Chile / Debate. Análisis de la Coyuntura Estudiantil: Balances y perspectivas para el 2017

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I) Balances: Crítica y Autocrítica

Desde el 2011 hasta la actualidad han pasado ya 6 años, los cuales, con altos y bajos, nos han dotado de importantes experiencias, como también -en determinados momentos- nos han permitido poner algunos “puntos sobre la mesa” y golpear, en su esencia, a la educación capitalista. Esta premisa es cierta, no obstante, ¿Cómo es que con tal trayectoria de lucha, organización y movilización, hoy nos encontramos inmersos en un profundo reflujo como movimiento estudiantil?

Creemos que el trabajo realizado a través de las plataformas estudiantiles, principalmente la CONFECH, no ha sido el correcto. Los altos niveles de reprobación hacia la conducción y el repentino reflujo del movimiento estudiantil a finales del 2016 tienen un origen, el cual consiste sustancialmente en una falta de política, un exceso de burocratismo y un evidente conflicto de intereses por parte de distintas organizaciones, donde muchos están más preocupados en querer figurar frente a las cámaras y aparecer en fotografías de la prensa, antes que realizar un trabajo político en la perspectiva de luchar por los intereses de las y los estudiantes.

Si bien las distintas organizaciones que están inmersas dentro del movimiento estudiantil identifican que las cosas no se han hecho del todo bien, no hay una superación real de los problemas antes nombrados, sino por el contrario, la vieja y añeja fórmula de la claudicación y negociación se mantiene, produciendo un estancamiento sobre las mismas formas y causas que nos tienen en medio del reflujo.

Durante años anteriores, el movimiento estudiantil movilizó cerca de 300.000 estudiantes durante las marchas y jornadas de protesta a nivel nacional. Frente a esto cabe preguntarse, ¿Es el número de asistentes la forma de comprobar qué tan correcto estamos en nuestras posturas? Verlo de esta forma es una interpretación demasiado mecánica, incompleta y por tanto, profundamente errada. Detrás de ese alto número de universitarios, secundarios y estudiantes técnico-profesionales que se movilizaron durante el 2016, se escondía un movimiento estudiantil desorganizado, arrastrado por la coyuntura hacia la movilización, pero que, a pesar de ello, desbordaba a sus dirigencias con ganas y convicción de lucha.

Uno de los errores más graves sin dudas, ha sido subordinarse a las pautas y agendas del gobierno. Al igual que un balancín, nos hemos subido y bajado una y otra vez de las mesas de negociación, intentando inútilmente “incidir” en la agenda del bloque político en el poder. Después de estos 6 años debemos preguntarnos ¿Qué hemos conseguido?

Se ha transformado la política de las herramientas estudiantiles en métodos totalmente apolíticos, mientras el gobierno sigue “cocinando la reforma”. Nos hemos limitado a entregarles bolsas de pasas a la ministra para que “recuerde la promesa de gratuidad” o llamando a “besatones” por la educación.

Por otra parte, la ofensiva que consignaron sectores más clasistas del movimiento estudiantil no fue concisa, ni mucho menos contundente. Fue derechamente ambigua y no consideró las necesidades reales del movimiento estudiantil en su momento actual. Fue un bluf, un invento, que aunque -probablemente- con buenas intenciones, terminó diluyéndose rápidamente sin conseguir ningún efecto político importante. Es más, incluso muchas bases estudiantiles se distanciaron enormemente de las organizaciones políticas y de las dirigencias del movimiento estudiantil, pues esta política no fue construir realmente desde las bases del estudiantado. Esto, por supuesto, fue utilizado por las organizaciones del actual “bloque de conducción”. Las organizaciones reformistas y socialdemócratas enfrentaron entonces el problema de legitimidad causado por esta ofensiva, a través de un falso y escueto “Mea Culpa”. Mediante los ‘golpes en el pecho’ dieron pasos agigantados hacia atrás en los planteamientos que en algún momento el movimiento estudiantil defendió con orgullo. Se repudió la autodefensa y se transó la digna lucha de los estudiantes contra la represión institucional y policial a cambio de un poco de aprobación de parte del bloque en el poder y de la prensa burguesa.

Por otro lado, ¿por qué el sector clasista y revolucionario no ha sido capaz de conducir y llevar al estudiantado su propuesta transformadora? Creemos que esta franja y con ella, nuestra organización, se ha mantenido parcialmente al margen de la política en general. Nos hemos marginado de la elaboración de líneas y hemos simplemente respondido de una forma voluntarista y tareista, puramente coyuntural. Que las organizaciones que antes criticamos actúen de forma incorrecta, se explica porque tienen otros intereses y directrices políticas. De hecho, sería profundamente errado esperar que cambien esa orientación. Es nuestra tarea confiar en la organización de los y las estudiantes de base, de afrontar al gobierno y sus juventudes con políticas incipientes.

Por tanto, los elementos que nombraremos a continuación constituyen un mensaje para nuestra clase, para los y las estudiantes de nuestro pueblo y para las organizaciones hermanas del sector.

II) Perspectivas para el 2017

En términos generales, este año estará marcado por las elecciones presidenciales, es por esto que la lucha del movimiento estudiantil debe ser clara, entregando nuestras posiciones en todos lados. Debemos mostrar el incumplimiento de las promesas por parte del gobierno saliente y su total falta de interés por cumplir las demandas del pueblo.

