Chile exporta cocaína al África

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Chile explora con éxito hasta ahora desconocidas «exportaciones no tradicionales», dando un poderoso impulso a nuevos rubros como el clorhidrato de cocaína, cocaína «crack», cocaína base y pasta de cocaína, cuyo volumen de exportación lo han convertido en el cuarto proveedor de África, antecedido por Brasil, Colombia y Perú, según  un  informe oficial de Naciones Unidas difundido el 23 de junio (1).

Parece raro porque se ignoraba, y sigue ignorándose, si en Chile existen cultivos secretos de hojas de coca, la planta que una vez industrializada se convierte en las diversas variantes de la cocaína. La cuestión de fondo es que estamos frente a otro exitazo de la gestión empresarial y de negocios alumbrada por el milagro neoliberal chileno.

Deberíamos enorgullecernos de este silencioso triunfo comercial y saber más de sus ocurrentes protagonistas, ¿quiénes son?, ¿cómo empezaron?, ¿qué obstáculos vencieron?, ¿reciben algún estímulo?, ¿juegan golf?, ¿qué hacen en su tiempo libre? y todo lo que pueda servir a las nuevas camadas de emprendedores paridas por el desempleo y la escasez creciente de trabajo formal.

El Informe Mundial sobre las Drogas 2016, emitido por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) durante el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre el problema mundial de las drogas, y basado en las respuestas a cuestionarios anuales proporcionadas por los países miembros africanos, más los documentos de la droga requisada.

En su página 67 el informe dice textualmente: «Los países de África se abastecen frecuentemente de cocaína que sale del Brasil (que explica el 51 por ciento de todas las menciones a países suramericano en las respuestas al cuestionario del informe anual preparado por los países africanos sobre el período 2009-2014), Colombia (el 18 por ciento), Perú (el 13 por ciento) y Chile (el 9 por ciento). Nigeria fue el país africano más frecuentemente identificado (por otros países africanos) como país de salida o país de tránsito para los envíos de cocaína dentro de África, seguido por Ghana, Malí y Guinea.

El informe aclara que África no es el destino final de las crecientes exportaciones de cocaína sudamericana, sólo es una parada de la droga en su tránsito a los países consumidores: “Los principales países de destino final para la cocaína traficada al África se encuentran en Europa (que explica el 58 por ciento de todas las menciones; notoriamente Italia, España, Francia, el Reino Unido y los Países Bajos), África (el 26 por ciento), Norteamérica (en particular Estados Unidos (el 12 por ciento) y Asia (el 3 por ciento, sobresaliendo China y Malasia).

“La mayor parte de los envíos de cocaína que transitan África abandonaron la región por el aire. Estos últimos años, de los envíos de cocaína que salieron de Nigeria para otros países, el 50-70 por ciento salió del país por vía aérea, el 20 por ciento salió del país por los caminos que conducen a los países vecinos y el 5 por ciento salió del país en barco; esto contrasta con los informes de los envíos de cocaína que salían de Ghana, donde el 61 por ciento dejaba el país en barco y el 39 por ciento por aire”.

El informe indica que “la prevalencia anual del consumo de cocaína permaneció bastante estable a nivel mundial en el período 1998-2014, oscilando entre el 0,3% y el 0,4% de la población de 15 a 64 años de edad. Sin embargo, como la población ha aumentado también lo ha hecho el número de consumidores, que pasó de unos 14 millones en 1998 a 18,8 millones en 2014. Entre tanto, es probable que haya disminuido el consumo per cápita de cocaína a consecuencia de la reducción de la cantidad disponible para el consumo en el período 2007-2014, vinculada principalmente a la disminución de la producción en la región andina. Paralelamente, en América del Norte ha disminuido el número de consumidores abusivos de cocaína. Ello indica que el mercado  de la cocaína se ha reducido en general, aunque en varios mercados nuevos sigue aumentando el número de consumidores (sociales más que habituales)”.

Fuente:

1)        http://www.un.org/es/publications/publipl47.shtml

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