron en Pablo un ejemplo a seguir y un punto de unión, porque como representaba un espectro tan amplio de personas, fue como el punto de unión de varias organizaciones. Y es bonito que todavía se le recuerde, su figura, que se le otorgue el valor que Juan Pablo tiene”.

Nancy, madre de Juan Pablo, plantea que no esperaba que el proceso fuese tan extenso diciendo que “la idea es que no pasaran tantos años para saber la verdad. Pero se ve tan lejano… pero sí me gustaría un día antes de morirme, saberlo. Que reciban la justicia que se merecen. Más que nada por sus hijos, para que sepan que a alguien no le gustó lo que su papá hacía y lo mandaron a matar”. Queda claro que lo que se espera no es más que la justicia, no solo pensándolo como un trabajador asesinado, sino que entendiéndolo como una persona a la cual se le arrebató la vida.

Finalmente, como familia, hacen el llamado a “Que no olviden el nombre de Juan Pablo, que no olviden su historia y que estén ahí, porque Juan Pablo es uno más de nosotros”.

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