Esta línea debe romper con la falsa imagen de progreso que el gobierno y con él, las Juventudes Comunistas, han intentado dar. Las JJCC han mostrado con orgullo la gratuidad, la que si bien algo avanzó, se trata de simples migajas que contrastan con la dura realidad de miles de estudiantes endeudados, que inclusive después de terminar sus estudios arrastran millonarios créditos, en directo menoscabo de su calidad de vida.

Sin dudas las movilizaciones estarán enmarcadas en una disputa con Guillier, Piñera y con todos los candidatos del Duopolio. Tendremos que plantear con mucha fuerza nuestras demandas y consignas, generando un programa autónomo de nuestro movimiento estudiantil, en unidad exclusiva con el pueblo y sus movimientos sociales, no con la Derecha, ni la Nueva Mayoría ni el Frente Amplio.

Nos referiremos ahora a los elementos centrales que creemos debe impulsar el bloque clasista dentro del movimiento estudiantil, ya sea secundario, universitario o técnico profesional.

Una ofensiva de las bases: Nuevas instancias de organización

Para enfrentar la evidente falta de legitimidad interna del movimiento estudiantil, debemos dar un vuelco hacia la democracia y la discusión interna, al establecimiento o re-establecimiento de un programa, de volver incluso a las consignas iniciales con las cuales partimos nuestra lucha y que de a poco se han ido olvidando. Hablamos de luchar por organizar cada liceo, cada universidad e instituto. Organizarlos no para ser elegidos durante las elecciones federativas o de distinto orden, sino para plantear claridades políticas y representar intereses latentes en nuestros compañeros.

Entendemos que es un desafío grande, pero creemos que teniendo un movimiento estudiantil que sea fruto de las bases organizadas, superaremos el gremialismo. Para esto es necesario levantar en conjunto nuevos espacios e instancias organizativas, tales como cordones territoriales, coordinadoras de estudiantes de liceos de la periferia o colectivos locales, por dar algunos ejemplos. Estos nos dotarán de una organización más amplia y transversal.

La construcción de un programa para las luchas del pueblo

Es necesario dotar de contenido político al movimiento estudiantil, dejar la política que a veces roza lo reaccionario. Para esto debemos levantar instancias de discusión programática a nivel nacional en distintos niveles, donde pensemos a cabalidad la educación feminista, las perspectivas del co-gobierno o control comunitario, las necesidades educacionales para el Chile actual, entre tantos otros elementos. Para nosotros estas discusiones deben darse en 4 ejes:

Mercado en la educación
Rol del Estudiante, el Conocimiento y las Escuelas
Herramientas y formas de lucha
Democracia

Este programa al cual nos referimos, es un programa para las luchas del pueblo, es aquel programa que nos entrega un movimiento estudiantil que agita las consignas de los y las trabajadoras de nuestro país, del Pueblo Mapuche, del Ni una Menos, de No + AFP, y de los distintos movimientos sociales. Es un programa que piensa en definitiva a la educación en su conjunto orientada hacia nuestro pueblo.

Ello debe ir de la mano con la lucha permanente y contínua por la Educación Gratuita y Universal a manos del Estado, por la Condonación de la deuda, el fin al Subcontrato en la educación, la expansión de la educación pública y una educación Feminista.

La(s) coordinadora(s) de estudiantes clasistas y revolucionarios

Creemos que para impulsar nuestra línea política y contrarrestar la del Frente Amplio y de la Nueva Mayoría, necesitamos la convergencia de las organizaciones y de la creación de una Coordinadora de Estudiantes Revolucionarios, donde las distintas organizaciones políticas de la izquierda clasista y revolucionaria converjan en función del trabajo político en conjunto y coordinado, a través de la genuina intención y voluntad de apostar por los intereses colectivos del espacio y del movimiento estudiantil propiamente tal.

Este instrumento debe tener un carácter nacional y también un carácter local, logrando organizar a las distintas orgánicas que tienen estas orientaciones, en cada ciudad y comuna. Así lograremos dotar de contenido político al movimiento estudiantil, pensando en términos tácticos y estratégicos, buscando alcanzar los puntos antes nombrados y otros más, dejando así de limitar nuestras herramientas a la coyuntura. Este programa estará sustentado en base a líneas centrales y generales que permitan la articulación efectiva de las organizaciones que componen la coordinadora, evitando así su muerte prematura.

III) Palabras Finales

A pesar del complejo escenario de reflujo, creemos que el fenómeno no es permanente, sino más bien dinámico. Por tanto tenemos la oportunidad de reactivar la organización estudiantil post-reforma de Bachelet, más aún en un año de elecciones y a las puertas de un nuevo presidente y parlamento en Chile.

Despedimos este documento con palabras de aliento y convicción a nuestros compañeros y compañeras, pues tenemos absoluta seguridad y confianza en el pueblo. Creemos que la organización, en conjunto con la unidad honesta y desinteresada, permitirá construir la educación que nuestro pueblo necesita.

Como dijo el Che:

“Si fuéramos capaces de unirnos, qué hermoso y que cercano sería el futuro”

Comisión Política Nacional

Juventud Guevarista de Chile

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http://juventudguevarista.cl/analisis-de-la-coyuntura-estudiantil-balances-y-perspectivas-para-el-2017/

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